Ganadería

Tendencia a consumir menos carne y el “gran” desafío de comunicar, según AgResearch

16 de noviembre de 2025

Redacción
Mauro Florentin

Los jóvenes “están más abiertos a la reducción del consumo de carne y a incorporar cambios en su dieta”, dijo a VERDE la investigadora del AgResearch (Centro público de investigación de Nueva Zelanda), Carolina Realini, al ser consultada sobre diferentes aspectos de las tendencias en los hábitos de los consumidores.

Además, formuló algunas reflexiones y comentarios que tienden a derribar ciertos mitos y creencias respecto a los caracteres sensoriales y al impacto en los costos productivos de adecuarse a los requisitos de calidad, de bienestar animal y del medio ambiente.

Consideró que hay diferencias “bastante grandes” en cuanto a las preferencias de los consumidores y los renglones etarios en Europa, Oceanía y Sudamérica.

“Los principales cambios se dan en la población joven”, como puede ser en los hábitos de “flexitarianismo”, en cuanto al patrón alimentario de la “reducción del consumo de carne e incorporación de otras alternativas, como en las fuentes vegetales en el consumo”, sostuvo.

Realini expuso sobre estos temas en la XXVIII Reunión de la Asociación Latinoamericana de Producción Animal (ALPA) y el 8º Congreso de la Asociación Uruguaya de Producción Animal (AUPA), encuentro titulado “Producción responsable de proteínas y fibras de origen animal: de América Latina al mundo”, realizados los días 22 al 24 de setiembre en Punta del Este.

También, “hay un aumento en vegetarianos y veganos en este estrato social, y sobre todo en países con mayor nivel educativo”, comentó. Y planteó el ejemplo de Europa Occidental, que es donde pesan más estos atributos de la carne relacionados a la sostenibilidad, al bienestar animal, también a la preocupación por la salud, debido al elevado consumo de carnes rojas y procesadas en estos países, incluyendo muchos países de Europa, donde se empiezan a dar estas tendencias”, analizó.

Advirtió que “la gente joven, y en particular las mujeres, también tienen una mayor preocupación por atributos como salud, bienestar animal y sostenibilidad”.

Realini es una profesional uruguaya que vive hace ocho años en Nueva Zelanda, donde trabaja en AgResearch, en áreas específicas de calidad de carne y en el aspecto sensorial y la ciencia.

Las características sensoriales

Un determinante del consumo de carne en el mundo está en las “características sensoriales, que son las características intrínsecas y propias de la carne”, pero más recientemente lo que está aumentando por parte de la demanda del consumidor son las características extrínsecas, que son aquellas que se relacionan con la producción animal”, señaló.

El mercado demandante mira con especial atención si “ese animal fue producido en base a pasturas, a corral, cuál es el precio de la carne, también aspectos medioambientales, de sostenibilidad, de producción a pastoreo, orgánica, certificaciones sobre bienestar animal, certificaciones sobre sostenibilidad”, enfatizó Realini.

Y planteó que “todos estos factores están determinando la decisión de compra de algunos consumidores”. Sin embargo, destacó que “hay una brecha grande entre la intención y la decisión práctica” del cliente. Es decir que, desde el punto de vista práctico, “estos factores están adquiriendo importancia, pero no significativamente, ya que el consumidor va, mira las etiquetas, observa, lee, pero todavía está comprando lo que compra habitualmente”, consideró.

Sostuvo que “la mayoría de los consumidores compran por precios y la principal razón por la que consumen la carne es por las características sensoriales”. Ahora, “hay gran diferencia entre el consumo de carne entre países”, aclaró.

La investigadora uruguaya observó que “Europa Occidental está disminuyendo el consumo de carne” y, además, “adquieren importancia estos factores extrínsecos de la carne”. “Están mirando aspectos de bienestar animal, de sostenibilidad, pero en otras partes del mundo el consumo sigue estable”, comentó Realini. En ese sentido, señaló que en Norteamérica, en muchas partes de Latinoamérica, incluso en Uruguay y también en Oceanía (Australia y Nueva Zelanda), “el consumo de carne es elevado y estable, debido a una asociación de la carne a aspectos culturales, sociales”, que tienen un “gran valor” para estos países y regiones del mundo.

“Hay mucha tradición y apego, y hay un alto consumo”, afirmó. Dijo que en estos países también se tienen en cuenta los aspectos de bienestar animal y de sostenibilidad ambiental, que “van creciendo, pero muy lentamente”, puntualizó.

Estrategia, redes y jóvenes

Al plantear la necesidad de una estrategia destinada a considerar las tendencias del consumo y las nuevas generaciones, la investigadora del AgResearch dijo que “uno de los puntos de información para los consumidores llega a través de la etiqueta de los productos, pero los consumidores destinan muy pocos segundos a leer etiquetas en un supermercado”.

“Aquellos que tienen un interés específico sí que irán a buscar más información”, indicó. Además, planteó que “hay que utilizar distintos medios de comunicación para llegar a los distintos segmentos de consumidores”. Y enfatizó que “no existe una estrategia única, sino que hay que adaptar la estrategia al contexto”.

Comentó el caso de los consumidores jóvenes, que principalmente utilizan la información que les llega a través de las redes sociales, o ahora, por ejemplo, que “está muy de moda el uso de los podcasts u otros medios de comunicación”. Sostuvo que “la ciencia también tiene que estar ahí, pero no con un lenguaje científico, sino con un lenguaje adaptado”.

“Ese es el gran desafío, porque normalmente hay que tener en cuenta la fuente” de información y también, por ejemplo, “los referentes cercanos, incluso los productores, son mucho más creíbles que una fuente científica directa”, recomendó. E insistió que “el lenguaje científico no es el más adecuado para comunicar estos parámetros”.

Para eso es preciso “trabajar conjuntamente con otros integrantes de la cadena de valor y comunicar de acuerdo a los requerimientos de cada segmento, a sus valores y creencias”, recalcó. Planteó hacerlo utilizando los canales en donde está esa audiencia. “Si están en las redes sociales, pues hay que ir a las redes sociales, con un mensaje adecuado para ese contexto”, afirmó.

Calidad y no cantidad

Sobre el consumo de carne en el mercado europeo, Realini consideró que “no se puede empaquetar a toda Europa con una categoría única, pero lo que sí podemos decir es que la tendencia es a reducción del consumo de carne”.

Aconsejó que en ese mercado “hay que apuntar más a calidad que a cantidad, es decir, menos pero mejor; apuntar a productos premium con certificaciones de bienestar animal y sostenibilidad”.

Al ser consultada respecto a si adecuarse a esos requerimientos supone más costos para el sector cárnico, la investigadora reconoció que hay un “encarecimiento”, pero que también esa inversión “se recupera con un producto de mayor valor”.

Aclaró que “tampoco quiere decir que a Europa solo se puede enviar carne de primera calidad, o carne con programas de certificación, porque dentro de ese mercado también tenemos varios segmentos de consumidores”, debido a los “aspectos sociodemográficos” y “hay consumidores que compran básicamente por precio”. Indicó que esos parámetros que tienen que ver más con la sostenibilidad o el bienestar animal todavía no se están generalizando”. E insistió en que “hay que comunicar de forma muy transparente, clara, simple, y así construir confianza”, planteó.

La investigadora valoró que la carne de calidad de Uruguay se produce en “sistemas pastoriles, que se valoran positivamente en muchos mercados del mundo”.

“Uruguay se vende bien, porque tiene las condiciones”, es decir “tenemos producción a pastoreo, con razas británicas, se ha bajado mucho la edad de faena, con lo cual el producto es de calidad”, describió.

También destacó que “se está trabajando mucho en investigación, tanto del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) como por la Universidad de la República, en aspectos de bienestar animal y de sostenibilidad”. Por otra parte, mencionó el rol del Instituto Nacional de Carnes (INAC), en la promoción a nivel doméstico e internacional, con presencia en las ferias alimentarias del mundo y el marketing que desarrolla.

Declaración

En la declaración divulgada por ALPA y AUPA, al finalizar el congreso en Punta del Este, se destacó el “compromiso con una producción animal sostenible y ética, basada en ciencia y tecnología, que responda a las demandas de los consumidores y a los desafíos ambientales, sociales y económicos” de la región y del mundo.

Latinoamérica, por su base productiva, social, comercial y ambiental, está “en condiciones de aportar de forma significativa al suministro responsable de proteínas y fibras de origen animal, siempre con foco en la sostenibilidad y la equidad social”, señaló.

Y planteó “reforzar significativamente la inversión pública, privada y la cooperación internacional en ciencia, tecnología e innovación para la producción animal, orientándola a las áreas de mayor impacto en sostenibilidad, resiliencia climática, productividad, ética productiva, y equidad social”.

Nota de Revista Verde N° 124

7 - 18:00