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Ganadería

“Se ve una luz para que Uruguay empiece a cerrar la desventaja arancelaria”, dijo Pereira de Inac

7 de noviembre de 2021

Álvaro Pereira Ramela, jefe de Acceso e Inteligencia de Mercados de INAC, analizó la oportunidades de un tratado de libre comercio con China, las ventajas de acceder al Acuerdo Transpacífico y las perspectivas del Mercosur

El jefe de Acceso e Inteligencia de Mercados del Instituto Nacional de Carnes (INAC), economista Álvaro Pereira Ramela, destacó que “se ve una luz para que Uruguay empiece a cerrar esta desventaja arancelaria con los competidores”, al tiempo que señaló que “hubo un montón de acuerdos y el Mercosur ha estado ajeno a todos ellos”.

Este año Uruguay pagará cerca de US$ 150 millones en aranceles para ingresar con carnes rojas a China. Pereira señaló que si bien es un monto importante, el porcentaje que cobra el país asiático es razonable y “por eso se puede pagar”. Más allá del tratado de libre comercio (TLC) que se pueda firmar con China, Pereira señaló las oportunidades que genera el Acuerdo Transpacífico (CPTPP) como alternativa de diversificación de mercados.

Por otra parte, en relación a la agenda de vínculos que pueda establecer Uruguay con otros países, planteó la necesidad de “acercarnos a esos países que el Mercosur no tiene en la mira”. Dijo que Corea del Sur y Canadá “son las negociaciones activas (del Mercosur) que más ilusiones hacen”. 

¿Cómo se ve desde el sector cárnico el posible TLC entre Uruguay y China?

Es muy importante. El acceso a mercados en materia arancelaria es uno de los elementos donde la cadena cárnica nacional venía quedando más rezagada. En materia de acceso a mercados hay dos elementos centrales: lo sanitario y lo arancelario. Lo sanitario se venía moviendo y apareciendo habilitaciones de mercados, cada vez más productos podían ingresar a más mercados; pero en materia arancelaria había una situación bastante estática, detenida, y no se terminaban de concretar logros. Los últimos logros de Uruguay en materia arancelaria tengan que ver con la Ronda Uruguay del GATT, en el año 1994, cuando se consolidó la cuota de Estados Unidos y la cuota Hilton. Desde ese momento se firmó algún TLC pero no con países eminentemente agroimportadores. También se firmaron acuerdos con Latinoamérica, con países que producen sus alimentos, y no se estaba dando la lógica de firmar acuerdos con países que importan lo que exportamos. Está ese rezago en estos 30 años. Nuestros competidores se han movido de forma dinámica y los países del Mercosur han quedado un escalón atrás. Uno siempre se compara con países de punta, como Australia y Nueva Zelanda, pero cuando uno pone otro tipo de métrica ve que también estamos peor que otros países, como Colombia. Otros países productores de alimentos se han firmado acuerdos, no solo los de origen anglosajón. En los últimos años se han firmado acuerdos muy importantes en la zona del Pacífico, como el CPTPP o el RCEP, que es muy similar y también incluye un conjunto de países del Pacífico; hay acuerdos entre Estados Unidos y Japón, entre el Reino Unido y Australia. Hubo un montón de acuerdos y el Mercosur ha estado ajeno a todos. En la cadena cárnica ahora se ve una luz para que Uruguay empiece a cerrar esta desventaja arancelaria con los competidores.

En China es donde Uruguay paga más aranceles en carne vacuna. 

Correcto, y eso tiene que ver con un arancel de nivel medio. Hay países a los que Uruguay exporta, como Brasil o Chile, donde no paga aranceles. Eso funciona bien. Después hay otros países con aranceles tan altos que impiden participar, como Japón, donde es del 40% y el resto de los países paga en el eje del 25%; o Corea del Sur, donde la situación es similar. El arancel que se paga en Estados Unidos por fuera de la cuota es de 26% y los competidores extra Mercosur estan en 0%. Hay un conjunto de lugares donde es tal la hostilidad en materia arancelaria que la carne uruguaya no puede participar. Y después está China, con ese arancel del 12%, que implica un pago, pero que permite hacer negocios. Actualmente el 60% del volumen exportado va a China, porque la demanda es firme,  tenemos habilitaciones sanitarias y el arancel no es tan hostil.

¿Se puede esperar una reducción del arancel del 12% de firmarse un TLC con China?

Sí. Cuando uno estudia los antecedentes y acuerdos que ha firmado China, hay una desgravación, y ese arancel siempre desaparece. Seríamos los primeros en quedarnos con un arancel en China si esto no fuera así. El margen de negociación es el horizonte temporal, que puede ser inmediato. Hay países que experimentaron una rebaja inmediata, otros que tuvieron expuestos a cinco años de desgravación, otros de 10 años de desgravación, y el arancel va cayendo lentamente. Ahí hay un poco más de margen de acción. El otro elemento a negociar es que exista o no una restricción cuantitativa, un cupo como el que tiene Australia, pero eso sucedió solo en ese caso, cuando China importaba menos carne, y con un país que exporta bastante más carne que Uruguay. Pero con las dimensiones de Uruguay y las de China, sería bastante llamativo que existiera una restricción cuantitativa.  

O sea que no se imagina un cupo para Uruguay en China.

Sería raro. Cuando uno mira a un exportador de la misma dimensión que Uruguay, como Nueva Zelanda, no hay cupo; hubo una reducción de los aranceles en un plazo de 10 años, bajando 1,2% por año, hasta que en 10 años se elimina el 12%. Pero ese acuerdo se firmó en un momento de la historia en que China importaba mucho menos; tiene más de 10 años. 

¿Cuánto estaría pagando Uruguay de aranceles en China este año?

Entre US$ 130 y US$ 135 millones por carne bovina, que es una cifra muy similar a la de 2019, el año previo a la pandemia del Covid-19. La novedad este año será un salto muy importante en los aranceles de carne ovina, del orden de US$ 15 millones; las menudencias, que serán otros US$ 5 millones; y los subproductos, como los huesos, que serán otros US$ 5 o US$ 10 millones. Cuando uno suma, tiene US$ 150 millones de carne roja y luego más de US$ 10 millones en otros subproductos y menudencias. 

¿Cómo está la situación de acceso sanitario y de aranceles para los distintos productos uruguayos?

La situación es heterogénea. En la carne bovina tenemos una situación positiva, una gran cantidad de plantas habilitadas, podemos exportar carne con hueso y sin hueso. El hecho de poder exportar carne con hueso a China es un premio importante, Brasil no lo tiene y no todas las plantas argentinas lo tienen. En carne ovina la situación también es positiva. Menudencias nos faltan algunas, pero hay un acceso relevante. Las que faltan para poder acceder son: lengua, mondongo, carne de cabeza y carne de quijada. Son productos de los que se puede extraer valor, y están yendo a otros mercados, por razones sanitarias no van a China, que es su destino natural. Y luego hay productos cárnicos que no tienen acceso y que la habilitación combinada con un TLC tendría un impacto muy profundo. Ahí es básicamente la carne aviar y porcina. No están habilitadas y si se habilitaran hoy tendrían que pagar aranceles de entre 15% y 20%. Si se pudieran combinar las dos cosas, una habilitación y al mismo tiempo una rebaja arancelaria, sería una oportunidad muy importante para esos sectores.

¿La carne ovina qué arancel tiene en China?

Depende un poco del producto, pero en general lo que se exporta desde Uruguay paga 15%.  

Así que hay oportunidades para todo el complejo cárnico uruguayo.

Sí. A veces uno se concentra en la rebaja arancelaria, porque quizás sea difícil aumentar los volúmenes de exportación, porque ya hay una exportación muy relevante a ese mercado. Lo que sí podría haber es un desvío del comercio desde otros destinos a China, pero hay un límite que está relativamente cercano. No se puede multiplicar por 10 la exportación a China en un par de años, pero sí hay un potencial muy importante en la rebaja arancelaria, que fue cuantificada anteriormente, y que en las carnes rojas el pago de aranceles este año estará muy cerca de los US$ 150 millones.

¿Cuál es el escenario para la carne vacuna en el CPTPP?

El CPTPP tiene un mecanismo de acceso a mercados muy distinto al que se plantea con China. Se trata de vincularse con países con los que actualmente no tenemos un vínculo tan profundo. En ese grupo, el 40% de las importaciones de carne bovina lo hace Japón; luego vienen Vietnam, Canadá, Malasia, Indonesia. Son países a los que les exportamos relativamente poco, por razones arancelarias, o a los que directamente no les exportamos, por razones sanitarias, como Vietnam o Indonesia. Uno de los principales atractivos de este acuerdo es presentar una alternativa de diversificación de mercados. Estamos hablando de 11 países, hay cuatro o cinco que son importadores de carne muy relevantes, donde Uruguay tiene una exposición relativamente baja. En los últimos meses se demostró el atractivo y la relevancia de este acuerdo, al que China y Taiwán solicitaron su inclusión, así como lo hizo el Reino Unido recientemente. Esto demuestra claramente que, ante la parálisis de la Organización Mundial del Comercio, los países siguen buscando otros ámbitos para vincularse y profundizar sus relaciones, y el CPTPP sigue demostrando que es un lugar muy atractivo para eso. 

¿Japón, Canadá, Vietnam, Malasia e Indonesia serían los mercados más atractivos para la carne vacuna en ese acuerdo?

Correcto. Esta evaluación intentamos caracterizarla de la forma más objetiva posible. Estudiamos el mercado de carne vacuna y vemos cuáles son los países que importan más volumen, dónde están los precios más altos, dónde hay menor volatilidad de precios. Y todo esto lo cotejamos con la agenda Mercosur, que tiene negociaciones activas. Una de esas negociaciones del Mercosur, en buenos términos y que podría ser muy atractiva, es con Corea del Sur. Es fundamental que ese acuerdo concluya. Pero cuando uno mira el mercado mundial de carne vacuna hay una serie de países que están desatendidos por el Mercosur. Uno es China, otro es Estados Unidos y otro es Japón. El Mercosur no tiene respuestas para la vinculación con estos países. Por eso, el TLC con China es fundamental, porque el Mercosur no lo tiene en carpeta y es un importador muy relevante, entonces hay que buscar un vínculo bilateral. Japón tampoco está en la agenda del Mercosur, y por eso el CPTPP parece ser un mecanismo alternativo para vincularnos. Cuando uno piensa en la agenda de vínculos que pueda hacer Uruguay, la idea es acercarnos a esos países que el Mercosur no tiene en la mira.

¿Qué otro bloque o país podría significar una oportunidad?

Lo cierto es que Uruguay necesita algunos acuerdos comerciales. No es necesario que se firmen 150 acuerdos con todos los países del mundo, porque la importación está concentrada en algunos países. China tiene el atractivo de ser el principal mercado, donde estamos pagando la mayoría de los aranceles. En Japón y Corea están los precios más altos y la menor volatilidad. Allí casi todos los exportadores tienen preferencias arancelarias, pagan 25% para ir bajando a 0% en Corea y 9% en Japón, pero Uruguay paga 40%. Si Uruguay no hace algo ahí va a quedarse afuera, además de la desventaja geográfica, por lo lejos que estamos. Después está el Sudeste Asiático, integrado por países que importan el 10% de la carne bovina del mundo y a los que Uruguay casi no exporta. Esos países tienen una población musulmana que crece en cantidad y en poder adquisitivo, y hay un conjunto de oportunidades muy importante. Ahí están: Indonesia, Vietnam, Filipinas, Malasia y Tailandia. Es importante ver que Uruguay no tiene habilitaciones sanitarias en esos países, pero hay países del Mercosur que sí las tienen. Brasil le exporta a Indonesia; y Argentina a Filipinas. El Mercosur tiene en su agenda un TLC con Vietnam y con Indonesia. Ahí hay un polo importador muy relevante. Estados Unidos y el Reino Unido también son importadores relevantes, pero ninguno de los dos está en la agenda del Mercosur. 

¿Qué países o bloques están en la agenda de negociación del Mercosur?

La Unión Europea, Suiza y Noruega. Son acuerdos que están escritos y se puede acceder a ellos. Con la Unión Europea están las 99.000 toneladas de carne vacuna, pero está en una situación anormal, poco frecuente en el comercio internacional, donde los negociadores se ponen de acuerdo pero luego el acuerdo no entra en vigor. Corea del Sur y Canadá son las negociaciones activas que más ilusiones hacen. Corea del Sur es un gran importador, que tiene altos precios y baja volatilidad. Canadá también es muy atractivo, tenemos una relación de varias décadas, exportamos mucho a través de una cuota para terceros países, que los usa casi exclusivamente Uruguay. 

Allí son 11.000 toneladas.

Sí, 11.800 toneladas sin arancel. Esa cuota se termina y se acaba el comercio con Canadá, porque hay que pagar 26% de aranceles. Con Canadá hay un vínculo muy profundo. Además, muchos importadores canadienses también operan en Estados Unidos; hay relaciones que se podrían capitalizar. Y luego aparecen otros países en la agenda Mercosur, como Singapur, pero no cobra aranceles, así que en realidad un TLC no generaría un efecto dinamizador para la cadena cárnica nacional. También está el Líbano, que tampoco es un gran importador, así que no genera grandes expectativas. Luego, en etapa de evaluación o preevaluación, están Vietnam e Indonesia. Si se concluyen los acuerdos con Corea del Sur y Canadá, Vietnam e Indonesia pasarían a tener el foco de atención. 

¿Medio Oriente representa oportunidades?

En la gran mayoría de los países de Medio Oriente lo sanitario está resuelto, no hay acuerdos comerciales, pero los aranceles por defecto no son tan altos. Uno tiene más necesidad de acuerdos comerciales cuando el arancel por defecto es muy alto. Uruguay no está exportando mucho a ese destino, y otros países que exportaban a Medio Oriente ahora empiezan a enviar esa mercadería a China. Lo vimos bastante en Brasil, que ahora, con el caso de vaca loca volvió a Medio Oriente; pero en contextos normales muchas plantas brasileñas dejaron de exportar a Medio Oriente para mandar a China. Por lo tanto, el acceso al mercado de Medio Oriente está resuelto y queda en el ámbito de acción del sector privado, que por razones comerciales puede optar o no por exportar a esa región. 

¿Cuánto tiene por ganar la carne ovina en materia de mercados?

A veces la manejamos de forma muy análoga con la carne vacuna, pero tiene una diferencia fundamental: la gran mayoría del comercio es de carne con hueso. El mercado de la carne vacuna es 90% sin hueso, y en carne ovina es menos de 20%. A eso hay que agregarle que el costo de desosar un ovino es más alto por kilo que en la carne vacuna, porque el animal es más pequeño. Entonces, cuando uno combina esas dos cosas tiene una situación distinta en términos de acceso a mercados. Se vuelve mucho más importante tener acceso para carne ovina con hueso que para carne bovina con hueso. Cuando uno estudia las habilitaciones sanitarias que tiene Uruguay para todas las especies, ve que la carne bovina puede acceder al 73% del mercado importador; y la carne ovina al 39%. La diferencia es la dimensión de algunos mercados con hueso. Hay un conjunto de mercados importante para la carne ovina y no los tenemos. No estamos habilitados para entrar con hueso ni a Estados Unidos (solo de compartimento), la Unión Europea, Canadá, ni al Reino Unido.  

¿Es solo una cuestión sanitaria o puede haber algún trabajo que se pueda hacer para avanzar?

El argumento sanitario es la vacunación contra la fiebre aftosa. Alegan que al vacunar contra esa enfermedad puede haber un activo en los huesos y no en la carne, y por eso se permite la exportación de carne desosada pero no con hueso. En carne ovina, por lo general, los aranceles son menos altos. En Estados Unidos es casi 0%. La situación es muy distinta a la de la carne bovina, que necesita un tratado comercial, porque lo sanitario está resuelto. Pero con la carne ovina pasa lo contrario, tenemos una restricción sanitaria que nos impide entrar, pero si eso estuviera resuelto el arancel no sería un problema.

¿Qué pasa con la carne porcina?

La carne bovina accede al 73% de los mercados; la carne ovina al 39%; 4% la carne aviar –la cifra rondaba el 30% y se fue erosionando–; y la carne porcina es 0%. No hay exportación de carne de esa especie sino que, por el contrario, se importa desde Brasil. Ahí hay toda una agenda por construirse. 

¿El de la carne porcina es el mercado más importante del mundo?

Exacto, en materia de producción siempre fue el de mayor volumen, hasta la gripe porcina, cuando se pinchó. En materia de comercio, es un mercado de US$ 20.000 o US$ 25.000 millones, de un tamaño idéntico al aviar en términos económicos. Entre carne porcina y aviar tienen la mitad del comercio mundial de proteína animal. La otra mitad es con carne de rumiantes y sus menudencias. Es un mercado muy significativo. Uruguay tiene una situación bastante dicotómica, con un rol bastante destacado en la carne de los animales rumiantes, mientras que en la carne de los animales monogástricos nuestro rol como exportador es marginal o inexistente.

¿Y cuál es el panorama para la carne aviar que se produce en Uruguay?

Es una agenda que está en construcción, pero hay más expectativas, sobre todo en países donde ya tuvimos habilitación, como por ejemplo Arabia Saudita o Hong Kong. El objetivo es recuperar esas habilitaciones o entrar al principal mercado importador, que es China. En materia de acceso a mercados sería como pasar de la noche al día, ya que es un mercado con un potencial importador infinito en términos comparativos con nuestra producción.  

Por lo tanto, un TLC con China podría significar un cambio drástico para la carne aviar.

Sí, es la combinación. Es pasar de no tener el principal mercado a tenerlo y, además, sin un arancel del 15% o 20%. Es un cambio de la noche al día. 

¿Cómo están ingresando los competidores en carne aviar a China?

Los países del Mercosur suelen llevar los accesos a mercados más parejos para todas las carnes. Uno mira a Brasil y ve que es el país que más acceso tiene para carne aviar y uno de los mejores en carne porcina. Es un competidor muy dominante en carne bovina, pero también en carne de animales monogástricos. Su lógica es que los bienes públicos y los aprendizajes de una cadena cárnica específica van para la otra y viceversa. Sin embargo, en Uruguay se ven situaciones muy distintas entre los rumiantes versus la de los monogástricos. En Argentina, a menor escala, sucede algo similar a lo de Brasil. Argentina está en un 37% del mercado aviar, Uruguay está en 4%, Paraguay en 15% y Chile en 46%. Cuando aislamos el análisis para el monogástrico, vemos que nuestro acceso a mercados está bastante más atrás que el de los competidores regionales. 

¿Hay que priorizar el acceso arancelario o el sanitario?

La idea es irlos llevando parejos, consiguiendo en paralelo las dos cosas, para que el mercado quede resuelto y sea posible su total aprovechamiento. Australia y Nueva Zelanda están en ese estado, tienen la mayoría de los mercados abiertos y TLC con la mayoría de esos mercados. Tienen todo resuelto. Después está Paraguay, que tiene pocas habilitaciones sanitarias, no está en los mercados grandes como China, Estados Unidos, Japón o Corea; le faltan mercados muy grandes. En términos arancelarios tampoco tiene las cosas resueltas, porque está en el Mercosur. Entonces, está en un punto opuesto. Después, en una situación asimétrica está Colombia, que tiene muchos TLC, pero no tiene las habilitaciones sanitarias. Y el caso contrario es Uruguay, que tiene lo sanitario pero no lo arancelario. Entonces, si Uruguay empieza a concretar acuerdos comerciales, si se ponen a tiro las agendas, además de entrar en ganancia por los aranceles que se van a dejar de pagar, por el flujo de comercio preexistente, vamos a empezar a aprovechar el valor de las habilitaciones sanitarias que ya se consiguieron. Uruguay consiguió una importante habilitación sanitaria en Japón, pero no se está aprovechando porque no tenemos acceso arancelario. Un caso similar es el de Corea del Sur. 

¿Quedó estática la agenda de acceso a mercados de Uruguay mientras que evolucionó la sanitaria?

Sí, y eso tiene una explicación muy clara. Uruguay era totalmente responsable de la agenda sanitaria, pero no de la arancelaria. Esta última estaba en el Mercosur. Eso generó ese desfazaje. En lo que dependía 100% de Uruguay se fue avanzando, y lo otro no avanzó tanto. En gran medida, todos los países del bloque tuvieron avances sanitarios, menos Paraguay, que viene un poco más atrás. 

¿Estados Unidos está en una situación similar a las de Australia y Nueva Zelanda en materia de acceso a mercados?

En gran medida sí. No tiene un acuerdo comercial con China, más bien todo lo contrario, le subieron los aranceles. Cuando Estados Unidos exporta a China paga 37% no 12%, porque le pusieron un castigo. Pero sacando esa situación muy particular, Estados Unidos tiene TLC con Corea, Japón, países del Sudeste Asiático, Canadá y con México. A esos países del Pacífico los trabaja muy bien.

 

TARJETA PERSONAL

Álvaro Pereira tiene 31 años. Es jefe de Acceso e Inteligencia de Mercados en el Instituto Nacional de Carnes (INAC). Es licenciado en Economía (ORT) y magíster en Economía (Barcelona School of Economics). Comenzó a trabajar en INAC en 2016, realizando evaluaciones económicas en proyectos de marketing e industriales. Actualmente asesora al INAC y a los ministerios de Ganadería y Relaciones Exteriores.

Sección: Al Grano – Revista Verde N°96

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