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Economía uruguaya creció 1,8% en 2025; el último tramo del año mostró un “freno marcado”

26 de marzo de 2026

La economía uruguaya cerró 2025 con un crecimiento de 1,8%, aunque el desempeño del último tramo del año evidenció una “desaceleración significativa”, con una actividad prácticamente “estancada”. Así lo señaló el economista Ramón Pampín, ejecutivo de PwC, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

El crecimiento anual estuvo impulsado por la mayor actividad de la refinería de petróleo, la industria de alimentos, el comercio y los servicios vinculados a comidas y bebidas, aunque estos avances fueron parcialmente compensados por el desempeño negativo de la construcción y la menor generación de energía eléctrica.

Sin embargo, al analizar el dato más reciente, el panorama cambia. En el cuarto trimestre de 2025, el Producto Interno Bruto (PIB) registró una variación de apenas 0,1% interanual, lo que marca un freno en la dinámica de la economía. “La economía se frenó en el último semestre del año”, afirmó Pampín.

En términos desestacionalizados, la actividad también mostró un crecimiento marginal de 0,1% respecto al tercer trimestre, confirmando un escenario de estancamiento.

El economista explicó que este dato es el más relevante para analizar la coyuntura actual, ya que refleja el comportamiento más reciente de la economía. “Ese 0,1% es prácticamente un crecimiento nulo”, sostuvo.

Uno de los principales factores detrás de este freno fue el desempeño del sector agropecuario, que registró una caída cercana al 8% en el cuarto trimestre, con una incidencia negativa significativa en el resultado global. “El agro ya estaba empezando a mostrar el efecto de la sequía”, indicó.

Otros sectores también mostraron señales de debilidad, como la construcción, con una caída cercana al 1%, y el transporte y almacenamiento, vinculados en parte a la menor actividad del agro.

De cara a 2026, el escenario se mantiene desafiante. Pampín señaló que no se espera una recesión, pero sí un crecimiento moderado. PwC ajustó sus proyecciones a la baja y estima una expansión del entorno de 1,5% para este año. “Estamos viendo un crecimiento muy pobre”, afirmó.

El análisis indica que los motores tradicionales de la economía —consumo interno, exportaciones e inversión— muestran un dinamismo limitado.

A esto se suma un contexto internacional incierto, marcado por tensiones geopolíticas, especialmente el conflicto en Medio Oriente, que puede impactar en variables clave como el petróleo, los fertilizantes, la inflación global y el tipo de cambio.

En ese sentido, Pampín advirtió que un escenario de mayor volatilidad podría fortalecer el dólar a nivel global. “A mayor nerviosismo en el mundo, el dólar se fortalece”, explicó.

Este movimiento se da en un contexto donde los principales bancos centrales están adoptando una postura de cautela frente a la incertidumbre global. La Reserva Federal de Estados Unidos y otros bancos centrales relevantes han optado por mantener las tasas de interés, en un escenario donde los mercados comienzan a descontar tasas más altas por más tiempo ante el riesgo inflacionario.

Al mismo tiempo, el aumento del precio del petróleo y de los fertilizantes —con subas significativas en insumos como la urea— introduce un riesgo adicional, al generar presiones inflacionarias a nivel global a través de mayores costos logísticos y de producción.

Este contexto también impulsa episodios de “vuelo a la calidad”, donde los inversores se refugian en activos como el dólar, lo que tiende a presionar a la depreciación de las monedas emergentes, incluyendo la uruguaya.

Para países exportadores de alimentos como Uruguay, este escenario puede implicar mejores precios de exportación, aunque en un contexto de mayor volatilidad y con riesgos asociados a una menor demanda global.

Escuchá a Ramón Pampín

4 - 12:32