Ganadería

Déficit hídrico impacta en el ánimo y en los costos; precios “inéditos” del ganado mitigan el “golpe”

20 de febrero de 2026

La falta de lluvias comienza a sentirse con mayor intensidad en varias zonas ganaderas del país, especialmente en el centro, sur y este, aunque “el impacto en las cuentas hoy aparece atenuado por los altos valores” del ganado. Así lo señaló Carlos Molina, director del Instituto Plan Agropecuario, al presentar los resultados de la última Encuesta RING (Red de Información Nacional Ganadera), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

La encuesta, que recoge información de 430 productores ganaderos, muestra una situación heterogénea entre las regiones. Explicó que el centro, sur y este del país concentran las mayores dificultades, especialmente desde la segunda quincena de diciembre.

En esas zonas, solo el 42% de los productores reporta una disponibilidad de campo natural superior a 5 centímetros, mientras que un 17% declara menos de 3 centímetros de altura, lo que refleja una “caída importante” en la oferta forrajera.

Molina señaló que el déficit hídrico está afectando tanto la disponibilidad de pasto como la calidad y disponibilidad de agua para el ganado. “El tema del agua es realmente una dificultad difícil de resolver”, sostuvo.

En el caso de las pasturas sembradas, la RING muestra que praderas y mejoramientos se encuentran mayoritariamente en condición “regular a pobre”, mientras que cerca de la mitad de los verdeos se mantienen en “buena” condición.

Indicó que las pérdidas productivas existen —ya sea por menor crecimiento de pasturas, necesidad de suplementación o caída en la ganancia de peso— pero que los buenos precios están atenuando el efecto en el corto plazo. “Cuando el agua está arriba, las piedras no se ven”, graficó.

En términos de carga, la encuesta señala una dotación promedio de 0,96 unidades ganaderas por hectárea, y el 55% de los productores considera que la carga está ajustada a la oferta de pasto disponible.

Frente a este escenario, los productores están tomando decisiones. La suplementación aparece como una de las principales respuestas, aunque advirtió que no es una medida automática. “Hay que sentarse bien a analizar”, sostuvo Molina, remarcando que depende de la categoría, el tiempo estimado de restricción y la situación financiera del predio.

También se está recurriendo a la venta anticipada de ganado para ajustar la carga. “La venta es una estrategia de ajustar la carga sacando comensales”, explicó. Y acotó que además “aporta liquidez financiera”.

Molina insistió en que no existen soluciones mágicas. “No hay una decisión mágica. Hay decisiones secuenciales”, afirmó, en referencia a la necesidad de actuar con información objetiva y planificación.

Consultado sobre si los altos precios están ocultando sobrecostos o ineficiencias generadas por el déficit hídrico, el director del Plan Agropecuario consideró que podrían estar mitigando el impacto actual. Sin embargo, sostuvo que los buenos valores deberían funcionar como una palanca para fortalecer las empresas.

“Tenemos que aprovechar los buenos precios para armar empresas cada vez más sostenibles”, concluyó, recordando que las situaciones de falta de agua no son excepcionales y que la planificación en temas como agua y sombra requiere financiamiento y visión de mediano y largo plazo.

Escuchá a Carlos Molina.

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