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Zambrano: «Veo un enorme potencial en la interacción agrícola-ganadera»

12 de octubre de 2018

En sus nuevas oficinas ubicadas en Carrasco, el director de Zambrano & Cía analizó la situación de los distintos rubros del agro, el papel de su empresa y su visión del país.

Luego de una charla informal donde contó todos los avatares que significó la construcción de las oficinas, obra a cargo de su hijo Rodrigo, quien es arquitecto, comenzó la entrevista que duró algo más de 40 minutos, donde habló sin tapujos sobre la situación del agro, de su actividad empresarial y también de política, mencionando en varias ocasiones a su inolvidable amigo, el expresidente Jorge Batlle.

¿Cómo ve el panorama para el agro?

Estamos en un país agroexportador. Uruguay es un país ganadero, por su estructura, por su clima, por el tipo de tierras, aunque en algunas zonas ofrece la posibilidad de hacer agricultura, como ocurre. En un momento la agricultura se extendió más de la cuenta, llegando a zonas ganaderas que no tuvieron buena performance, algo que ocurrió por los altos valores de la soja. La lechería y el arroz, a pesar de ser muy eficientes, enfrentan grandes dificultades. Un capítulo aparte es el de la forestación, que está supliendo a otros rubros productores de alimentos.

¿Y cómo ve a la ganadería en particular?

Los valores de la carne en el exterior son buenos, hay una buena industrialización del producto, Uruguay tiene credibilidad en los mercados, buen estatus sanitario, la forma de encarar los problemas en el gobierno de Jorge Batlle hizo que el país tenga muchos más mercados de los que puede atender. Es un buen negocio, con muchas posibilidades de crecer.

¿Por dónde ve esas posibilidades?

Batlle (Jorge) decía que Hernandarias introdujo la ganadería y los Kirchner la agricultura, eso fue tal cual. Sin desmerecer a los agricultores uruguayos, los argentinos le dieron una impronta distinta a la producción, porque tomaron más riesgos. Eso generó una gran sinergia entre agricultura y ganadería, que hoy es una realidad, para la conversión de granos en carne en momentos estratégicos. A través de esa interacción veo un importante potencial de crecimiento. La ganadería incluso puede ayudar a la agricultura a pasar los malos momentos, porque esta última es muy dependiente del clima y de mercados mucho más volátiles que el de la carne.

¿Qué podría frenar esas oportunidades?

Lamentablemente todos los sectores sufren los costos internos. Es un país carísimo, donde cuesta mucho producir, y eso hace que estos momentos de buenos precios en el exterior no se puedan aprovechar mejor. El tipo de cambio, los altos costos de producción, el costo de la energía, la ineficiencia del Estado, los altos impuestos, la infraestructura. Hay un montón de factores que hace que los buenos mercados de Uruguay en el exterior no se vean reflejados en una reinversión del rubro en el país.

Los aranceles…

Exacto. Hay una muy buena intención del canciller (Rodolfo Nin), pero no tiene respaldo del partido de gobierno. Los aranceles que paga Uruguay son extremadamente caros, y los países competidores tienen ventajas importantes. La ganadería tiene buenos precios, mercados, credibilidad, buena calidad de productos, el caracter natural, una buena producción en el sistema de cuota 481. Todo eso demuestra que si a los productores se les dan buenas condiciones, la respuesta es rápida y eficiente. Ahí veo un gran potencial de crecimiento.

¿Cómo podría afectar la crisis en Turquía a la exportación de ganado en pie?

Quedó demostrado que la exportación de ganado en pie es una herramienta fundamental para incentivar al primer eslabón de la cadena productiva, que es la cría. En Uruguay se hacía una cría de bajo costo, con bajos porcentajes de preñez, que no admitía ningún tipo de inversión. La exportación de ganado en pie le dio una salida fantástica. Cuando se planteó el objetivo de los 3 millones de terneros yo decía que eso podría ser muy bueno o muy malo, dependiendo de la extracción. Para producir tanto hay que tener un porcentaje de extracción muy alto.

Para que no bajen los precios…

Claro. Porque sino se irá incrementando el stock y eso tienta a bajar los precios. Tiene que haber una compensación entre la producción y la extracción. Para eso la exportación de ganado en pie es una gran herramienta. Los frigoríficos, que son los que se quejan de la exportación en pie, tendrían que buscar un mecanismo para faenar más y ser competitivos, para que sea más rentable producir un novillo gordo en Uruguay.

Pero los altos costos también afectan a la industria.

Sin dudas. La industria frigorífica es realmente eficiente, ha invertido, tiene los mercados. Los altos costos afectan a todos, incluso a las familias. Vivir en Uruguay es muy costoso. Hay muchos rubros complicados. Lo de la lechería es una infamia. Uruguay tenía una lechería de punta, gente muy sacrificada, que producía muy bien, hay una cooperativa como Conaprole con excelentes productos, así como otras industrias que van quedando por el camino por los costos del país y ahora también por los problemas sindicales. Con el arroz pasa lo mismo, se produce mucho y de gran calidad, pero los costos lo hacen inviable y se genera cada vez más endeudamiento. Todo confluye en los altos costos, en un país con un gran déficit fiscal, que es el 4% del Producto Bruto Interno, son más de US$ 2.400 millones por año. Ese déficit fiscal es el principal problema que hoy tiene la economía, que hace que Uruguay sea caro y que seguirá siendo caro por las malas decisiones del gobierno. Los planes sociales no están en tela de juicio, son necesarios, existen en todo el mundo, pero tiene que haber una contrapartida y limitaciones, porque si es más fácil no trabajar que trabajar, los que trabajan son los que les tienen que pagar a los que no lo hacen. Ese tipo de señales del gobierno, además de la poca importancia que le ha dado al sector productivo, es un ancla muy pesada para el desarrollo del sector agropecuario.

¿En caso de complicarse el mercado de Turquía, cuál podría ser la alternativa para la cría?

Turquía es un gran demandante de terneros en Uruguay, así como en Brasil y en otros países. Es un mercado absolutamente necesario, hay otros mercados pero habrá que desarrollarlos. Una cosa es tener un mercado ávido, que paga bien, que incentiva al negocio y otra es no tenerlo. Eso dependerá del tipo de cambio en Turquía, que no solo afecta a Uruguay sino al comercio mundial, y ver cómo se acomoda para ver cómo sigue. Creo que el interés de Turquía por el tipo de ganado que produce Uruguay seguirá estando, en otros momentos ya cambiaron sus mecanismos de compra y el interés se mantuvo. Hay empresas turcas instaladas en Uruguay que están directamente vinculadas al negocio, que hicieron inversiones en corrales, en ganados y en campos. No es un problema menor, pero esperamos que se solucione rápido, por su importancia en la cría.

En varias ocasiones planteó la posibilidad de exportar ganado a Argentina.

Uruguay tiene todas las condiciones para exportar ganado en pie a cualquier lado. Es raro que teniendo de vecino a Argentina, país que demanda ganado, con solo cruzar un puente no podamos exportar. No sé si hay problemas arancelarios, sanitarios o políticos. Aunque en este momento hay un problema de precio, porque el ganado vale más acá que allá, pero son coyunturas. Ahora está entrando a Uruguay carne vacuna paraguaya y brasileña. Ahí de nuevo vemos el efecto de los costos.

¿Cómo observa las relaciones laborales?

Veo una demencia absoluta de la cúpula sindical. Estamos viendo lo que pasa en Conaprole, lo que pasó en la estación de servicio de Santa Clara de Olimar. Los trabajadores tienen todo el derecho de sindicalizarse, pero la cúpula sindical adquirió un poder incalculable y será uno de los grandes desafíos a corregir. Hay muchos problemas internos que no nos dejan aprovechar las oportunidades.

¿Se perdieron muchas oportunidades?

Sí. El gobierno de (José) Mujica tuvo viento a favor en todo sentido y fue el peor gobierno de la historia del país, dilapidó todo, realizó una muy mala gestión económica, social y educativa. Estamos cada vez más lejos de lo que éramos. En estos tres períodos de gobierno (del Frente Amplio) se inculcó la mala educación y no la que necesita un país que quiere desarrollarse y crecer.

¿Cómo está financieramente el sector ganadero?

Hay dificultades en todos los sectores, algunos están más comprometidos que otros. No podemos decir que un rubro del agro esté bien, tal vez la forestación sea la excepción por los beneficios que tienen las empresas de ese sector. Pero en general hay dificultades, algunas muy graves como las de la lechería y del arroz. La ganadería tal vez es el sector con menores dificultades, pero también las tiene. Es un negocio pobre, de baja rentabilidad pero seguro y con un ciclo largo, que está en riesgo por los altos costos. Muchos productores que hacen ganadería también hacen agricultura y esos también están complicados. La agricultura sufrió un golpe muy grande en las últimas dos zafras, pero tiene revanchas rápidas, si le toca un año con condiciones normales puede tener posibilidades de salir adelante. La revancha en la agricultura será imprescindible para salir de un momento muy malo, con postergación de pagos y empresas que se presentan a concurso de acreedores.

¿Cómo ve el acceso a financiamiento?

Cuando las cosas están complicadas el sistema bancario toma más recaudos, se vuelve más cauteloso, pide más garantías, más información. El acceso al crédito está más limitado y cuando uno mira los números ve que son favorables. Los bancos están tratando de acompañar al sector agrícola, que está con mayores problemas, pero en la medida que se tenga un acompañamiento en refinanciación, habrá posibilidades de salir. También hay mucha financiación en la venta de insumos, para facilitarle la inversión sobre todo a quien tiene ganado, un producto con mucha liquidez, es el único producto que se puede comprar y vender en el mismo día. De todos modos veo buen ánimo, sobre todo de los bancos privados, de aceptar determinadas situaciones y buscar refinanciaciones. En nuestro caso tenemos la propuesta de inversión llamada Agrobonos, que es para gente de fuera del sector agropecuario, que puede invertir y obtener muy buenos resultados; también es una herramienta financiera importante para los dueños de campos, que realizan un negocio de capitalización con esos inversores; y además tenemos la posibilidad de que los insumos se incorporen a ese negocio. Hay herramientas que pueden facilitar la inversión para ser más eficientes dentro del establecimiento.

Hubo momentos en que la invernada fue mejor negocio, otros donde se destacaron los números del corral, últimamente la cría tuvo buena rentabilidad, ¿hacia dónde va la tendencia del negocio ganadero?

Hay de todo. Tenemos buenos empresarios y productores, lo que es una ventaja importante. Cada uno enfoca su producción al campo y a las posibilidades económicas que tiene para desarrollar un sistema de producción. No hay un rubro claro que se destaque, como ocurrió en algún momento. Hoy el espectro es muy amplio, porque la cría tiene un ternero que vale buena plata y también la vaca de invernada, que incluso tiene un valor superior al del ternero; la recría anda muy bien para la cuota 481 y otros sistemas muy eficientes, con suplementación; la invernada bajó mucho la edad de faena y produce buenas carcasas; los corrales, que deben afinar los números de forma permanente, también son un sistema que llegó para quedarse; hay quienes hacen ciclo completo e incluyen el corral. En la ganadería es importante tener un esquema productivo y mantenerlo, no cambiarlo permanentemente dependiendo del negocio. Hay que trabajar pensando en el largo plazo, no corriendo atrás del vaivén del mercado. Hoy todos los eslabones de la cadena tienen su lugar.

¿Lo que ocurra con la exportación en pie será determinante para la zafra de toros?

No. Si la exportación permite que los terneros valgan US$ 0,10 o US$ 0,15 más por kilo eso es bienvenido, pero no hay señales de una caída estrepitosa del precio, porque la demanda interna es buena. Los terneros enteros tenían un plus diferencial respecto a los castrados y ahora se nivela el mercado. El negocio de la exportación era muy bueno para mucha gente, no solo para el criador sino también para recriadores, que compraban terneros livianos, les daban de comer y después los vendían a los exportadores. Un negocio complementario, de nuevos actores que eran bienvenidos, porque no se dependía de unos pocos exportadores.

¿Qué espera para esta zafra de toros?

Está comprobado que la incorporación de genética en cualquier rodeo de cría significa un valor agregado. Lo vemos en los remates de Plaza Rural. Cuando entra un lote de buena calidad, de una raza definida, con buena genética, tiene un valor diferencial. La genética también significa una diferencia en la conversión de pasto a carne. Y si uno analiza lo que vale un toro con buena genética, ve que es una inversión totalmente amortizable en el período de duración de ese reproductor. Espero una zafra buena, en función de las perspectivas y posibilidades de crecimiento de la ganadería. Los toros se han vendido a precios muy razonables, porque hacer la genética cuesta mucho y en el momento de vender los toros el más beneficiado ha sido el comprador. Esa tendencia se podría mantener, tenemos gente eficiente en la producción de genética, muy vocacional, que permite esa permanente mejora.

¿Cómo está la empresa Zambrano & Cía?

Nos mudamos a Carrasco. La empresa es netamente ganadera, dentro de la ganadería tenemos los remates, la infraestructura y los servicios. No somos ni intermediarios ni comisionistas, somos una empresa de servicios que cobra honorarios de acuerdo a esos servicios que brinda. Pero entramos fuerte en la parte de insumos, haciendo convenios con empresas y buscando hacer semilleros para tener nuestra propia semilla. Hicimos asociaciones con determinadas firmas. Funcionamos con presupuesto bajo, mucho trabajo y negocios seguros. Incursionamos en el sector agrícola cuando la revolución de ese sector en Uruguay, después nos dimos cuenta del riesgo y de que no era nuestro negocio; lo mismo nos pasó con el rubro lechero. Somos de buscar ideas, de asumir los errores, pero siempre tratando de buscar innovar y ofrecerles mejores servicios a los productores. En la primera Ganadera Hereford participé con un volumen importante de ganado y me di cuenta de que el sistema de ventas por pantalla era una buena herramienta para los escritorios; y hoy Plaza Rural es una herramienta fundamental para vender y comprar ganados.

La nota completa realizada por Lucas Farias, la encuentra en la Revista Verde N° 72

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