Agricultura

Ciencia, soja y pastizales: INIA destaca que la misión a China abrió una nueva etapa de cooperación tecnológica

10 de febrero de 2026

La misión oficial de Uruguay a China dejó como principal saldo un fortalecimiento del vínculo en ciencia, tecnología e innovación, con nuevos acuerdos que amplían la agenda tradicional centrada en carne y soja. Así lo planteó Miguel Sierra, presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en el programa Punto de Equilibrio, en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.

Sierra valoró la composición “heterogénea” de la delegación —con participación del gobierno, el sector privado, la academia y organizaciones sociales— y sostuvo que esa diversidad permitió abordar la relación con China desde “distintos lugares”, incorporando nuevas dimensiones a la cooperación bilateral.

Remarcó que hoy resulta clave avanzar hacia “sociedades del conocimiento”, donde la ciencia y la tecnología son las que “mueven la economía” y permiten capturar mayor valor.

En ese marco, destacó la firma de tres acuerdos. Uno de ellos profundiza el trabajo conjunto en germoplasma de soja con la Academia de Ciencias Agrícolas de China, consolidando un laboratorio compartido enfocado en materiales adaptados a distintas condiciones productivas.

Indicó que allí se trabaja tanto con soja transgénica como no transgénica, con una apuesta “muy innovadora” en materiales para consumo humano con “enriquecimiento en proteína”.

El segundo convenio incorpora un nuevo eje de cooperación en pastizales y herramientas digitales, con foco en mejoramiento de precisión y seguimiento a campo. El tercero apunta a la movilidad de expertos y a la formación de nuevas generaciones, especialmente en temas de agua, suelo y biodiversidad, a través de un acuerdo con la Fundación de Ciencias Naturales de China. La idea es recibir investigadores chinos de alto nivel en Uruguay y, al mismo tiempo, enviar jóvenes uruguayos a capacitarse en Asia, detalló.

Sobre el trabajo específico en soja, Sierra explicó que la alianza permite ampliar de forma significativa la “variabilidad genética”, algo central para los programas de mejoramiento. Enumeró tres grandes objetivos: aumentar productividad, mejorar calidad (proteína y otros componentes) y avanzar en resistencia a sequía, enfermedades y plagas. “Tener un pool genético más amplio es fundamental”, afirmó.

Agregó que el objetivo final es generar variedades desarrolladas en conjunto que puedan comercializarse tanto en China como en Uruguay y el Cono Sur, con retorno en forma de regalías.

El presidente de INIA también destacó el potencial de exportar conocimiento agropecuario, además de productos. “Uruguay ya cuenta con experiencias valiosas” en trazabilidad, salud animal, uso y manejo de suelos y control satelital de aplicaciones, que despiertan interés en países de América Latina, África y Asia. “A veces no somos conscientes del valor que tienen esas herramientas”, sostuvo.

En ese sentido, consideró que el país debería avanzar hacia un modelo más sistemático de transferencia tecnológica. “No puede ser que cada vez que nos consultan salga alguien distinto a explicar”, afirmó.

Planteó la necesidad de ordenar protocolos, documentar experiencias y estructurar procesos de colaboración para transformar ese saber acumulado en un “servicio intensivo en conocimiento”, capaz de integrarse al portafolio exportador del país.

“Además de exportar carne, soja o arroz, también podemos exportar conocimiento y asistencia técnica de alto nivel”, remarcó, y subrayó que eso obliga a Uruguay a mantenerse permanentemente actualizado. “Es un desafío estratégico”, concluyó.

Escuchá a Miguel Sierra

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