Agricultura

Riego: tecnología que convence y se paga con mayor productividad

17 de enero de 2026

El riego se consolida como una inversión que aporta seguridad productiva y rentabilidad, y así lo confirman las empresas que incursionan en esta tecnología. Es el caso del establecimiento Don Honorio, de la empresa Villa Blanca, ubicado próximo a la colonia Tomás Berreta, en el departamento de Río Negro. El campo de la familia Jourdan fue el escenario de la segunda jornada anual de Deltariego, que profundizó en aspectos agronómicos y en las novedades tecnológicas del riego.

En ese marco, Pablo Jourdan, director de Villa Blanca, comentó a VERDE que en esa empresa familiar “siempre apuntamos a crecer en los rubros que estamos”. Fue por eso, considerando que el río Negro está a unos 5 kilómetros del área que pretendían regar, se decidió invertir en un sistema de riego. 

Detalló que en el predio se riegan unas 450 hectáreas, y que el sistema permite hacerlo de forma instantánea, algo que se considera “un plus”. Valoró que “lo principal es que no dependemos de la lluvia, tenemos toda el agua que necesitamos gracias a esta obra”.

A pesar de que el sistema está operativo desde hace dos años, Jourdan comentó que “seguimos aprendiendo mucho”. Señaló que cuentan con “mucho asesoramiento, de los ingenieros que trabajan en la empresa y también de Pro Nutrition para el manejo del cultivo y de los suelos”.

Consultado sobre los resultados productivos que se han obtenido con el riego en el establecimiento, Jourdan respondió que “en estos dos años el impacto fue impresionante”. Destacó especialmente la producción de maíz del año pasado, aunque aclaró que “no todos los años son así”. La diferencia de productividad entre el cultivo regado y el de secano fue de unos 11.000 kilos por hectárea. 

“El promedio fue de 15.500 kilos por hectárea, con partes que dieron 20.000 kilos y otras que dieron 8.000 kilos. Ahí hay que apuntar a la ambientación de los campos y enfocar los recursos a donde realmente los necesitamos. La diferencia del riego es significativa en la producción y en los ingresos”, reconoció el empresario.

En Don Honorio también se regó soja. Jourdan recordó que el año pasado también fue muy bueno para la producción en secano. De todos modos, “tuvimos una diferencia de 600 o 700 kilos entre la producción con riego y la de secano”.

En este invierno no se regaron cultivos, pero en el anterior se regó colza, porque en el período crítico no había llovido. “Fueron riegos puntuales, de 15 milímetros, en la etapa de llenado de grano. Veníamos con los perfiles extremadamente secos. Todos sabemos que en invierno no precisamos mucha agua, pero veníamos muy mal y se regó”, comentó. 

El empresario dijo estar “convencido de que hay que seguir creciendo con esta tecnología”. Señaló que “nos queda mucho por crecer adentro de los pivotes que tenemos”. Indicó que este año “comenzamos con los Aqua Trac, que nos miden la humedad dentro de cada pivot”. 

También se refirió a las estaciones meteorológicas, para ver cuánto llueve realmente en el punto. Y destacó que “tenemos un equipo, que se está probando, que hay solo nueve en toda Latinoamérica y uno está acá, en Don Honorio, no hay otro en Uruguay”. 

Se trata de un Machine Diagnostics, que “hace un monitoreo del equipo de riego, desde la presión del agua, hasta la presión de cada neumático en cada rueda del equipo.

EL PROYECTO DE DON HONORIO

Sobre el proyecto de riego de Don Honorio, el director de la empresa Deltariego, Raúl Batista, detalló que “tiene una toma directa sobre el río Negro, pero las áreas más próximas de riego están a 3 kilómetros, entonces se hizo un reservorio intermedio para poder regar las chacras”. 

El equipo está más lejos, tiene capacidad para regar 140 hectáreas, está a 5 kilómetros de la toma de agua y tiene un desnivel de prácticamente 40 metros, “por lo que hubo que hacer un diseño hidráulico eficiente para que la inversión fuera rentable”, explicó.

“Eso nos llevó a diseñar con láminas de un promedio de entre 5 y 5,5 milímetros (mm) en 20 horas de trabajo (6 a 6,5 mm diarias). Si bien se puede entender que puede estar acotado, el año pasado se lograron rindes de 15 toneladas en el círculo grande de maíz, en 140 hectáreas”, informó.

La inversión total rondó los US$ 4.000, incluyendo la media tensión. “No hay que olvidar que tiene un levante sobre el río y un punto de toma donde está la estación de bombeo para los equipos de riego”, señaló. Además, “tiene mucha conducción por tuberías”. Por lo tanto, “si a este sistema lo hacíamos con láminas más altas, nos íbamos a una inversión de prácticamente US$ 5.000 por hectárea, que lo inviabilizaba económicamente”, detalló Batista.

Además, informó que el costo del milímetro “ronda US$ 0,80 por hectárea”. Señaló que normalmente los sistemas que no tienen levante están en torno a US$ 0,50 por hectárea. Por lo tanto, esos US$ 0,30 de diferencia corresponden al levante desde el río. “Ese levante implica anualmente unos US$ 25.000 de costo de energía”, indicó.

Durante el diseño del proyecto también “se evaluó hacer una represa como alternativa, pero la ventaja principal del pozo de bombeo es el agua ilimitada, mientras que una represa puede llegar a fallar en algún año, y adicionalmente se inundaba chacra –se perderían unas 25 hectáreas–, con el lucro cesante correspondiente”. 

Por lo tanto, “se puso en la balanza tener agua ilimitada y ese costo anual de US$ 25.000 versus algún año de falla y área de chacra inundada, y se llegó a la conclusión de que este proyecto que se ejecutó es el mejor”, resaltó.

“El pozo de bombeo tiene 8 metros de profundidad. Se hizo un estudio exhaustivo de los niveles del río, considerando mínimos y máximos históricos, para definir esa profundidad, a los efectos que la toma que está a nivel mínimo pueda garantizar que siempre haya agua. A su vez, se puso una bomba sumergible, porque el río crece. Entonces, tiene una fluctuación de nivel de prácticamente 10 metros. Y la sala de tableros está elevada, para salvaguardar la posible crecida del río”, detalló.

El proyecto se evaluó y desarrolló durante la sequía de 2023, en verano, cuando el río estaba en niveles mínimos históricos, lo que simplificó la obra civil. “Fue interesante, porque requirió un movimiento de suelos importante para enterrar la tubería, que es de 500 milímetros; y construir el pozo de bombeo de 8 metros también implicó un desafío”, reconoció el director de Deltariego.

JORNADA ANUAL DE DELTARIEGO

El director de Deltariego resaltó el marco de público que concurrió a la jornada, “a pesar de que estamos en un momento de labores agrícolas, de siembra y cosecha”. Señaló que en esta oportunidad “quisimos hablar un poco más del manejo, de la agronomía, de ajustar los costos de hacer una siembra variable, una fertilización variable, trabajar en el suelo”. 

Y “mostrar tecnología para manejar el riego, la lámina del riego, hacer el balance hídrico, tener la estación meteorológica, tener la sonda de humedad. Tecnologías que permitan tomar decisiones de riego, para ser eficientes en el costo operativo del sistema”, agregó.

Batista destacó que Valley “está apostando mucho a la tecnología”. Señaló que en el proyecto de Don Honorio “incorporamos en un círculo de riego toda la tecnología disponible que tiene la marca”. A propósito, indicó que “instalamos un sistema que hace un monitoreo integral del sistema, que es el primero que se instala en Uruguay y solo hay nueve instalados en Latinoamérica”. Y admitió que para Deltariego “también es un desafío”, porque permite ver y evaluar los resultados y concluir si la tecnología es aplicable al país.

LA TECNOLOGÍA

Roberto Carlos Reyes y José María Carreño presentaron la tecnología AgSense 365, una solución integral de monitoreo y control remoto que permite a los productores mantenerse conectados con sus campos las 24 horas del día, los siete días de la semana. 

A través de esa plataforma es posible gestionar de forma precisa todo el sistema de riego, desde pivotes y bombas hasta tanques y sensores, optimizando el uso del agua y mejorando la toma de decisiones.

La herramienta permite controlar con exactitud la aplicación de las láminas de riego, optimizar el caudal de las bombas de manera remota y realizar un seguimiento permanente de los niveles de humedad del suelo y de las condiciones climáticas. 

Además, ofrece el control del caudal y los niveles de los tanques, la visualización de datos históricos del uso del agua por ángulo y el análisis detallado de esa información mediante informes personalizados, orientados a mejorar la eficiencia productiva.

Dentro del módulo de previsión y planificación, la programación del riego contribuye a una aplicación más eficiente del agua, con impacto directo en el ahorro de costos y en el aumento de la productividad. En tanto, la función de optimización y aplicación incorpora el riego de tasa variable (VRI) de Valley, que permite aplicar agua únicamente donde se necesita y en la cantidad adecuada, maximizando el potencial de rendimiento de cada ambiente.

La plataforma se complementa con Machine Diagnostics, una tecnología basada en sensores que registra el tiempo de funcionamiento de cada torre y envía alertas en tiempo real ante desalineaciones, problemas de presión de neumáticos o fallas en la aplicación de agua. Esto permite anticipar mantenimientos y resolver inconvenientes rápidamente, sin necesidad de desplazarse hasta el pivote.

AgSense 365 integra, además, sistemas de telemetría, que posibilitan la medición remota de distintas magnitudes físicas y el envío automático de esa información al operador, facilitando la recopilación de datos desde ubicaciones remotas. 

A esto se suma Aqua Trac, un sistema orientado al monitoreo de la humedad del suelo, que registra variables como lluvias y temperatura, es compatible con la mayoría de las sondas y sensores disponibles en el mercado y se ofrece en versiones Pro y Lite. La versión Pro permite la lectura de una sonda y hasta cuatro sensores individuales, mientras que la Lite está diseñada para la lectura de una sola sonda.

Nota de Revista Verde N° 126

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