Agricultura

Diversificación productiva del este se vuelve parecida a la del litoral, señala Gustavo Ferrari

14 de enero de 2026

La producción agrícola-ganadera en el este uruguayo se vuelve cada vez más parecida a la del litoral, por la diversificación, con rotaciones de cultivos, pasturas y un incremento de los corrales de engorde, sostiene el productor agrícola ganadero Gustavo Ferrari.

La diversificación de cultivos “impacta muy bien en la producción”, confirmó Ferrari a VERDE. “Hemos querido litoralizar esta zona, haciendo sorgo, maíz y soja”, además de arroz, dijo. Al tiempo que explicó que en esa región “no podemos hacer trigo y cebada”.

Este año la empresa de Ferrari realizó su 43a siembra de arroz, y el productor analizó que el cambio en la actividad arrocera “ha sido muy grande en estos años, pero nos venimos adaptando”.

Repasó que “después de muchos años de trabajar con Asinagro, arranqué con (Nicolás) Chebataroff, cuando estaba solo, después se incorporaron Hernán Zorrilla y Emiliano Ferreira. Empezamos a hacer rotaciones con sorgo, para ir limpiando los campos, cuando había otros productos disponibles también en el sorgo. Nos encontramos con una cosecha grande de sorgo y arrancamos a encerrar ganado. Se formó el grupo Giprocar del Este, con Álvaro Simeone e Ignacio Buffa, y empezamos a ver lo que pasó en el Uruguay, lo que cambió el paradigma del ganadero fue el grano”, recordó.

Agregó que alimentar el ganado con granos fue algo que “nos gustó”, y “hoy tenemos una ganadería bastante fuerte, con terminación a corral, y rotaciones con cultivos como sorgo, maíz, soja, y el arroz pasó a ser el tercer rubro de la empresa”.

Ganadería

Ferrari compra terneros que pesan entre 150 y 200 kilos, que se recrían en un corral hasta que alcanzan unos 230 kilos. Luego de haber aprendido a comer ración, continúan su recría en buenas pasturas. La empresa cuenta con dos campos propios, uno en Lavalleja y el otro en Treinta y Tres, y también tiene un campo arrendado en Vergara (Treinta y Tres).

La recría es intensa, se realiza sobre raigrases, en los laboreos de verano. “El mejor retorno económico de la ganadería está en la recría”, confirmó Ferrari. Cuando esos animales alcanzan 400 o 420 kilos vuelven a encerrarse en el corral, para su etapa de terminación. Todo el ganado que se vende, sea cuota 481 o no cuota, sale del corral con 27 meses de edad.

Los novillos gordos se terminan con un peso de carcasa de 260 o 270 kilos. “Para nosotros es mejor que llevarlos a 280 kilos. Son unos 530 o 540 kilos en pie a los 27 meses”, explicó. El corral de terneros tiene capacidad para 800 cabezas, y el de novillos para 1.200. La empresa integra el grupo Vaquería del Este, y le vende todo el ganado gordo a Marfrig, casi en exclusividad.

El objetivo es ampliar la producción ganadera, con otros tres o cuatro corrales este año, confirmó, lo que le daría la posibilidad de llegar a 1.600 o 1.700 cabezas encerradas de forma simultánea. Con esa meta plantó maíz y sorgo, y además compra granos en la zona. Y considerando el precio del arroz, se evalúa volver a utilizar ese grano en la dieta del feedlot.

Interacción agrícola-ganadera

A modo de ejemplo de la interacción agrícola-ganadera, Ferrari comentó que en uno de los campos de recría, donde había raigrás, se realizará geonivelación y el año que viene se volverá a plantar raigrás de otoño, después se va a pastorear, y luego se plantará arroz.

La carga animal allí es de 2,5 o 3 terneros por hectárea, que tienen una ganancia diaria de 800 gramos. “Ese margen de la recría en los laboreos de verano hoy es mejor que el del arroz y que el de la soja”, confirmó el empresario.

En el campo arrendado, en Vergara, Ferrari hace una recría intensa. Las praderas están sobre rastrojo de soja. Además, explicó que al no llenarse las represas este año, a esos raigrases se le volvió a incorporar urea, y se siguieron pastoreando. A los 23 meses los animales vuelven al corral, donde se terminan con un encierro de 100 días.

“Vendemos todo a través de Vaquería del Este y cuando encerramos ya marcamos el precio al que se va a vender el ganado, hacemos un convenio. Nunca encerramos sin tener un negocio previo”, señaló.

Crecimiento de los corrales en el este

Ferrari cree que en el este se puede dar un proceso similar al que ocurrió en el litoral, donde los agricultores adoptaron corrales de engorde. “Tengo un amigo que ya lo está haciendo y otro lo tiene planificado. El tema del productor arrocero es la tenencia del campo. Si sos productor medianero no podés hacer ganadería, pero si tenés un arrendamiento de largo plazo o sos propietario, el feedlot llegó para quedarse”, consideró.

Comentó que en su caso tiene planificado hacer tres o cuatro corrales más. Y señaló que si el arroz vale en US$ 10 o menos (por bolsa de 50 kilos), “pensamos hacer un área arrocera con algún arroz híbrido de alto rendimiento, de mala calidad industrial, para asignarlo al feedlot”.

También comentó que la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA) está trabajando con el ingeniero agrónomo Álvaro Simeone, especialista en nutrición animal y docente de Facultad de Agronomía, en la investigación y validación del arroz en la dieta del corral. Ferrari destacó que ese cereal es muy rico en almidón y “si el precio del arroz llega al 85% del precio del maíz o menos” se puede utilizar perfectamente en ganadería”.

Señaló que el uso del grano en los corrales es una solución similar a la que han tenido el trigo y la cebada, que no logran calidad industrial.

Rotaciones agrícolas

“En estos campos la colza, el trigo y la cebada no andan, pero venimos haciendo una rotación de varios cultivos, con el sorgo, el maíz, la soja y el arroz, y eso es muy bueno para los campos”, confirmó Ferrari.

Detalló que uno de los sistemas de rotaciones consiste en: arroz-soja, arroz-soja y después pasturas. El otro es: arroz-sorgo, arroz-sorgo y después pasturas de tres años. “Hace 37 años que estamos en este campo, mantenemos buenos niveles de producción y sin problemas de malezas”, destacó.

Comentó que eso fue lo que le permitió incorporar “una ganadería fuerte”. Reconoció que “soy muy agricultor, nunca anduve a caballo, no me gustaba la ganadería, pero hoy la ganadería es nuestro rubro principal en el campo”.

Por otra parte, comentó que el área de sorgo viene disminuyendo, “porque apareció el pulgón, se dejó de usar la atrazina, se repite mucho sorgo CL, y algún sorgo CL también es complicado, por eso estamos aumentando el área de maíz”.

Además, comentó que si el precio del arroz se mantiene bajo, “es probable que dejemos algún cupo de agua para regar maíz”. Puntualizó que prefiere regar maíz y no soja, porque “la poca agua que tenemos para regar la vamos a aprovechar más con el maíz”.

Productividad y costos de sorgo y maíz

El primer año que sembró maíz logró 6.000 kilos por hectárea. “No lo conocíamos, lo cosechamos con plataforma arrocera, después compramos un cabezal maicero. El año pasado ya sacamos 8.000 kilos. No es un maíz con toda la música, como el del litoral, pero nos viene dejando un margen y anda muy bien en el feedlot y en la fábrica de ración”, comentó.

También señaló que es más rentable sembrar maíz a un costo de US$ 1.100 por hectárea, que un sorgo a US$ 800 o US$ 900 por hectárea.

La diversificación agrícola y la empresa

Consultado sobre los aportes de la diversificación agrícola a la empresa, respondió, a modo de ejemplo, que “un campo sembrado con sorgo ya aporta un laboreo de verano para sembrar arroz al año siguiente. O sea, el campo está pronto, y además le sacamos una cosecha de sorgo”. Lo mismo en el caso de la soja. “Donde está la soja va arroz, ya está el laboreo pronto. Por lo tanto, la sinergia de los cultivos te va bajando los costos de producción”, agregó.

Pero sostuvo que “para eso hay que tener el campo, ya sea propio o arrendado a largo plazo”, para que el productor “pueda disponer de los campos y de los rastrojos”.

Además, señaló que en los rastrojos se siembran praderas, “tratamos de cosechar en seco, de hacer un mini laboreo al rastrojo de arroz, y sembrar las praderas con sembradoras en línea; eso nos viene dando muy buen resultado”.

Por otra parte, comentó que en el caso de los productores medianeros, “el rastrojo es del dueño del campo”. A propósito comentó que la ACA “ha trabajado formando grupos de productores ganaderos con productores arroceros, porque al arrocero también le sirve que el dueño del campo haga pradera”, sin embargo, “el arrocero no puede disfrutar de una pradera barata, que es la que se hace arriba del rastrojo de arroz, la disfruta el ganadero”.

Y apuntó que “siempre que el arroz tiene una baja importante de precio, los primeros que se ven perjudicados son los productores medianeros”.

Más adelante Ferrari también se refirió a sistemas arroceros de Brasil, que se pueden adoptar en Uruguay. Mencionó que el ping pong, como se le llama a la rotación arroz-soja “vino de Brasil”, así como el riego de maíz.

Competencia por la tierra

Ferrari explicó que, con los actuales precios del arroz, la ganadería está en condiciones de competir por la tierra. Detalló que una renta de 12 bolsas de arroz a US$ 10, son US$ 120 por hectárea al año, y “eso hoy es una renta ganadera de 45 o 46 kilos de carne”.

Por otra parte, dijo que la soja “no está en condiciones de competir, porque su precio está estancado”.

Sin embargo, se impone el ping pong, que al productor medianero le da la posibilidad de sembrar la oleaginosa y dejar el laboreo pronto para el arroz y viceversa.

Crecimiento del arroz en Paraguay

Para Ferrari “la competencia más grande” que tiene por delante la producción arrocera uruguaya es el crecimiento del cultivo en Paraguay. “Fuimos tres veces este año a visitar productores arroceros. El país va creciendo de a 50.000 y 60.000 hectáreas por año. Veremos qué ocurre este año con el precio bajo”, comentó.

Analizó que al tener “energía barata y costos que son de US$ 600 menos por hectárea que en Uruguay, Paraguay va a llegar rápidamente a 250.000 o 300.000 hectáreas de arroz”, dijo. Además de la posibilidad de llegar a San Pablo, el gran mercado, que lo tiene a unos 1.000 kilómetros de la frontera Paraguay-Brasil.

Apuntó que Uruguay tiene el problema del costo país. “Son muy caros los fletes. Ahora aparentemente está la posibilidad de que el tren llegue a José Pedro Varela (Lavalleja). Pero llevar 1,2 millones de toneladas de arroz y 600.000 toneladas de soja en camiones de 28 toneladas a Montevideo es cada vez más caro”, sostuvo.

Perspectivas del negocio arrocero

La empresa de Ferrari logra altas productividades de arroz, con promedios que se ubican entre 10.000 y 10.500 kilos por hectárea, superando el promedio nacional, que ronda los 9.000 kilos por hectárea.

“Al negocio lo veo complicado, porque el mundo está con sobrestock”, dijo, y agregó que esta situación se extenderá “por tres o cuatro años”. Aunque también reconoció que la situación internacional es incierta, y recordó que cuando el precio del arroz llegó a US$ 17 por bolsa  “nadie lo esperaba”.

Comentó que el 30% del arroz uruguayo se estaba vendiendo por fuera del convenio con los molinos arroceros, y que incluso la propia industria molinera estaba vendiendo arroz en cáscara para evitar el alto costo que tiene procesar el grano en el país.

“Industrializar en Uruguay es caro. Exportar arroz en cáscara es como vender ganado en pie. Ahora el precio del arroz cáscara también bajó, se habla de precios que no llegan a US$ 11, y con un costo de US$ 2.200 por hectárea contra U$S 1.500 o US$ 1.600 en Paraguay, se nos va a hacer muy difícil producir arroz en Uruguay”, advirtió.

Comentó que su estrategia para enfrentar esta situación es bajar el área de arroz e intensificar la ganadería, sin dejar la actividad arrocera. Pero reconoció que el productor medianero, si baja el área, es probable que pierda ese campo y después no la pueda recuperar.

Recordó que hace unos seis o siete años Uruguay tocó un piso en el área de arroz, y la industria “se empezó a mover, formado a productores, e integrado a productores arroceros con ganaderos para mantener el área”.

“El tema es que si ese precio no le da al productor, el negocio se complica. Se está volviendo a hablar de una financiación externa, para que el sector productivo no caiga, una especie de fondo arrocero. Pero el asunto es la rentabilidad del negocio. A US$ 2.200 de costo, con un rendimiento de 9.000 kilos por hectárea, se pierden U$S 600 por hectárea”, subrayó.

Costos altos

Ferrari enfatizó que el precio del combustible tiene una incidencia fuerte en el costo del flete, y señaló que “lo reconoció la propia ministra Fernanda Cardona”, del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.

Agregó que “hace unos días se festejaron los 70 años de la terminal de Ancap en Treinta y Tres, pero no funciona el tren, el combustible viene en camión desde Montevideo”.

Insistió que “en este país es caro producir”. “No le vamos a echar la culpa a la mano de obra, pero el dólar a $ 38 es insoportable. Si le sumamos la falta de competitividad del flete, el alto costo del combustible, se junta todo, y los costos son imposibles”, lamentó.

A propósito de la posibilidad de utilizar bitrenes y tritrenes para el transporte de la producción del este, el empresario admitió que “pueden generar un aporte”, pero planteó el problema del “cruce de la ciudad de Minas”. Dijo que a un camión “le lleva una hora cruzar por Minas, donde hay 14 semáforos; hasta que no se solucione eso no creo que se habiliten los bitrenes”.

Indicó que “en zafra transportar una tonelada de soja o de arroz” desde el este hasta Montevideo “cuesta US$ 50”, mientras que “fuera de zafra vale US$ 25 o U$S 28”. Por eso, “el costo de flete incide muchísimo” en el negocio, afirmó.

Nota de Revista Verde N° 126

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