Agricultura

Villamil: el crecimiento del girasol en Uruguay puede abrir un “nuevo” capítulo exportador

31 de marzo de 2026

El cultivo de girasol vuelve a ganar espacio en la agricultura uruguaya y comienza a plantear nuevas oportunidades comerciales, especialmente vinculadas a la exportación. Así lo señaló el director de Agrosud, Fernando Villamil, al analizar el escenario del cultivo en el marco de la Inauguración de la Cosecha de Verano – Edición Girasol.

El ejecutivo indicó que el área del cultivo se ha recuperado en los últimos años, lo que abre un escenario “diferente” para la cadena agrícola.

Se ha ido recuperando el área en los últimos dos o tres años y estamos en un momento donde los próximos crecimientos de área van a implicar saldos exportables”, señaló Villamil.

Dijo que un mayor desarrollo del cultivo podría generar “impactos positivos” no solo en la agricultura, sino también en la logística y en la industria vinculada.

En la medida que haya una coyuntura de precios favorable, esto es beneficioso para el sector agrícola, para la logística y también para la industria nacional”, sostuvo.

Villamil recordó que Uruguay ya tuvo una etapa exportadora relevante con el girasol, especialmente en los primeros años de la década del 2000. “Uruguay tuvo protagonismo exportador entre el 2000 y el 2008, también los años 90 y esa experiencia es relativamente reciente”, comentó.

Además, el director de Agrosud destacó que la actual estructura exportadora del país facilita retomar ese camino, ya que los operadores del sector tienen mayor experiencia logística y comercial por el crecimiento de las exportaciones de soja, trigo y otros granos.

Hoy los exportadores tienen una gimnasia exportadora mucho mayor que en aquella época”, afirmó.

Para aprovechar esa oportunidad, Villamil sostuvo que el crecimiento del área debería concentrarse principalmente en girasol de primera, lo que permitiría optimizar la logística portuaria.

La apuesta debería ser al girasol de primera, con cosecha entre febrero y marzo y embarques entre marzo y abril”, explicó.

De esa forma, el cultivo podría ocupar una ventana logística previa al fuerte movimiento de exportaciones de soja. “La idea es que no se superponga con la carga de soja, que se concentra principalmente en mayo”, señaló.

Villamil también advirtió que el mercado internacional del girasol presenta características diferentes a las de otros granos, con menor liquidez y menos referencias de precios. “Una de las características del girasol es la poca liquidez del mercado”, dijo.

A diferencia de la soja o el maíz, el cultivo no cuenta con mercados de futuros ni con referencias internacionales claras. “No hay una pizarra internacional ni un mercado de futuros que permita arbitrar precios, por lo que los negocios se realizan directamente en el mercado físico”, consideró.

Eso implica que las oportunidades comerciales aparecen de forma puntual y no de manera permanente, a la vez mencionó que los precios pasan a tener paridad de exportación.

A modo de ejemplo, Villamil mencionó que Argentina, con una cosecha cercana a 5,5 millones de toneladas, exporta apenas unas 300.000 toneladas por año, lo que refleja el tamaño relativamente reducido de este mercado.

En materia logística, Uruguay podría aprovechar la integración regional para colocar su producción. “Las cargas de girasol pueden complementarse con embarques que salen desde Argentina, completando bodegas o integrándose a otros embarques de granos”, explicó.

Este tipo de operaciones es habitual en el comercio internacional de granos y facilitaría la salida del producto desde los puertos de la región.

En cuanto a los destinos potenciales, Villamil señaló que Europa aparece como el principal mercado, tal como ocurrió en etapas anteriores. Entre los destinos históricos mencionó España, Portugal, Italia y Francia, además de países del norte europeo donde la mercadería ingresaba a través del puerto de Rotterdam.

También Turquía ha sido un comprador importante de semilla de girasol”, agregó.

 

Nicolás Nadal

El productor agrícola Nicolás Nadal, de Young, compartió su experiencia con el cultivo de girasol durante el panel técnico “Rompiendo barreras: claves productivas y comerciales para consolidar el crecimiento del cultivo”, realizado en el marco de la Inauguración de la Cosecha de Verano – Edición Girasol.

Nadal explicó que en su sistema productivo el girasol se incorporó como una alternativa dentro del esquema de cultivos de verano, ocupando parte del área que antes se destinaba a soja de primera. “Se mete como un porcentaje del área de soja de primera. Lo que antes destinábamos a soja estamos sacando un 20% para girasol”, señaló.

Este cambio permitió mejorar la organización del trabajo y la logística de las siembras. Al adelantar el inicio de la campaña de verano, se reduce el volumen de soja a implantar más adelante y se descomprime la operativa. “Nos permite adelantar el inicio de la siembra y nos queda menos área de soja para sembrar más adelante. Entonces se descomprime todo”, explicó.

Además del aspecto operativo, destacó que el cultivo aporta mayor estabilidad productiva al sistema agrícola. “Nos está aportando más estabilidad por diferir los períodos críticos. Lo que era el período crítico de soja hoy lo estamos ampliando y captamos agua en diferentes momentos”, comentó, señalando que esta diversificación contribuye a mejorar el comportamiento general de la rotación frente a escenarios climáticos variables.

Nadal indicó que “este año se dio un menor uso de insecticidas que en soja. No tenés la presión de la chinche, que es de lo que lleva más cantidad de aplicaciones”, sostuvo.

Desde el punto de vista productivo, el productor señaló que el desempeño del cultivo ha sido positivo en las últimas campañas. En el ciclo anterior, los rendimientos promedios alcanzaron valores cercanos a 2.400 kg/ha en base seca y limpia, con contenidos de aceite entre 56% y 57%.

Para la zafra actual, aún en etapa de cosecha, los resultados muestran mayor variabilidad debido al déficit hídrico. “Tenemos chacras de 1.300 o 1.400 kilos y otras de 2.000 kilos. No sé cómo va a cerrar el promedio, pero imagino que vamos a estar unos 500 kilos abajo”, comentó.

De todos modos, Nadal considera que la ecuación económica del girasol puede ser favorable frente a la soja en el actual contexto productivo. “La rentabilidad va a ser bastante mejor que la de la soja”, afirmó, señalando además que el potencial del cultivo de soja viene deteriorándose rápidamente por la falta de lluvias. “El techo creo que está en 2.400 kilos, seguro. De ahí para abajo no sé cuánto, según lo que pase de acá en más”, agregó.

El girasol también aporta ventajas desde el punto de vista agronómico dentro de la rotación. Al cosecharse con mayor anticipación, permite preparar mejor las chacras para los cultivos de invierno. “Te permite liberar la chacra bastante tiempo antes y trabajar con herbicidas para preparar mejor el cultivo siguiente”, explicó Nadal, mencionando situaciones frecuentes de manejo de raigrás previo a la siembra de trigo, cebada o colza.

Otro aspecto que destacó es la calidad del rastrojo que deja el cultivo. “El rastrojo de girasol deja muy buena cama de siembra para el cultivo siguiente. Los cultivos nacen con un vigor inicial más alto que cuando se siembran atrás de soja”, comentó.

Incluso mencionó resultados observados en algunos ensayos donde los cultivos de invierno implantados luego de girasol muestran rendimientos ligeramente superiores en comparación con aquellos sembrados después de soja.

Finalmente, Nadal subrayó que el cultivo también aporta mayor previsibilidad financiera para las empresas agrícolas. “Estamos en marzo y ya estamos terminando de cosechar. Vamos a cobrar el girasol ahora, y eso también le da estabilidad a la caja de la empresa”, concluyó.

Nota de Revista Verde N° 127

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