Agricultura

Chicharrita: primeras detecciones en el norte; escenario “muy distinto” al de la zafra 2023/24

27 de enero de 2026

La presencia de chicharrita del maíz en Uruguay muestra por ahora un escenario “inicial” y “muy distinto” al observado en la zafra 2023/24, de acuerdo con el análisis realizado por Juan Diego Cano, integrante del Departamento Técnico de Rutilan, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y verdenews.com.uy.

Cano explicó que la aparición del insecto debe analizarse en clave regional, siguiendo de cerca lo que ocurre en países vecinos, especialmente al norte, y destacó el rol de la Red Uruguaya de Monitoreo de Chicharrita, coordinada por INIA, que “permite contar con información actualizada” sobre la evolución del vector en el territorio nacional.

Indicó que en el norte del país —principalmente desde el norte del río Negro hacia arriba— comenzaron a detectarse chicharritas hace aproximadamente “una semana a diez días”, con niveles moderados en maíces de segunda. “No es extraño para la época”, acotó.

Señaló que el escenario de migración del vector desde zonas endémicas aparece “un poco más adelantado” que el año pasado, pero muy lejos de la situación crítica registrada en la campaña 2023/24.

En el sur del río Negro, en tanto, los reportes indican una presencia “nula o muy baja” del insecto, lo que refuerza la idea de que el foco de atención debe concentrarse en el norte del país.

Cano subrayó que las principales estrategias de manejo comenzaron a definirse incluso antes de la siembra, con decisiones clave como la elección de la fecha, los híbridos y el uso de curasemillas con protección inicial. La siembra de segunda arrancó con niveles “bajos o nulos” de chicharrita, lo cual “es la base ideal” para el manejo del vector.

Una vez implantado el cultivo, el foco pasa al “monitoreo permanente”, evaluando la incidencia del insecto y el estado fenológico del maíz. En ese sentido, explicó que la mayoría de los maíces sembrados a mediados de diciembre ya se encuentran en estados avanzados (V9 en adelante), donde el riesgo “es significativamente menor”.

La mayor atención, indicó, debe ponerse en los cultivos sembrados más tarde —fines de diciembre o principios de enero—, donde podría ser necesario realizar aplicaciones, siempre en función de la incidencia y del desarrollo del cultivo.

De cara a lo que resta de la zafra, Cano se mostró “optimista” y recordó que la chicharrita es un vector que transmite enfermedades como spiroplasma y fitoplasma, pero que para que se genere un problema sanitario relevante es necesario que se den dinámicas infectivas, que demandan tiempo.

En ese sentido, destacó que el maíz de primera mostró una “muy buena sanidad”, sin detección de plantas enfermas, lo que reduce el riesgo de transmisión. “Eso hace que a la chicharrita le cueste engranar al inicio”, explicó.

Actualmente, en maíces más jóvenes del norte se observan niveles de incidencia en torno al 20%, con variabilidad según el lote, un valor que obliga a seguir monitoreando pero que está lejos de los escenarios más complejos vividos en campañas anteriores.

Cano remarcó la importancia de continuar con el seguimiento diario y avanzar en herramientas que permitan “medir rápidamente” a nivel de laboratorio el grado de infección de las primeras poblaciones de chicharrita, como apoyo adicional para la toma de decisiones en campo.

Escuche a Juan Diego Cano

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