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Informe resalta “ganancia directa” e “inmediata” para exportaciones del agro, por acuerdo Mercosur-UE

12 de enero de 2026

Redacción: Mauro Florentín

Con la entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), “toda la oferta exportable de Uruguay” hacia ese bloque europeo “recibirá un acceso preferencial” a dicho mercado, lo que “representará una ganancia significativa para los exportadores” que actualmente dirigen parte de su producción a ese destino comercial.

Esa es una de las principales conclusiones del informe publicado en el Anuario 2025 de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), que elaboraron la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, la directora general para Asuntos de Integración y Mercosur de esa cartera de Estado, Paola Repetto, y la secretaria del Servicio Exterior, Victoria Codina.

Con la mira puesta en la posible firma del acuerdo al cierre de 2025, el informe titulado Consolidación del acceso comercial de Uruguay al continente europeo destaca, entre otras cosas, que la reducción de aranceles para ingresar a la UE transcurrirá de forma “diferenciada” por productos. Mientras “el 70% de los aranceles desaparecerá al momento mismo de la entrada en vigor” del acuerdo, “otros productos se beneficiarán de una reducción progresiva de los aranceles en períodos de cuatro, siete y un máximo de 10 años”, lo que queda consignado en las denominadas “canastas de desgravación”.

Resalta en particular el resultado alcanzado para productos como “cítricos, pesca y cueros, de especial relevancia para Uruguay”, ya que “perdieron sus condiciones preferenciales” de acceso al mercado europeo “tras la caída del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) en 2014”.

Al acceso que se obtendrá con la eliminación de aranceles “deben sumarse las concesiones otorgadas por la UE para los productos más sensibles”, que “coinciden con varios de los productos de interés exportador del Mercosur en general y de Uruguay en particular”, advierte.

Entre estos productos, el informe cita a algunos como “carne bovina, arroz, miel (de especial interés para Uruguay)”, además de “azúcar, etanol y lácteos”, entre otros.

Por productos

Respecto a la carne vacuna, que es considerada el buque insignia de las exportaciones uruguayas, las autoras del artículo publicado en el Anuario de Opypa consideraron que es un “producto de vital importancia”, ya que “en 2022 representó el 65% del total de aranceles pagados por Uruguay a la UE”.

Actualmente, la carne bovina que ingresa fuera de cuota paga aranceles que oscilan entre 44% y 62% ad valorem.

El acuerdo en cuestión otorga al Mercosur una “cuota de 99.000 toneladas (peso carcasa) con un arancel intracuota de 7,5%”, a su vez este cupo “se subdivide en 54.450 toneladas de carne bovina fresca y 44.550 toneladas de carne bovina congelada”, detallan.

Sobre el proceso de implementación, el informe indica que “será progresivo, con un volumen inicial de 9.075 toneladas a la entrada en vigor del acuerdo”, que “irá en aumento año a año hasta alcanzar el total a los cinco años”.

A esta concesión “se suma la eliminación del arancel intracuota para la cuota Hilton, que es de un 20%”, valora.

Y recuerda que “en 2024 Uruguay pagó por concepto de aranceles para la carne bovina exportada a Europa, dentro de la cuota Hilton, entre US$ 10 millones y US$ 15 millones”, por lo que esta concesión representa una “ganancia directa e inmediata” con este pacto.

Otro rubro tradicional del agro local es el cultivo de arroz, que también figura entre los destaques del informe de Opypa, considerando que “Uruguay es el principal exportador de arroz del Mercosur hacia Europa” y que “en 2022 este producto representó un 10% del total de los aranceles pagados por Uruguay a la UE, equivalente a US$ 7 millones”.

En el marco del nuevo acuerdo, la “UE abrirá una cuota libre de aranceles de 60.000 toneladas de arroz originario del bloque”, que “se implementará de forma gradual en un plazo de cinco años”, menciona.

En lácteos, el artículo explica en detalle que “el Mercosur y la UE se otorgan en forma recíproca cuotas de acceso” para los siguientes productos: en “leche en polvo el cupo es de 10.000 toneladas a ser implementada en 10 años”, en “fórmula infantil se establece una cuota de 5.000 toneladas, a ser implementada en 10 años” y en “quesos hay una cuota de 30.000 toneladas a ser implementada en 10 años”, de la cual en el caso de “la muzzarella fue excluida de la cuota ofrecida por el Mercosur”.

Otro producto destacado en el informe es “la miel, que paga actualmente un arancel ad valorem de 17,3% para ingresar en la UE”, y que a través del acuerdo, el bloque europeo concede al Mercosur una “cuota sin arancel de 45.000 de toneladas a implementarse en cinco años”.

Esto implica que, “al entrar en vigor el acuerdo, la cuota será de 7.500 toneladas e irá en aumento proporcional cada año”, acota.

Respecto al acceso que otorgan los países del bloque sudamericano a los productos de la UE, el informe advierte que “se respetaron las asimetrías de desarrollo de las economías de ambos bloques”, por lo que “la oferta del Mercosur solamente contempla el 91% del comercio birregional, frente a la oferta de la UE, que cubre el 99,7% del comercio”.

Sensibilidad y reglas

En cuanto a otros aspectos, el Mercosur también incorpora una “canasta de desgravación hasta un máximo de 15 años”, en la que se incluyen productos de cierta “sensibilidad”, que contarán con más tiempo para eliminar su protección arancelaria, según detalla el informe publicado en el Anuario de Opypa.

Indica que en 2024 el bloque regional logró extender el cronograma de desgravación arancelaria para los vehículos eléctricos e híbridos en el marco del acuerdo.

Al mismo tiempo, “se estableció un mecanismo de salvaguardia especial” para este tipo de vehículos –más ágil y de aplicación más sencilla que la salvaguardia general–, con el objetivo de “proteger la producción doméstica del Mercosur frente a eventuales incrementos de las importaciones europeas”, aclara.

En otro capítulo del informe se detalla que el Mercosur y la UE establecieron “reglas de origen diseñadas para facilitar el comercio y promover la integración regional”, considerando los “patrones productivos” y las “particularidades de abastecimiento” en ambos bloques.

“Por primera vez” se definieron “requisitos de origen específicos” para cada sector industrial, basados en la disponibilidad de insumos regionales y en la integración de cadenas de valor, indica.

En cuanto al sistema de autocertificación de origen, el informe advierte que será responsabilidad del exportador declarar que sus productos cumplen con los requisitos de origen dispuestos en el acuerdo, lo que constituye una mejora sustancial de los procedimientos y una herramienta facilitadora del comercio.

Considerando que “los países del Mercosur carecen de experiencia en materia de autocertificación de origen (en el caso de Uruguay se certifica, hasta el momento, a través de entidades externas)”, las autoras del trabajo puntualizan que se estableció un “período de transición de cinco años”, durante el cual podrán seguir empleando su sistema tradicional de certificación mediante entidades que estén debidamente autorizadas.

El sistema de autocertificación de origen es una “tendencia creciente” en el ámbito del comercio internacional, especialmente en “acuerdos comerciales de nueva generación”, que “permite agilizar los procesos aduaneros y reducir los costos”, plantea el informe oficial.

Opypa menciona también el mantenimiento del régimen de admisión temporaria y el denominado draw back, por lo que se garantiza que los productores locales continúen accediendo a insumos importados libres de aranceles para su incorporación en bienes destinados a la exportación.

“La preservación de este régimen ha constituido una demanda prioritaria del Mercosur durante la negociación”, destaca.

Por otra parte, “los productores podrán optar por insumos provenientes de otros países miembros del acuerdo, reduciendo así los costos de producción, sin perder la condición de originarios cuando dichos insumos sean integrados en procesos manufactureros de otro Estado parte”. Esto es algo que “facilita la inserción en cadenas de valor birregionales”, asegura.

El acuerdo Mercosur-UE, según el informe, “promueve la articulación de las cadenas de valor al simplificar la importación de insumos y piezas de etapas previas de producción a precios competitivos, permitiendo su transformación y posterior exportación sin restricciones”, todo dentro de un marco normativo “estable”.

“La disminución de la protección arancelaria, actualmente cercana a 18% para insumos intermedios y bienes de capital, fortalece la competitividad del sector industrial”, sostiene.

Lo sanitario y el bienestar animal

El acuerdo UE-Mercosur también establece “reglas y procedimientos que garanticen que la aplicación de medidas sanitarias y fitosanitarias (SPS) no se convierta en un obstáculo injustificado al comercio” entre las partes, “evitando restricciones al acceso de productos agrícolas y agroindustriales” o “aumentos de costos sin justificación”, según el informe publicado por Opypa.

Destaca la importancia de que las decisiones deben basarse en “argumentos científicos, en lugar de apoyarse únicamente en el principio precautorio”.

Las disposiciones buscan “asegurar transparencia y procedimientos administrativos sencillos”, sostiene.

A su vez, el trabajo indica que se incorpora una sección específica de facilitación comercial, que establece mecanismos de diálogo y consulta para “evitar que las medidas SPS se utilicen como barreras comerciales”.

En ese capítulo en particular se contemplan medidas para facilitar el comercio, especialmente en la habilitación de establecimientos exportadores de animales y productos de origen animal, así como en los controles y procedimientos de importación.

“El acuerdo permite el comercio seguro desde zonas libres de enfermedades, aplicando el principio de regionalización”, señala.

Una innovación en este tipo de acuerdos, conforme con Opypa, refiere a que “se incorpora una sección dedicada al diálogo sobre bienestar animal, biotecnología, resistencia antimicrobiana, seguridad alimentaria y límites máximos de residuos”, con la finalidad de promover el intercambio de información y experiencias entre la UE y el Mercosur, fortalecer la confianza y mejorar el entendimiento común sobre estos temas.

En lo relativo al bienestar animal, las partes podrán abordar cuestiones específicas de interés comercial, fomentando la cooperación en investigación y el intercambio de conocimiento, consigna. Y valora que “es la primera vez que la UE incorpora este tipo de mecanismo en un acuerdo comercial”.

Nota de Revista Verde N° 126

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