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Hay más información, pero no es algo generalizado en los mercados

4 de abril de 2026

Redacción
Mauro Florentín

El consumidor está cambiando, elige, tiene más información que hace unos años y lee las etiquetas, pero eso no es tan generalizado, ya que todavía hay sectores que “compran en función del dinero que tienen en el bolsillo”. Así lo expusieron ejecutivos de compañías globales del sector alimentos, que hicieron varias reflexiones al respecto, en un panel titulado Sostenibilidad y competitividad en la agenda global, que se realizó el viernes 6 de febrero en Agro en Punta 2026.

Las certificaciones y los procesos de producción vinculados a los requisitos de los mercados, y a los vaivenes en las tendencias del consumo, fueron otros de los temas planteados en esa actividad.

Residuos, energía y naturaleza

Al responder a la consulta sobre la política de cada firma en este asunto puntual, la responsable de los proyectos de innovación y sostenibilidad de Danone, Florencia Brites, dijo que esa compañía “hace mucho tiempo” que tiene esta temática sobre la mesa, “en las decisiones que se tienen” en la interna, donde además existe “un marco que lo baja desde Danone Global, que se llama el Danone Impact Journey”.

Este concepto comprende “tres pilares fundamentales”: uno que está basado en “preservar la naturaleza”, otro en “cuidar las comunidades y a los trabajadores”, y el tercero que tiene el propósito de “brindar salud a través de la alimentación”, señaló.

Comentó: “tenemos un comité de sustentabilidad con referentes de las principales áreas, que se reúne una vez al mes para definir actividades concretas”.

A modo de ejemplo, Brites sostuvo que bajo el área de preservar la naturaleza, la empresa está en un proyecto desde el año pasado, que se realiza en conjunto con la universidad ORT, con el Centro Biotecnológico de Investigación, que tiene el objetivo de buscar “formas de revalorizar los residuos orgánicos de lo que es posproducción”.

La idea es “empezar a accionarlo” este año, darle un “nuevo valor y acelerar la economía circular” con este residuo.

En otro orden, “Uruguay para nosotros es importantísimo, dado que en Colonia tenemos nuestra planta de concentrados”, que “pese a lo que mucha gente debe creer, también tiene insumos provenientes del campo uruguayo”, dijo el manager de asuntos corporativos y sustentabilidad de PepsiCo Cono Sur, Diego Hekimian.

Explicó que esta empresa tiene una política que se llama Pepsico Positive, desde hace casi una década, pero “oficialmente” toma ese nombre en pospandemia, hacia fines de 2021, y lo que hace PepsiCo es “fijarse metas que tienen que ver con la utilización de los recursos naturales, la no utilización de colorantes artificiales progresivamente, la no utilización de combustible fósil”.

Uruguay es uno de los países en los que “nuestra flota de distribución en toda la parte de alimentos es toda prácticamente ya eléctrica”, indicó.

Este ejecutivo señaló que esa política tiene “tres pilares”, el primero es lo que tiene que ver con la “agricultura positiva” respecto al “mejor uso del suelo, el no uso de fertilizantes químicos”, que “no haya trabajo infantil o trabajo esclavo” en la cadena de producción. Luego está la “cadena de valor positiva”, lo que “exigimos a nuestros proveedores” y que “el consumidor sepa” de estos aspectos que mencioné anteriormente, añadió.

Y por último, Hekimian dijo que “el más importante en vista del consumidor, que es el de “las elecciones positivas” que está vinculado a que “hacemos alimentos y bebidas”, migrando a “un mundo mucho más consciente”.

Hoy “el 80% de nuestro portafolio en la parte de bebidas es sin azúcar”, y “estamos evolucionando en toda la parte de nuestros alimentos a tener opciones sin azúcar” y pensando en “cómo incorporamos proteína”, afirmó.

A su turno, el presidente Cargill Uruguay, y director comercial de Río Grande del Sur, Gabriel di Giovannantonio, señaló que la misión de esa compañía es “nutrir al mundo de forma sustentable y segura”.

Hay que “garantizar que la comida llegue a todo el mundo”, y lo segundo es ser “eficientes y competitivos, llegar a los mercados, poder trasladar esta comida de un lado a otro del mundo”, enfatizó.

Dijo que el objetivo es cumplir esa misión cada vez “mejor” a nivel mundial, y en eso la compañía ha sido “pionera”, ya que “Cargill ha sido impulsor también de hasta nuevos barcos” Panamax para el transporte de grano, con la utilización de “velas eólicas”.

“Lo que trabajamos en Uruguay lo empezamos a trabajar un poco por contacto regional, pero en un momento en que los precios de los commodities agrícolas eran malos”, comentó.

Y recordó que “los primeros años fueron de aprendizaje, de estar, de entender normas, de cambiar la cultura de las personas y de la empresa, además de la información”.

Después, “cuando la compañía pasó a ser líder en el desarrollo de la canola en Uruguay, empezamos a ver lo que eso nos traía y cómo ese grano se posicionaba”, que “capaz que con soja no lo estábamos viendo, con maíz y con trigo tampoco”, dijo. Ahí “ya pasamos al frente, hoy debemos estar con cuatro o cinco normas de certificación”, valoró el ejecutivo de Cargill.

Compromiso y normas

En cuanto al grado de afianzamiento del concepto de sostenibilidad y su proceso de incorporación, Di Giovannantonio sostuvo que “no hay productor que no esté pensando en la sustentabilidad”, y “que no haga rotación” de cultivos en su establecimiento.

“Todos los que estamos cerca de la producción primaria sabemos del compromiso” del productor, que “vive en el medio ambiente y en el campo”, dijo.

Consideró que “con más información lo va a cuidar mejor y eso es lo otro importante”.

Del lado del consumidor, esto representa un “cambio importante”, afirmó. Y comentó, a modo de ejemplo, “hoy voy con mis hijos al supermercado y ellos agarran la etiqueta y me dicen lo que hay que comer, y antes yo iba y comía lo que había”.

Hoy hay “mucha más capacidad de información y de análisis”, y no lo comparo con hace 20 años, sino con lo que sucedía hace seis años, indicó.

En tanto, que Brites también aludió al aumento de la comunicación, lo que está “atado a las certificaciones”. “Empezar a contar lo que ya las empresas hacían, como el productor o como las empresas que van hacia el consumidor. Ya hay cosas que se vienen haciendo hace muchos años, por diversas razones, sin pensar que había sustentabilidad atrás”, comentó.

Planteó: “capaz que Uruguay es un mercado que está un poco atrasado versus mercados como europeos, donde el consumidor sí capaz que tiene un driver de elección de compra por sustentabilidad”.

“Hoy en Uruguay no lo tenemos medido, por lo menos en nuestra empresa, que haya un driver de compra por eso”, por lo que “no sería real decir que vendemos más porque estamos certificados por empresa B”, dijo.

Pero, enfatizó, “sí me parece que hay un aumento de conciencia”, si bien el mercado europeo ya está en eso. “Es cuestión de tiempo que llegue al consumidor uruguayo, que empiece a elegir las marcas por sustentabilidad”, avizoró.

Por su parte, Hekimian, planteó que “hay un consumidor más informado, que puede elegir por la etiqueta”, pero “también todavía hay una demanda de sectores que no llegan a esa información” y que “siguen comprando en función de la plata que tienen en el bolsillo”.

“Al mercado lo hacemos todos, los consumidores, las empresas, el Estado, va girando en función de tener opciones mucho más proteicas, o más consolidadas a un futuro que sea de mejor ingesta, o lo que fuere”, dijo el ejecutivo de PepsiCo.

Y planteó que “sería injusto decir que todo el mundo va y elige en función de lo que quiere comer, según la dieta y demás, porque muchas veces el bolsillo manda, y eso es así en Latinoamérica”.

Monetizar

Ante la consulta referida a si la adopción de certificaciones en productos y procesos genera ingresos específicos a las empresas, el presidente de Cargill Uruguay respondió que “la certificación es como el escribano cuando se compra una casa o un terreno”, que “alguien ponga el sello y tiene que estar bien, nada más”.

“Me gusta más la comunicación”, de cómo la ciudad y los consumidores a veces “no saben que todo lo que comen viene del campo”, y “la sustentabilidad es una gran oportunidad de comunicación para mostrar lo que hacemos bien”, dijo.

Di Giovannantonio señaló que está “convencido” de tener “la mejor agricultura de la historia” por información y por tecnología.

“Tenemos papelitos de certificación apilados, a veces aparece, a veces no, y cuando hay sobredemanda, te llevan todo, y cuando nadie te llama por teléfono, por lo menos tenés la certificación”, y por lo menos, “te tienen el radar”.

Por su parte, Brites afirmó que en Danone “no vemos esa monetización extra por ser sustentables, pero usamos nuestra plataforma de comunicación para permitir comunicar todas estas cosas”. “Que los partners de nuestra empresa tengan la comunicación de que hay certificaciones, que dan un aval y contar lo que estamos haciendo” en ese sentido, sostuvo.

Mientras que el ejecutivo de PepsiCo comentó que el objetivo es apuntar a que “cuando uno va a la góndola y agarra un paquete, acá en Uruguay, en Taiwán o en Bélgica, que sea prácticamente el mismo producto”. “O sea, desde el pantone del color hasta el sabor, entonces eso sí es una estandarización, más en los productos estrella”, acotó.

Respecto a la sustentabilidad, Hekimian destacó el “valor agregado de calidad de certificación” que eso supone, pero “no es que uno va a la góndola y elige porque esta empresa es más sustentable, sino que es un camino que se va armando”.

“Muchas veces las certificaciones son más puertas adentro de la compañía”, indicó.

Y aportó un dato significativo en relación al tema: “el consumo anual de energía de PepsiCo a nivel global es equivalente a todo el consumo de energía de los departamentos de Montevideo y de Canelones en un año”, y el 80% de ese consumo proviene de energías renovables, subrayó.

Nota de Revista Verde N° 127

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