Agricultura

Sequía golpeó al sur: maíz rinde menos de 5.000 kg/ha, el riego marca contraste

6 de abril de 2026

La zafra de verano dejó un escenario “muy heterogéneo” en el sur del país, con “fuertes pérdidas” productivas en secano y un desempeño “destacado” de los sistemas bajo riego. Así lo indicó el ingeniero agrónomo de Asiemagro, Gonzalo Sciarra, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Comentó que el comportamiento de los cultivos estuvo “fuertemente” condicionado por la distribución de las lluvias, especialmente por un evento clave registrado el 23 de febrero, que marcó diferencias significativas entre zonas.

En el sur de San José se registraron acumulados de hasta 100 a 140 mm, mientras que en otras áreas, como partes de Canelones, las lluvias fueron inferiores a 50 mm o incluso inexistentes. “Hay una gran dispersión de situaciones según la lluvia que agarró cada zona”, afirmó.

En soja, los resultados reflejan esa variabilidad. Las chacras más afectadas, especialmente de primera o segundas tempranas, se ubican en el entorno de 1.500 kg/ha, mientras que aquellas que lograron captar las lluvias alcanzan rendimientos cercanos o superiores a 2.000 kg/ha.

En algunos casos puntuales, las de segunda sembradas más tarde y favorecidas por las precipitaciones logran proyectar rindes de hasta 2.500 kg/ha, aunque no representan la generalidad.

En maíz de secano, el impacto también fue “importante”. Muchos cultivos fueron destinados a silo ante la falta de desarrollo, y los que llegaron a cosecha muestran rindes dispares.

En el sur, los maíces de primera se ubican mayoritariamente entre 3.500 y 5.000 kg/ha, mientras que los de segunda presentan mejores perspectivas en las zonas que recibieron lluvias. “Muchos maíces se picaron y los que quedaron son los mejores”, señaló.

En el noreste de Canelones, por ejemplo, los maíces de segunda se posicionan entre 4.500 y 5.000 kg/ha, mientras que en zonas de San José con mejores lluvias se proyectan rindes de hasta 6.000 kg/ha.

El contraste más marcado se da en los sistemas bajo riego, donde “la producción no solo se sostuvo, sino que incluso supera las expectativas iniciales”.

La campaña demandó un uso intensivo del riego, con aplicaciones que alcanzaron los 400 mm, en lo que fue una de las zafras más exigentes en términos hídricos. “Es la zafra en la que más se ha regado”, indicó.

Los resultados productivos acompañan ese esfuerzo. En algunos sistemas, los rindes de maíz bajo riego superan los 13.500 kg/ha promedio, con chacras que alcanzan niveles aún más altos.

Este desempeño responde no solo al riego, sino también a la incorporación de tecnología, como manejo por ambientes, fertirriego y mejora genética. “El riego sigue mejorando los rindes todos los años”, sostuvo.

En un escenario de déficit hídrico marcado, la zafra deja en evidencia la creciente brecha entre sistemas bajo riego y de secano, y refuerza el rol del agua como factor determinante en la estabilidad productiva.

Escuchá a Gonzalo Sciarra.

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