China reordena el mercado de la carne y eleva la competencia de Brasil y Australia

Las nuevas restricciones anunciadas por China a las importaciones de carne vacuna anticipan un cambio estructural en los flujos mundiales del comercio cárnico durante los próximos años. Así lo plantea Richard Koch, analista senior de mercados de la firma Elders, quien advierte que el impacto no se limitará al mercado chino, sino que se trasladará al conjunto del comercio internacional de carne vacuna.
Según el análisis, los flujos comerciales ya comenzaron a distorsionarse a medida que los precios internos de la carne vacuna en China se fortalecen y los importadores buscan anticiparse a la implementación de las restricciones. En ese proceso, se estima que hacia fines de 2026 hasta 100.000 toneladas de carne vacuna australiana y unas 600.000 toneladas de carne vacuna brasileña deberán encontrar destinos alternativos fuera del mercado chino.
El Gobierno chino resolvió limitar las importaciones totales de carne vacuna a 2,7 millones de toneladas en 2026, un volumen similar al récord de 2,87 millones de toneladas importadas en 2024. El esquema se instrumentará mediante cuotas específicas por país, y los envíos que superen esos cupos quedarán sujetos a un arancel prohibitivo del 55%. Tanto Brasil como Australia recibieron cuotas sensiblemente inferiores a sus niveles de exportación previstos para 2025.
En el caso australiano, y considerando que los exportadores de carne vacuna de Estados Unidos actualmente no tienen acceso al mercado chino, se estima que hasta 100.000 toneladas podrían verse directamente afectadas. Parte de ese volumen deberá redirigirse a otros mercados, lo que implicará una pérdida de valor en relación con los precios obtenidos en China. Frente a este escenario, la industria australiana analiza la posibilidad de implementar un sistema de gestión de cuotas autoimpuesto, con el objetivo de optimizar el momento y el valor de las exportaciones destinadas al mercado chino.
Sin embargo, el mayor impacto no sería directo, sino indirecto, a través del reposicionamiento de la carne vacuna brasileña en otros destinos. Durante los últimos años, el fuerte crecimiento de las exportaciones brasileñas hacia China actuó como un amortiguador para Australia frente al aumento de la producción y los envíos brasileños. Las restricciones chinas acelerarán ahora la estrategia de Brasil de diversificar mercados y profundizar su presencia en destinos alternativos.
En ese sentido, la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne, ABIEC, proyecta que Estados Unidos —segundo mayor destino de la carne vacuna brasileña después de China— podría importar unas 400.000 toneladas en 2026, frente a las 270.000 toneladas estimadas para 2025. Se espera que los volúmenes hacia ese mercado vuelvan a niveles similares a los registrados entre marzo y mayo de 2025, antes de que se aplicaran los aumentos arancelarios a la carne brasileña durante la administración Trump.
Ese período sirve como referencia del impacto competitivo. En esos meses, cuando Australia enfrentó una mayor presión de la carne vacuna brasileña en el mercado estadounidense, los precios de la carne magra importada en EE. UU. se ubicaban entre 9 y 9,50 dólares australianos por kilo, frente a valores cercanos a 12 dólares australianos por kilo en la actualidad.
El trasfondo de este proceso es el fuerte aumento de la productividad brasileña. Desde 2021, la producción de carne vacuna de Brasil creció en 2,6 millones de toneladas, un volumen equivalente a toda la producción anual de Australia. La expansión de los sistemas de engorde a corral, junto con mejoras en eficiencia productiva, permite a Brasil incrementar la producción al tiempo que recompone su rodeo, con animales que alcanzan mayores pesos de faena y se sacrifican a menor edad.
Las perspectivas de los precios internacionales de la carne vacuna a mediano plazo dependerán, en buena medida, de si Brasil logra evitar una caída significativa de su producción. El USDA proyecta una reducción de 5,3% en la producción brasileña en 2026, hasta 11,7 millones de toneladas en equivalente carcasa. No obstante, analistas privados brasileños manejan estimaciones sensiblemente más altas y sugieren que la producción podría volver a crecer hasta unas 12,6 millones de toneladas en 2026, impulsada por nuevas ganancias de productividad. De concretarse ese escenario, la caída conjunta de la producción de carne vacuna entre los seis principales países productores se limitaría a apenas 0,2%.
Fuente: Beef Central


