Regresa la “buena imagen” de la carne y la leche, tras ola “negativa”

“Los productos sustitutos no lograron calar en el consumidor”, dijo a VERDE el director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), Jorge Giraudo
Redacción
Mauro Florentín
Este documento “ha sido titulado deliberadamente La larga sombra del ganado, buscando la manera de llamar la atención de los técnicos y del público en general sobre la gran responsabilidad que la producción animal tiene en el cambio climático, en la contaminación atmosférica, en la degradación de la tierra, del suelo y del agua, y en la reducción de la biodiversidad”.
Con ese mensaje arranca el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés), publicado en 2006, que luego desató una serie de reacciones a favor y en contra a escala mundial.
Ese organismo, en este trabajo, argumentó que “el propósito no ha sido sencillamente culpar al rápido crecimiento y a la intensificación del sector pecuario a escala global por los daños producidos al medio ambiente, sino más bien el de alentar la toma de medidas decisivas en las esferas técnicas y políticas orientadas a la mitigación de estos daños”.
En un intento por contrarrestar las principales conclusiones de ese informe de FAO y la imagen negativa generada por el mismo, varios países productores de carne, como Uruguay, salieron a dar batalla ante los organismos internacionales y estratégicamente, ante los consumidores.
Pero a esta visión cuestionadora de la producción ganadera por su impacto ambiental, también se sumaron otros aspectos vinculados a la salud y al bienestar animal, que provocaron más golpes a la imagen de las carnes, de la leche y los lácteos.
Dos décadas después de esa publicación de la FAO, parecen encenderse ciertas luces que apuntan a proyectar claridad sobre dicha “sombra” de la ganadería y de alguna manera a “limpiar” la imagen de esta producción que estuvo en el centro del debate.
Es en ese sentido que algunos economistas y actores de los sectores involucrados expresaron públicamente que hay cambios en los mercados respecto a la idea que se tiene de la carne y los lácteos, atendiendo al incremento en el consumo de estos productos.
Esto hace suponer que los hábitos de consumo en ciertos países o regiones retomaron el interés por la compra de productos cárnicos y de leche y derivados, especialmente en países asiáticos, del norte de África y Medio Oriente.
Todos los golpes
Otro “fenómeno interesante” que registra el mercado de la carne es el regreso de la buena imagen” de la carne, luego de años en los que estuvo de alguna manera “demonizada” por temas de “impacto ambiental, bienestar animal, de efectos nocivos en la salud, de muchos papers de dudosa seriedad profesional”, en los que “la carne puso la cara y recibió todos los golpes”, dijo a VERDE el líder en mercados ganaderos de AZ Group, Diego Ponti, quien es licenciado en Ciencias Económicas.
Para este analista, en el mundo “hay un boom de consumo de proteína animal”, especialmente aquellos que son considerados alimentos “naturales”; al tiempo que se “destruyeron las acciones y las inversiones sobre empresas” que pretendían “sustituir a las proteínas de origen animal por proteínas construidas en laboratorios”.
“Hoy el consumidor no quiere ese tipo de productos, tanto es así que disparó el consumo de productos avícolas, como los huevos”, señaló.
Actualmente, según Ponti, hay interés de los consumidores de todas las edades y eslabones de la sociedad, como el comprendido por el “universo fitness”, y se ve “en las etiquetas” de productos que hay un mayor destaque al “contenido proteico entre los datos” de los productos por encima de las marcas incluso.
En esa línea, el analista de mercados ganaderos de AZ Group aludió al incremento significativo en las exportaciones de los principales jugadores del negocio cárnico internacional, como el caso de Brasil y Australia que en 2025 registraron niveles de “récord de ventas”, entre “15% y 20% más” que en el año anterior.
En la lechería también es advertida una situación parecida a la que ocurre con las carnes y la imagen en el mercado. El director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), Jorge Giraudo, declaró a VERDE que si bien “sigue la onda y la negatividad de la información” en algunos mercados sobre la leche, “la gente es muy consciente de que todos los extremos son malos”.
Y en este momento puede decirse que “la imagen negativa de la producción de leche y los lácteos está subsanada”, consideró.
Sostuvo además que “los productos substitutos de la leche natural hicieron su papel pero no lograron calar en el consumidor”, como para provocar un cambio profundo en los hábitos.
Por lo que estos productos sustitutos se limitarán a “mantener una porción muy chica del mercado”, avizoró.
Giraudo también se refirió a la “cuestión dietaria” que apuntaba a ciertos productos lácteos, como “la manteca, que se decía que era un veneno”. Sin embargo, “hoy hace falta grasa para hacer manteca, porque hubo explosión del precio”, debido a la creciente demanda a nivel mundial y en algunos mercados en particular, argumentó.
Para el director ejecutivo de la OCLA el sector lechero “no tiene que estar preocupado con el producto que hace”, sino que debe “preocuparse en ser más eficiente y en cumplir las exigencias del gusto del consumidor”.
Esa fue la visión que planteó en la entrevista, en un contexto de dinamismo en los hábitos del consumo en diferentes regiones del mundo, lo que resulta clave para la proyección futura de las exportaciones de estos productos de Uruguay.
Otra mirada en la investigación
Sobre las variaciones que registran las características de los consumidores en los diferentes mercados, la investigadora uruguaya Carolina Realini, que trabaja en el instituto AgResearch de Nueva Zelanda, planteó a VERDE otro punto de vista vinculado a los jóvenes y las redes sociales, entre otros temas.
“Los jóvenes están más abiertos a la reducción del consumo de carne y más abiertos a incorporar cambios en su dieta”, dijo.
Afirmó que “la gente joven, y en particular las mujeres, también tienen una mayor preocupación por atributos como salud, bienestar animal y sostenibilidad”.
Además, hay diferencias “bastante grandes” en cuanto a las preferencias de los consumidores y a los renglones etarios en Europa, Oceanía y Sudamérica, puntualizó.
Realini señaló que “los principales cambios se dan en la población joven”, como puede ser en los hábitos de “flexitarianismo”, en cuanto al patrón alimentario de la “reducción del consumo de carne e incorporación de otras alternativas, como en las fuentes vegetales en el consumo”.
En este sentido, un grupo de investigadores de Corea del Sur publicó un estudio en 2024 en varias revistas especializadas de ciencias, en el que sostienen que “las alternativas vegetales a la carne y los productos cárnicos son cada vez más vitales para asegurar los recursos alimentarios futuros y abordar las preocupaciones ambientales”.
Sin embargo, la clasificación de estas alternativas como productos ultraprocesados podría “afectar negativamente” su desarrollo, advierten.
Y consideran que por este motivo “resulta crucial comprender las características nutricionales, sanitarias y ambientales” de estas alternativas. Esto es “particularmente importante” considerando el “uso de diversos aditivos y numerosos procesos” involucrados en la producción de “alternativas a la carne”, plantean.
Señalan que es “controvertido criticar simplemente todos los productos clasificados como ultra procesados que han sido sometidos a un extenso procesamiento industrial y pueden representar riesgos potenciales para la salud humana”.
“Es injustificado criticar las alternativas vegetales a la carne solo porque se clasifican de esa manera, ya que pueden desempeñar un papel vital para abordar futuras crisis alimentarias y climáticas”, y “ofrecen una rica fuente de proteínas”, argumentan los investigadores en su informe, que contó con apoyo del gobierno coreano.
Nota de Revista Verde N° 126


