Agricultura

Invierno 2026: cebada y carinata con los “mejores” números; trigo exige “selección fina”, dijo Hoffman

28 de mayo de 2026

La siembra de cultivos de invierno avanza a “buen” ritmo —colza cerca del 90%-95% del área, trigo entre el 30% y 40%— en un contexto donde los márgenes del trigo son “ajustados”, la cebada y la carinata muestran los “mejores” números y el pronóstico de año Niño obliga a ser “muy selectivo” en la elección de chacras y cultivares. Así lo analizó el ingeniero agrónomo Esteban Tato Hoffman, director de Unicampo Uruguay, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Repasó los márgenes actuales de los cuatro cultivos. Con trigo a US$ 220-230 por tonelada y un rendimiento de referencia de 4.500 kg/ha, el número «es muy ajustado» y apenas cubre los costos directos sin dejar margen para la renta. La cebada a US$ 250 con 4.500 kg/ha y la carinata a US$ 580 con 1.800 kg/ha muestran márgenes brutos «muy parecidos entre sí y muy buenos todavía», pero con la salvedad de que aplican a “buenos ambientes y buena agronomía”, advirtió. La colza, con el precio US$ 50 por debajo de la carinata, exige rendimientos de 2.000 kg/ha para tener un número atractivo.

«Hay cultivos a los que se les está complicando notablemente la cuenta; en junio miramos mucho la cebada y la carinata», dijo.

Agregó que la cebada «está en muy buena fecha de siembra» para obtener «buenos resultados» productivos. En carinata, «en el litoral centro, litoral sur, en el centro y sur del país, sembrando durante la primera quincena de junio, hay muy buenas chances de sacar de 1.800 a 2.000 kg/ha; en el resto de las zonas no», señaló.

Sobre el pronóstico de año niño, Hoffman fue cuidadoso: aclaró que el efecto de las temperaturas elevadas en el Pacífico se traduce en lluvias por encima de lo normal, principalmente al final de la primavera y en el verano —diciembre y enero— no en el invierno. El riesgo no es la lluvia en sí misma sino que se adelante hacia noviembre, generando problemas de cosecha y siembra simultáneamente, como ocurrió en 2009.

«Lo que nadie quiere es que se adelante esa lluvia y nos lleve a una situación parecida al 2009, cuando el 40% de la soja de segunda se sembró en enero», sostuvo.

Recordó que Uruguay tiene antecedentes de años con exceso hídrico cada dos o tres años entre 2007 y 2017, y que el próximo está «cada vez más cerca estadísticamente».

La primera recomendación es ser “muy selectivo” en la elección de chacras: descartar ambientes de baja aptitud, suelos degradados física o químicamente y posiciones topográficas bajas con mal drenaje. «Hay determinadas chacras que no se tienen que sembrar y tienen que pasar al verano, que tiene perspectivas muy buenas», sugirió.

En el caso del trigo, este agrónomo destacó «el peso que tiene la elección del cultivar». En junio «ya quedan fuera» los ciclos medios-largos, en tanto los ciclos cortos y algunos intermedios cortos disponibles con “alto” potencial permiten aspirar a más de 5.000 kg/ha «en buenas condiciones», con números que a US$ 220-230 son «muy buenos».

Señaló además que Uruguay cuenta con una “muy buena” oferta varietal en trigo, con materiales que se adaptan bien por ciclo, potencial, sanidad y aspectos de calidad —factores clave en un año niño— aunque advirtió que “cada cultivar debe ser evaluado con cuidado según la fecha de siembra y el ambiente”. Pero eso requiere manejo nutricional ajustado —sin recortar fertilizantes por el costo— y “atención al comportamiento sanitario” ante una eventual primavera más caliente y lluviosa.

«Hay que mirar resistencia a Fusarium, comportamiento del falling number y del hectolítrico; eso es lo que le da valor a un agrónomo que puede armar bien un plan de siembra», aconsejó.

Escuchá a Esteban Hoffman.

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