Agricultura

Jorge Jourdan: “el riego es la única opción, sino van a ir quedando productores por el camino”

23 de diciembre de 2025

Pensando en el mediano y largo plazo el riego “es la única opción”, de lo contrario habrá productores que “van a ir quedando por el camino”, sostuvo el empresario Jorge Jourdan. El contador, que fue presidente de banco Santander en Uruguay, relató su experiencia en las producciones agrícola y ganadera, que hoy lleva adelante junto a sus hijos, aplicando todo el conocimiento y la experiencia de su trayectoria en el mundo financiero.

En esta entrevista con VERDE analizó el momento del sector y del país, y analizó las oportunidades que se abren de cara al futuro. Uno de sus cuatro establecimientos, ubicado en Río Negro, fue el lugar donde se desarrolló recientemente una jornada de la empresa Deltariego.

Jourdan sostuvo que esa tecnología “es un antes y un después” en la productividad agrícola de la empresa. Y más adelante agregó que “lo que necesita el campo uruguayo es incrementar la productividad”

¿Desde cuándo está vinculado con la actividad agropecuaria?

Desde la década de los años 90. Empecé como un hobby, con dos amigos. Arrendamos un campito por la zona de Rincón del Bonete, cuando yo estaba en la actividad financiera. Y después arrendamos un campo en Río Negro, frente a Cololó. Por distintas razones, ellos se fueron, y yo me quedé. Nunca pensé en la jubilación, siempre lo pensé como una caja de ahorros mientras estaba en la otra actividad, y como un plan B de mi vida. Y se fue transformando en algo muy interesante. 

¿Cómo es el esquema productivo?

Es un esquema mixto, de agricultura y ganadería. Tenemos cuatro establecimientos. Uno en Río Negro, otro en la zona de Palmitas (Soriano), otro en San José y otro en Flores. En el campo de Río Negro nos fuimos concentrando más en la agricultura. En el campo de Palmitas también hacemos solo agricultura. Y hacemos ganadería y forestación en Flores y en San José. En ganadería hacemos cría, recría y engorde a campo. 

¿Piensan incorporar un corral?

No lo tenemos previsto en el plan que está definido para los próximos tres años, pero uno nunca debe decir que no, porque todo va a evolucionando y tal vez en algún momento se presente la oportunidad. Pero hemos priorizado el riego, mejorar la producción agrícola, y las mejoras han sido sensibles, con todas las inversiones que hemos realizado. En ganadería hemos invertido en genética, un 65% del rodeo es Angus y 35% Hereford. Estoy muy contento con el ganado que tenemos. Y también tenemos forestación, en las partes donde ameritaba. Nos complementa el círculo del negocio. 

Y la actividad productiva pasó a ser un negocio familiar. ¿Cómo se dio eso?

Todos los negocios que tenemos tienen el componente familiar y están bajo el paraguas de Villa Blanca Group (VBG). El negocio del transporte, el de la fintech, el de los servicios agropecuarios, el inmobiliario. Cada uno dirige una parte. Pablo dirige la producción agrícola-ganadera, Gonzalo el transporte, Gabriela la parte de fintech. Después todos integramos el directorio de todo.   

¿Cómo es trabajar con la familia?

Es buenísimo, de las cosas más lindas que te pueden pasar en la vida. Hay que aprender a soltar. Toda la vida me tocó mandar y tuve que aprender a ceder espacios. Tuve mucha suerte, tengo tres hijos maravillosos. Este es un negocio muy interesante, porque en realidad uno siempre está construyendo para el futuro. Ya están mis nietos, que disfrutan. También es muy estresante, porque es muy difícil como socio ser padre, y como padre ser socio.      

¿Es desafiante llevar adelante una empresa familiar?

Tengo que agradecer mi experiencia en banco Santander, todo lo que me enseñó. Porque en la empresa familiar aplicamos muchas políticas corporativas, de manejo, de gestión, de seguimiento del negocio, de planificación estratégica, de control de gestión. 

¿No hay aspectos antagónicos entre una corporación y una empresa familiar?

No. Posiblemente si desarrollas desde la base una empresa familiar, sin esa experiencia corporativa que te educa muchísimo, debe ser un poco más complejo. Porque capaz que la parte financiera la manejas desde el bolsillo y no tenés la planificación de años. Entonces, todo eso que lo aprendí mucho en mi otra actividad lo aplico acá, y la verdad que también mis hijos están muy formados en eso. No sé si hay algo más lindo que tener una empresa familiar. 

¿Cómo ve al negocio agropecuario?

Estamos en uno de los mejores momentos que recuerde. Los precios de la ganadería son muy buenos y están un poco complicados los precios de la agricultura. Pero creo que el sector agropecuario está muy bien. Está sólido, tiene un endeudamiento muy aceptable, no existen los endeudamientos enfermizos que se dieron en otra época, cuando la gente hipotecaba los bienes para que el negocio funcionara, y ponía plata en el negocio. Hoy la rentabilidad del agro, si consideras los precios de los campos, siempre va a ser baja. Pero es una rentabilidad segura. Creo que este es un buen momento del negocio agropecuario global, con un déficit en la agricultura y con superávit en ganadería.  

¿Ese déficit en agricultura se corrige con gestión y productividad? 

Ni que hablar. Uno siembra un maíz de primera y sueña con sacar 10.000 kilos por hectárea y termina sacando 8.000 kilos, pero el año pasado sacamos 16.000 kilos por hectárea con riego. Entonces, mejorando, con gestión, con infraestructura, con apoyo, con buena logística, se obtiene una rentabilidad mejor. No se apunta exclusivamente a que los commodities tengan un muy buen precio y eso te sostenga, porque eso no depende de la gestión, depende del mercado mundial. Por lo tanto, con todas esas cosas colaboras muchísimo para estabilizar tus números. Capaz que algún año no salís con el beneficio que esperas, pero cuando tenés la inversión y una mejor gestión, lográs tener mayor estabilidad en tus resultados. 

¿Hay una mirada más empresarial de los productores del sector agropecuario?

No lo dudo. El cambio es trascendente. Quienes vienen a invertir en el campo ya llegan con un espíritu de negocio. Muchas veces los campos se fueron heredando y las generaciones siguientes no tenían interés y la gestión era otra. Pero creo que hoy el que invierte en el campo, con lo que hay que poner acá, lo hace con una visión empresarial mucho más sana, de mediano y largo alcance, pensando en rentabilidades y negocios sostenibles. 

Ramón Erro siempre decía que hay que invertir en el negocio. ¿Se invierte más?

En esas palabras de Ramón creo que hay muy buena parte de lo que está pasando. Se invierte mucho más. Basta mirar maquinaria, equipos, riego, mejoramiento de suelos, encalado. Pero no solo a mejoras puntuales, sino a mejoras en sostenibilidad del negocio. La rotación de los campos, la mejora sistemática de los procesos productivos. Lo que uno ve en ganadería, en lechería, con el bienestar animal. Creo que se está invirtiendo mucho, más de lo que se sabe. 

¿Qué puede aportarle el riego al país?

Hoy tiene un aporte muy importante en el resultado de las cosechas. Y pensando en el mediano y largo plazo es la única opción. Sino unos van a ir quedando por el camino. Este es un tema que vino para quedarse. El tema climático no es algo que nuestra generación lo verá revertirse. Habrá que ver qué pasa en la humanidad en los próximos 150 o 200 años. Pero en el corto plazo el riego es lo que está marcando la diferencia. Invito a que los productores se lo planteen, que analicen los números. Nosotros lo hemos hecho, sufrimos muchísimo, pero es un antes y un después. 

¿A Uruguay cómo lo está viendo?

Uruguay es un país que ha tenido avances significativos, a pesar de todas las discusiones del día a día. Ha avanzado de forma constante. No solo en términos de democracia, hablo de los temas económicos, de proyecciones de mediano y largo plazo, los controles de la inflación, los manejos de tasas, los manejos profesionales de los temas financieros, que tantos dolores de cabeza nos dieron en este país, la forma en que pensamos el negocio. No en traer ciudadanos no residentes de Argentina para ver cómo le sacábamos una tasa diferencial colocando los fondos en Estados Unidos, sino invirtiendo acá, haciendo que eso rente. Sin dudas que algunos uruguayos quisiéramos ir más rápido, y posiblemente se pueda. Pero también es cierto que somos 3,5 millones de habitantes, que tenemos que sostener la educación, la justicia, la salud, la seguridad social, que son costosos, y somos pocos para pagar todo esto. Pero, sin embargo, tenemos servicios que en la globalidad son de primer mundo. Comunicaciones, electrificación, infraestructura. Podemos estar mejor, pero la evolución es positiva y constante. 

¿Qué oportunidades le ve a Uruguay en el mediano y largo plazo?

Tenemos que seguir pensando en que lo nuestro es la apertura. Creo que ya nadie, ni el más iluso, piensa en un Uruguay cerrado, con proteccionismo de su industria. Hoy en día ocurren muchas cosas, uno se levanta y piensa: ¿qué se le habrá ocurrido hoy a (Donald) Trump? Uno nunca sabe qué va a decidir. Pero tenemos que seguir constantes con la apertura, porque necesitamos de los mercados internacionales. Producimos muchísimo más de lo que podemos demandar, por eso necesitamos de todos los mercados. Así vamos a conseguir mejores precios, nos vamos a esforzar más por los nichos de calidad. Son cosas a las que Uruguay tiene que apostar. Tengo una empresa familiar, soy muy optimista, creo que tenemos un futuro venturoso y ojalá que todos estos matices políticos que hay nos sigan manteniendo en una brecha de constante crecimiento y desarrollo. Y con algunas cosas que nos marquen el rumbo. O sea, no podemos estar cambiando las políticas de inversiones o los impuestos. Esas cosas descolocan a las empresas. Las grandes empresas proyectan hacia adelante por muchos años. A veces toman la decisión, y cuando hacen la inversión ya pasaron muchas cosas. Muchas veces se tienen en cuenta las cosas que se oyen para decidir sobre una inversión, por eso hay que tener cuidado con los planteos. 

¿Ese impuesto al 1% más rico qué puede generar? ¿Preocupa esa señal?

No entremos a discutir cuánto se va a recaudar, ni dónde se va a invertir. Creo que lo más complejo es la inestabilidad que transmiten las marchas y contramarchas sobre ciertos temas. No tengo fundamentos ni para derribar la propuesta, ni para apoyarla. En los dos sentidos pueden haber buenas y malas, pero no es una buena señal que se esté todo el tiempo toqueteando el tema impositivo. Creo que esos temas hay que mantenerlos como política de largo plazo. Estar permanentemente incitando a cambios es complejo. A veces se dice que ya se hizo y las inversiones siguieron viniendo. Pero esas empresas vinieron con una enorme cantidad de beneficios y negociaciones puntuales. Otra cosa es que un inversor de Japón esté pensando en invertir en Uruguay y escuche estas propuestas de sumar impuestos. Creo que tendríamos que estar abiertos a que venga la mayor cantidad posible de inversiones y de negocios sanos, y que nos sirvan para proyectar al Uruguay hacia el futuro. Fundamentalmente en tecnología, pero también en agro, en servicios. Pongámonos de acuerdo con el puerto, tengamos un puerto que funcione. Si hay que cargar un barco en un día, que se cargue en medio día. Tenemos que ser más eficientes.   

¿Ahí no hay un tema cultural también?

Sí, tenemos temas culturales y de rencillas internas, entre corporativismos, de uno y de otro lado. Se han asentado actitudes que no son sanas. Ese es un tema que tenemos que buscar corregir. 

¿Todo esto puede afectar la estabilidad que ofrece Uruguay?

No ha pasado, pero genera dudas. Salimos a vender la estabilidad jurídica, la democracia sostenible, y son cosas que hay que cuidar muchísimo. Esto es como la reputación, estás 100 años regándola para que crezca, y un día cometés un error y la reputación se cae. Por eso hay que ser muy cauteloso. 

¿Cómo se imagina al campo uruguayo en los próximos años?

Creo que el campo necesita incentivar todos los temas de tecnificación. Mejoras y ambientación de suelos, mejores políticas, cambiar los sistemas de fumigación y mejorarlos, que cada vez se afecte menos al campo. No es lo mismo pasar un pulverizador que un dron. Hay que apuntar a que esa tecnología vaya mejorando. El campo uruguayo lo que necesita es incrementar la productividad. En eso hemos mejorado muchísimo. Nuestros vecinos argentinos nos hicieron un enorme favor, porque gracias a ellos hemos mejorado significativamente en siembra de cultivos, pero todavía nos queda mejorar mucho en varias cosas. En los sistemas de riego, de siembra, en control de cultivos, en seguimiento, en variedades. En la productividad ganadera hemos mejorado. Recuerdo cuando impulsamos Ganadería Tres Millones, el objetivo era producir 3 millones de terneros, y el año pasado, 10 años después, se alcanzó. Pero hoy el mundo va a otro ritmo. Todavía tenemos un recorrido importante por hacer ahí, en cría, recría. No nos sirve ir en el pelotón, en estas cosas tenemos que ser líderes, ir adelante. Si sos el número uno siendo un país chico, todos te van a elegir en ese nicho. Eso es a lo que aspiro para Uruguay en los próximos años. Estoy convencido de que hay un gran potencial en el campo, y que eso se va a lograr. Hay mucha gente muy alineada con estos objetivos y seguramente se van a alcanzar.

Tarjeta Personal

Jorge Jourdan es contador y realizó estudios en Business Management, en Columbia Berkeley. En 1977 se incorporó a la actividad bancaria. Ingresó al Banco Santander en 1982, donde se desempeñó en los más altos cargos en Uruguay. Fue fundador y presidente en dos períodos de Bevsa y Urutec, fundador y director de Bancomat (actual Banred) e incorporó al grupo los negocios de Afap, seguros y fondos de inversión. Gestionó la compra de Plata Card, Credisol y Creditel, y lideró la compra y fusión de ABN, transformando al banco en el privado más grande de Uruguay. Fue fundador y dos veces presidente de la Asociación de Bancos Privados, integra el directorio de la Fundación Teletón y es director de VBG Group.

Nota de Revista Verde N° 125

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