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Empresarios alemanes advierten las ventajas del acuerdo UE-Mercosur

2 de abril de 2026

Redacción
Mauro Florentín

Por estos días de temperaturas bajo cero en la ciudad de Hamburgo, en las oficinas de la Asociación Empresarial para América Latina de Alemania (LAV, por su sigla en alemán) los teléfonos empezaron a sonar con más frecuencia de lo habitual.

La firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), en enero de este año, despertó el interés de los empresarios germanos, pese a la decisión del Parlamento Europeo de remitir el texto de este tratado al Tribunal de Justicia, lo que trancó la implementación del tratado.

Igualmente, la señal política de los gobernantes de ambos bloques parecería que empujó al empresariado alemán a volver a poner la mira en Sudamérica, con el propósito de explorar eventuales proyectos de inversión y de exportación de productos y tecnologías.

Pero esto es recién el comienzo de un largo camino por andar, debido a la necesidad de ajustar una serie de temas, como los vinculados con las normas técnicas de los países del Mercosur, para que no se conviertan en obstáculos en los negocios.

Sobre los puntos de mayor interés en comercio y en inversiones de los empresarios europeos en el Mercosur, el director general de la Asociación Empresarial para América Latina de Alemania, Orlando Baquero, señaló a VERDE que por lo general “todo empieza con el comercio, porque si no hay mercado entonces no se invierte”.

“Cuando los aranceles aduaneros son altos” el empresario analiza “si vale la pena instalar una planta industrial o se sigue exportando un producto”, dijo.

El ejecutivo afirmó que la inversión en el Mercosur, especialmente “en Brasil y en Argentina, no es sencilla, a diferencia de lo que ocurre en Uruguay y Paraguay, donde parece ser menos compleja”.

“Si se facilita el comercio intrarregional, eso permite avanzar en el análisis de inversiones”, sostuvo Baquero.

Y valoró que el Mercosur está trabajando en varios frentes hacia el exterior en cuanto a acuerdos, con Singapur, con Emiratos Árabes y otras alternativas. La implementación de esos acuerdos hace que las reglas internas se hagan “más sencillas”, argumentó.

Ese ejecutivo comentó que “Brasil tiene costos altos para invertir, y Argentina es un país que requiere conocerlo muy bien, porque tiene altibajos”, con “diferencias en seguridad económica”, y “el empresario le tiene miedo a poner demasiado capital dentro del mercado argentino”.

“Entonces una empresa se puede instalar en Paraguay o en Uruguay, y desde ahí exportar”, algo que se está analizando, dijo.

Comparó que “Uruguay es el país más estable, pero es el más costoso del Mercosur”, por eso “se debe evaluar si la estabilidad y el capital humano uruguayo, que es bueno, compensa el costo adicional de invertir” en el mercado uruguayo.

Mientras que “Paraguay es lo contrario, tiene costos bastante bajos, tiene estabilidad fiscal muy buena, pero tiene otros inconvenientes de carácter logístico”, al no tener costa al mar, y “otras complejidades”, advirtió el director general de la LAV.

También resaltó que “en Paraguay la energía es barata y de taxonomía verde” por la sostenibilidad ambiental.

Complementariedad fuerte

Por lo general, las inversiones alemanas se vinculan con la industria automotriz y mecánica, a tecnologías e infraestructura.

Ante el escenario que se abre con el acuerdo entre el Mercosur y la UE, ¿ese perfil podría variar en cuanto a inversiones en producción de alimentos y tecnologías asociadas?

Al respecto, Baquero planteó que “hay una complementariedad fuerte entre el Mercosur y Alemania en temas agrícolas”. “El industrial agrícola alemán es reacio a irse a América en general”, dijo. Graficó que “cruzar aguas no les gusta, como se suele decir: no les gusta mojarse los pies”.

Y por lo tanto, durante algunos años los ejecutivos germanos prefirieron invertir en Polonia, en Ucrania y hasta en Rusia, aunque “ahora, por la guerra, ya no invierten ahí”, sostuvo.

Enfatizó que “si el productor agrícola latinoamericano es conservador y tradicionalista, el alemán lo es mucho más”.

“En América Latina, a excepción de inversiones en bosques, no se desarrollaron tantos proyectos” para invertir, señaló Baquero, en alusión a colocación de capitales en el agro uruguayo y en el de otros países de la región.

Si bien hay inversionistas particulares que adquirieron tierras en la región en las últimas décadas, principalmente a influjo del boom de precios de algunos commodities agrícolas, sumado al interés en la forestación.

Al ser consultado sobre algunas ventajas potenciales del país europeo a la hora de estudiar nuevas inversiones en el Mercosur, el director de la LAV puntualizó que “Alemania tiene una mano de obra altamente calificada”, con “tecnificación”, y tiene cosechadoras, sembradoras y otras maquinarias “altamente” sofisticadas, “pero para espacios no tan grandes”.

“Acá una finca de 100 hectáreas se considera grande”, comparó respecto a las dimensiones de las explotaciones agrícolas del Mercosur.

En Sudamérica se apostó al manejo de grandes áreas productivas, por lo que “el intercambio de alta tecnología, de manejo de drones y sensores, con el manejo de costos, de análisis de productividad, de inteligencia agrícola, se complementan muy bien” entre ambos, razonó el ejecutivo.

Para Baquero, el productor del Mercosur tiende a ser “más arriesgado y a probar nuevas tecnologías”, más aún cuando debe ajustar los costos internos, como sucede en Uruguay.

Además, el productor regional tiene más campo para experimentar en sus establecimientos, a diferencia del europeo, que tiene un espacio reducido y normas estrictas, por las subvenciones europeas, que limitan ciertas prácticas productivas.

Otro aspecto a considerar, según el director de la LAV, es que por el cambio climático también es necesario ir ajustando los manejos de los productos, la eficiencia y la productividad.

Y “una ventaja que tiene Alemania es su maquinaria agrícola, en comparación con los competidores norteamericanos o chinos, en el manejo de datos”, dijo.

Comentó que en Alemania si se utiliza una cosechadora con sensores, “la base de datos guarda la información que pertenece al productor, que es el propietario de la máquina”.

Mientras que cuando se utiliza una maquinaria agrícola china “la información recogida va a una base de datos en la casa matriz, que termina perteneciendo al Estado” chino, y lo mismo pasa con la maquinaria estadounidense, porque “los datos pasan a la base de datos de la empresa que vende la máquina”.

“Y si el productor quiere la información que generó la cosechadora que operó en su campo, entonces tiene que comprársela a la compañía que le proveyó la maquinaria agrícola”, advirtió.

Por lo menos “así lo era en los últimos años, tal vez eso pudo haber cambiado”, reconoció, sin dejar de destacar la importancia de esta diferencia en el manejo y la privacidad de los datos de los productores y empresarios agropecuarios.

Lo cierto es que el escenario potencial de negocios, provocado por el nuevo tratado entre el bloque europeo y el sudamericano, abre una nueva faceta de competencia en los mercados, como es el referido por Baquero en el caso de la tecnología agrícola.

Apoyo a las pymes

El acuerdo Mercosur-UE siempre ha tenido un “mensaje claro de intención política”, en cuanto a que “la Unión Europea apoya al empresario del bloque a irse a invertir a otros países”, dijo el director de la LAV.

Señaló que las grandes compañías alemanas, como Bayer, Basf o Siemens, si tienen planes de inversión en otras regiones del mundo, solamente lo hacen, y no precisan de este tipo de señal política.

“Pero las pequeñas y medianas empresas (pymes) precisan de un respaldo” institucional, para “abrirle los ojos y que vean oportunidades” de negocios, acotó.

Y comparó que en el Mercosur, los empresarios brasileños no son de salir de su país a hacer inversiones, salvo en el caso de los grandes frigoríficos” y otros. Por lo que “pensar en que vendrán en grandes masas a instalarse en Europa no lo veo, más allá de que el acuerdo les abre muchas puertas” para hacer negocios, sostuvo.

En ese contexto, y mientras se espera que sean despejadas algunas dudas, en la sede de la Asociación Empresarial para América Latina de Alemania el interés por el acuerdo UE-Mercosur “ha crecido” en los últimos días. Por lo general, “estoy muy presente en reuniones con ejecutivos en Berlín, y me llaman de Bruselas, los empresarios llaman a preguntar sobre posibilidades” de negocios, dijo Baquero, al aludir a la expectativa que el tratado genera.

Comentó que actualmente a los empresarios les interesa saber de las “facilidades” que plantea ese acuerdo, qué significa, cómo están los acuerdos con los demás países, cómo funciona y qué opciones hay para avanzar en posibles negocios.

Entre los diferentes factores a evaluar para la toma de decisiones, los empresarios alemanes advierten también que hubo una serie de movidas en el espectro geopolítico y en el vínculo de la UE con otras regiones del mundo.

“Con la guerra al lado, eso genera miedo, y hay que ser cauteloso”, además, otros socios tradicionales un “día van para un lado, otro día para otro, entonces también influye”, argumentó.

Baquero hizo especial hincapié, además, en que “China también ha cambiado”, porque hace 10 años en esa nación asiática “era bienvenida cualquier inversión que fuera, pero hoy ya no es así”. “Entonces también nos cambiaron (el escenario) y es nuestro principal mercado”, por lo que “la única manera es hacia el Mercosur en este momento, o hacia Sudamérica”, acotó.

El panorama para el empresariado alemán y europeo se presenta como un tablero de ajedrez, en el que el camino hacia el jaque mate para cerrar negocios e inversiones está cada vez más estrecho y riesgoso.

Porque en un costado de la UE está Rusia, con su conflicto bélico con Ucrania, del otro lado del océano Atlántico en el norte está Estados Unidos, con el liderazgo de su presidente, Donald Trump, en una ofensiva en varios frentes mundiales, sumado a las restricciones del gobierno chino a la radicación de inversiones, entre otros cambios más recientes.

Los europeos ven en América Latina y en India las mayores alternativas de generar nuevas alianzas, que puedan significar una solución a las complejidades que enfrentan en estas otras zonas del mundo.

Pero hay algunas situaciones que tampoco favorecen un impulso más dinámico de negocios en el Mercosur, porque ya no hay tantas facilidades para acceder a financiamiento en Europa. Específicamente en Alemania, las empresas encuentran más obstáculos para obtener préstamos, según el director de la LAV.

“Estamos en un momento complicado interno”, y “las empresas están golpeadas”, advirtió el ejecutivo.

Es por eso que será necesario primero recuperar la economía interna, para después sí, de alguna manera, solventar los nuevos proyectos que puedan desarrollarse en el exterior, como es el caso de Sudamérica y todo lo que implica el acuerdo UE-Mercosur.

Nota de Revista Verde N° 127

 

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