José Terra, director del Programa Nacional de Arroz, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), dijo que durante octubre “que es el mejor mes para sembrar arroz, se registraron lluvias que fueron récord de los último 45 años”.
El área vinculada al arroz de INIA recibe periódicamente el reporte de lluvias de cuatro estaciones, Paso de la Laguna (Treinta y Tres), Salto Grande, La Magnolia (Tacuarembó) y Alur (Bella Unión). Terra indicó que “en el noreste y este las precipitaciones han sido muy por encima de la media, al punto de llegar a niveles récord”.
Sostuvo que en Treinta y Tres durante octubre llovieron 360 mm, ese registró está 257 mm por encima de la media histórica del mes, y en Tacuarembó recibieron 450 mm, un valor que está casi 300 mm por encima de la media mensual que tiene dicha estación.
Terra explicó que “eso ha marcado la siembra durante octubre que es el mejor mes para sembrar arroz en el país”. Según los datos que elaboró la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), se ha sembrado menos del 45% del total del área arrocera del país. Ese número se compone de un 65% de avance de siembre en el norte y de entre 35-40% en el este y noreste, que son las zonas más complicadas.
Terra subrayó que “la situación es muy compleja porque se nos fue el mes clave para la siembra del arroz y el productor para enfrentar la ecuación de costos precisa buenos rindes”.
También señaló que el mes de octubre tuvo bajas temperaturas, “hasta el 20 octubre fue el más frió a nivel de suelo desnudo a 5 cm de profundidad y el 14 octubre se registró la temperatura más baja de la serie histórica de 45 años para éste mes a 5 cm de profundidad en suelo desnudo”.
Terra sostuvo que la fecha limite para la siembra de arroz no debería sobrepasar el 20 de noviembre. “Ahora se abre una ventana que permitiría avanzar, pero hay el avance es desparejo entre los productores, también está el daño sobre lo sembrado, con lo cual la resiembra puede alcanzar un nivel importante”.
Alejandro Pérez, director de Conaprole, luego de que se presentara el balance de la cooperativa correspondiente al ejercicio 2018/19, cerrado el pasado 31 de julio, dijo que “la lectura es que el sector está pasando por dificultades de distribución de márgenes, de precios y costos”. El balance arrojó un resultado negativo por el cual Conaprole perdió US$ 10 millones en dicho período.
Pérez agregó que “el resultado negativo es a raíz de que la cooperativa hace un esfuerzo para trasladar mayor precio a los productores”, aunque reconoció que pese a ese esfuerzo “igual así el precio que perciben los productores no es suficiente para afrontar los costos que tienen”.
Dijo que se debe “tener un manejo financiero adecuado, para poder seguir manteniendo la cooperativa en funcionamiento”.
Explicó que con los actuales niveles de valores “toda la lechería tiene un desafío enorme de producir y ser sustentable con un valor en torno a los US$ 0,30 por litro de leche, pero tenemos costos en el país que son altos a lo que se suma que cuando llegamos a los destinos de exportación tenemos que pagar aranceles”.
Al mismo tiempo que se conoció el balance, la cooperativa anunció que aumentará nuevamente el precio al productor correspondiente a la remisión de octubre.
De esta manera con el 19% de calidad y 100% de respaldo, con un promedio de grasa de 3,73% y de proteína de 3,47%, el precio que percibirán los productores será de $ 11,50.
La siembra de soja “comenzó de manera insipiente”, señaló Marcelo Ferreira, gerente de semillas de Barraca Erro. Estimó que la superficie de soja seria similar a la del año anterior. También señaló que algunas áreas de maíz de primera que no pudieron ser sembradas en la fecha óptima pasarán a soja, “son casos puntuales pero es algo que se ha dado”.
Con respecto al mercado de semillas de soja, Ferreira indicó que el precio disminuyó, en promedio, un 30% frente a la zafra pasada. Recordó que en la zafra 18/19 el costo de la semilla estuvo influenciado por la sequía registrada en la campaña 17/18, que pegó fuerte en la producción de semillas.
Sostuvo que “en dicha campaña, nuestros semilleros rindieron 2/3 por debajo de lo planificado, las condiciones de cosecha no fueron favorables y luego perdimos un 50% de lo almacenado porque la semilla no cumplía con los estándares de calidad que nosotros pretendemos. Además, el productor tampoco pudo guardar semillas, entonces para responder a la demanda se tuvo que importar desde Paraguay, Brasil y el norte de Argentina, porque Entre Ríos tuvo la misma sequía que nosotros, todo eso impacto en los costos”.
Ferreira dijo que en la última zafra la producción fue muy buena, “los semilleros tuvieron una productividad muy alta, la presión sanitaria de semilla fue mucho menor, los costos fueron más bajos que en la zafra previa y además, se suma que el precio del grano en la última zafra fue menor al que hubo en la zafra 17/18, todo eso es lo que está marcando el precio de la zafra actual”.
Agregó que la empresa luego de la zafra golpeada por la sequía, “ha concentrado los semilleros en chacras bajo riego se han dispersado los ambientes de producción, se han hecho inversiones en la planta para mejorar los procesos y también estamos lanzando una nueva modalidad de venta, número de semillas por big bag, que sale de la planta de semillas de Erro al cajón de la sembradora del productor”.
Sobre esa modalidad dijo que se busca una baja de costos por hectárea, pero sobre todo una simplicidad operativa y logística. “En nuestro caso el big bag viene con 4 millones de semillas; tenemos una recomendación sobre la población de cada variedad, y en base a esa recomendación, se determina la cantidad de hectáreas que se puede sembrar con un big bag”.
Indicó que de esa manera “se simplifica la cuenta y evitamos las discusiones sobre el peso y reducimos los costos por hectárea en un 15%”. Para el caso de una variedad RR1, con una tecnología de plantadoras o siembra de precisión, que son las que capitalizan este beneficio, el costo de semilla por hectárea se ubica entre US$ 45 y US$ 55.
Además, Ferreira describió las características de las variedades que fueron presentadas para la presente zafra y la linea de trabajo que siguen desarrollando en el país Erro y Don Mario, que se sustenta en el trabajo de I+D.
Escuche la entrevista completa a Marcelo Ferreira.
Teo Zorraquín, director de Zorraquín+Meneses consultores de empresas y negocios del agro, dijo que el sector agroalimentario vive un momento de “bastante incertidumbre” luego de las elecciones en Argentina en las que ganó el Kirchnerismo.
Para Zorraquín “las cosas que se dijeron en campaña no siempre se hacen”. Explicó que su visión particular es que “los políticos prometen cosas para renovar el poder y una vez que llegan intentan ver qué caja tienen y qué pueden hacer y a partir de eso operan”.
El nuevo presidente de Argentina, Alberto Fernández, “se encontrará con una situación financiera complicada, con un déficit fiscal muy importante porque Argentina hace muchos años que gasta más de lo que puede” y a su vez, “hay mucha incertidumbre macroeconómica”.
Zorraquin indicó que eso lleva a “suponer que se volverá a un esquema más fuerte de retenciones, porque el gobierno necesita hacer caja”. Explicó que hoy en Argentina los costos son “muy altos, tanto en pesos como en dólares y la presión fiscal también es alta”.
Zorraquín espera que no se repita el escenario de “violencia y desacreditación hacia el sector agropecuario”, que se vivió durante los últimos cuatro años del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
Se mostró a favor de “creer que algo han aprendido para poder hacer políticas razonables, entendiendo que el sector que genera más dólares para Argentina, por concepto de exportaciones, es el sector agroalimentario”. Por eso se mostró expectante en que “eso se conserve como algo virtuoso y no como una pelea entre el consumo interno y la exportación”.
Gonzalo Ducós, director de la consultora Agrofocus y coordinador del área ganadera de FUCREA, dijo que “debemos estar preparados para que el factor suerte pueda trabajar sobre nuestros resultados”, haciendo referencia a que “si no estoy preparado para eso, pasan cosas que no pueda capitalizar”.
Teniendo en cuenta el actual momento de la ganadería sentenció que “por algún tiempo más el mango del sartén lo tienen los productores”. La afirmación surge del razonamiento de que teniendo en cuenta que va a haber una “muy buena producción de terneros” y que si bien “hay que ver cómo incide la exportación de ganado en pie”, en caso de no incidir “tenemos la posibilidad perfecta de absorber esa gran producción de terneros, porque el país tiene más pasturas y más verdeos como nunca y eso hace que tengamos la oferta de comida más grande de la historia”.
Por eso cree que “los sistemas ganaderos están preparados para absorber ese número de terneros que van a aparecer como novillos recriados velozmente al año siguiente”.
Dijo que si bien “el mercado se regulará a través de la oferta”, para que suceda “eso lleva tiempo”.
Por otro lado cuestionó la posibilidad de que los productores logren hacer reinversiones pese a los resultados obtenidos porque “la realidad es que estamos viviendo en un país carísimo”.
Sostuvo que “si bien el resultado de las empresas ganaderas en comparación con el ejercicio anterior ha mejorado, seguimos viviendo en el mismo país caro y los productores deben de pagar renta, deuda y tienen que vivir”.
Por eso se preguntó “cuánto margen para poder invertir y para hacer más pasturas o retener ganado logro después de vivir en un país costoso”.
Pablo Carrasco, director de Conexión Ganadera, se refirió a la expectativa existente en el sector ganadero ante un eventual cambió de gobierno.
Dijo que de cara al futuro “tenemos dos modelos de país”. Explicó que “uno es el actual”, porque además el Frente Amplio “insiste en que seguir por el camino actual son certezas”, entonces “lo que estamos viviendo es lo que seguiría”.
Explicó que “este camino es inconducente para la ganadería porque es un rubro que está atravesando una crisis cambiaria”. Recordó que en 2002 el dólar estaba a $32 y ahora a $37, “eso quiere decir que se mantuvieron los ingresos en dólares pero se triplicaron los gastos en pesos”.
Sostuvo que “la ganadería tiene casi una única medida que necesita para levantar cabeza y es dejar que el dólar no sea más manipulado”.
El otro camino al que Carrasco hizo referencia es en el caso de que Luis Lacalle Pou sea presidente. En ese sentido dijo que los líderes de la oposición como Talvi y Manini Ríos han puesto como condición “priorizar el sector productivo y que de esta crisis se sale con el agro”. A su vez, destacó que el programa de gobierno de Lacalle hace “un enorme énfasis en el agro”.
Subrayó que en un gobierno de Lacalle “las noticias importantes del agro no van a venir del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), sino de Cancillería, bajando aranceles y desde el MEF, poniendo en orden el tipo de cambio”.
Celebró la nueva composición del Parlamento y dijo que es “lo que más hay que festejar” porque «vuelve a ser un Parlamento en el que se acabaron los brazos enyesados y que va a haber que negociar”. “Es un enorme avance en ese sentido”, indicó.
Eduardo Viera, integrante de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), dijo estar “atónitos por las declaraciones del sindicato” de Conaprole en función del cierre de la planta de San Carlos.
Explicó que desde el sindicato “han solicitado firmas a la población para que la planta no se cierre pero para nosotros esas 30 mil firmas no tienen validez ninguna, porque se solicitan para que no cierre una industria pero sin explicar el contexto en el que se cerró la planta”. Agregó que “si se le pide la firma a un ciudadano, con el argumento de que no cierre una industria, van a firmar pero no se les da toda la información y la gente bajo el desconocimiento firma”.
Viera subrayó que “nadie de las personas que trabajan en la planta de San Carlos quedará sin trabajo” y que lo que se plantea por parte de la cooperativa a pedido de los productores es el cierre de una planta que “pierde millones de dólares mensualmente” y que “se traslade a sus funcionarios a otra planta”.
Se preguntó “cuántas personas se trasladan diariamente para trabajar o estudiar, desde Florida, San José o Canelones hasta Montevideo” y consideró que por hacer eso “no le cambia la vida a nadie”.
El próximo 5 de noviembre el directorio de Conaprole tendrá la reunión mensual con los socios productores y les traerá novedades sobre este tema. De todas maneras, Viera enfatizó en que “es innegociable el cierre de la planta, se lo pedimos los productores”.
Indicó que “es una planta que pierde millones de dólares” y que ese “es dinero que los productores dejamos de recibir y eso no se le dice a la gente”.
Señaló que el sindicato dice preocuparse por los productores chicos pero “no les importa, porque esa plata que pierde la planta es precio que deja de percibir un productor” y por eso “el único perjudicado es el productor que remite la leche a la planta”.