Agricultura

Una mirada de mediano plazo para enfrentar enfermedades de suelo

1 de abril de 2026

Las enfermedades de suelo se han transformado en uno de los desafíos más complejos de los sistemas agrícolas de la región. A diferencia de los problemas de malezas, o foliares, donde los productos logran impactos directos y visibles, los patógenos que actúan en raíces y tallos exigen otra lógica de abordaje. La clave, según el fitopatólogo brasileño Marcelo Madalosso, está en cambiar la mirada: pasar de un control por cultivo a un manejo del sistema productivo.

Docente e investigador en Rio Grande do Sul, y consultor en desarrollo de productos químicos y biológicos, Madalosso dijo a VERDE, en el marco del primer Simposio de Brássicas organizado por Nufarm, que los problemas de raíz “son completamente distintos de los problemas de hoja”. Y agregó: “los fungicidas químicos tienen un problema muy grande para llegar al patógeno en el suelo. Entonces, tenemos que pensar en un manejo del sistema, no de una campaña”.

El especialista explicó que patógenos como Fusarium y Sclerotinia están presentes en soja, girasol, canola y carinata, lo que vuelve inviable una estrategia exclusivamente química en cada cultivo. “Cuando trabajamos con biológicos el objetivo es colonizar el suelo y mantener un equilibrio. Es un plan de corto y mediano plazo”, señaló. En ese sentido, remarcó que los microorganismos deben aplicarse con frecuencia, para que permanezcan activos, “peleando por nosotros dentro del suelo”.

Uno de los ejes del trabajo conjunto con Lallemand es el uso de Trichoderma como herramienta central. “Es una herramienta muy importante y logramos éxito con las enfermedades. A medida que seguimos trabajando con Trichoderma en el suelo, nuestro control incrementa. Logramos mayor eficacia con el pasar de los años”, afirmó.

El especialista explicó que los resultados no se miden únicamente en un cultivo puntual, sino en la evolución del sistema. “El productor reconoce manchones o plantas muertas precozmente. Cuando trabajamos con Trichoderma vemos una disminución del tamaño de esos manchones y una reducción de 20% a 40% desde el segundo o tercer año en adelante”, ejemplificó.

En cuanto a la aplicación, indicó que puede realizarse vía tratamiento de semilla o mediante pulverización. En soja el tratamiento de semilla es eficiente, por el volumen utilizado, pero en cultivos como canola, donde la dosis de semilla es menor, se recurre más a aplicaciones convencionales, con pulverizadora. “Es importante aplicar antes de la lluvia, porque el agua ayuda a que el microorganismo llegue al suelo y empiece su colonización”, explicó.

Una estrategia validada localmente

Desde Lallemand Uruguay, Martín Lage detalló a VERDE cómo se está encarando este proceso en el país. La empresa viene trabajando desde hace años con herramientas biológicas y recientemente lanzó una nueva formulación de Trichoderma, Lalstop Quality, con mayor concentración que el producto anterior.

“Queremos ahondar en el desarrollo de productos biológicos dirigidos al suelo, tanto para el manejo de enfermedades como para promoción de crecimiento”, señaló. La estrategia apunta a integrarlos dentro de las rotaciones de cultivos extensivos, como soja y canola.

Lage subrayó que, si bien Brasil tiene mayor experiencia en el abordaje biológico de patógenos de suelo, en Uruguay es imprescindible validar cada herramienta en condiciones locales, para eso también se está trabajando con Unicampo Uruguay.

“Los biológicos tienen que ser validados localmente. Hay que tener en cuenta la formulación, la concentración y cómo está protegido el microorganismo. Pero además, la validación en nuestros ambientes es fundamental”, resaltó.

El esquema en evaluación contempla dos o tres aplicaciones a lo largo del año. En soja el tratamiento de semilla es la base, incluso combinado con curasemillas químicos para lograr el mejor control. Luego se estudian aplicaciones antes del cierre de surco, y también en la transición hacia el cultivo de invierno, por ejemplo entre la cosecha de soja y la siembra de canola.

“Son ensayos de mediano plazo. No es aplicar y ver respuesta en un único cultivo, sino evaluar distintos esquemas dentro de la rotación”, explicó Lage.

La conclusión compartida por ambos técnicos es que el manejo biológico no reemplaza automáticamente otras herramientas, pero sí propone una lógica diferente. “Tenemos que cambiar la cabeza y tener una mirada de manejo integrado del sistema”, resumió Madalosso.

Nota de Revista Verde N° 127

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