Comisión de Defensa de la Competencia resolvió “profundizar” la evaluación del caso Minerva-Marfrig

By Ruben Silvera,

Sobre el caso de la operación de concentración económica Minerva – Marfrig, que comprende la transacción de tres frigoríficos en Uruguay, la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (CPDC) dispuso “el pasaje a la segunda etapa del proceso, instancia en la cual se procederá a profundizar la evaluación, requiriendo información adicional a las partes y a terceros que se sustanciará en las correspondientes actuaciones”, según una resolución fechada el 19 de febrero.

En un comunicado divulgado el martes 20 de febrero en su sitio web, ese órgano desconcentrado del Ministerio de Economía y Finanzas determinó que “sin desmedro de lo anterior y conforme lo dispuesto en las normas reglamentarias indicadas, se procede a dar noticia de esta operación, a efectos de que los terceros interesados puedan formular las alegaciones que consideren del caso, sobre los posibles cambios o impactos en las condiciones de competencia en los mercados que entiendan puedan estar afectados”.

“Tratándose de personas físicas, se deberá comparecer aportando nombre y documento de identidad”, y “en caso de personas jurídicas se deberá acreditar la representación, señala en la resolución.

Indica que “en atención a los plazos legales para la resolución de la presente concentración, los interesados podrán presentar por escrito sus consideraciones, hasta el 14 de marzo de 2024”.

La operación proyectada consiste en la adquisición por parte de Minerva del 100% de las acciones de tres sociedades uruguayas (Establecimientos Colonia S.A., Inaler S.A. y Prescott International S.A.), además de ciertos activos incluidos en el Contrato de Compraventa de Acciones, como consecuencia de la cual, Minerva pasaría a controlar tres plantas frigoríficas en los Departamentos de Colonia, San José y Salto.

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Chicharrita: “una plaga relativamente” nueva afecta al maíz; se esperan rindes “muy buenos” de los maíces de primera

By Ruben Silvera,

Una plaga está afectando a los cultivos de maíz en distintas zonas del país, se trata de un insecto denominado “chicharrita” (Dalbulus maidis). Es una plaga que ha estado presente en Brasil y Paraguay durante varios años, pero para Uruguay es relativamente nueva, ya que las poblaciones de este insecto comenzaron a observarse en la zafra 2021/22. Este vector transmite un virus y dos bacterias, según informó el responsable de desarrollo de Yalfin, el Ing. Agr. Pablo Leiva, durante el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Leiva comentó que esta chicharrita podría haber ingresado desde Brasil, o tal vez haya sobrevivido en la agricultura uruguaya, aunque esto último es difícil debido a las bajas temperaturas del invierno. Actualmente, hay “muchas consultas” de productores y técnicos debido a la aparición de esta plaga en los cultivos de maíz de segunda, en prácticamente todo Uruguay.

La presencia de la chicharrita se percibe con mayor intensidad en los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, pero también está presente en el litoral sur, centro y sur del país, aunque con “menor intensidad”, según sostuvo. En el norte, el 100% de las plantas presenta chicharritas, mientras que en el sur, la incidencia varía entre el 30% y el 50% de las plantas con el insecto, según estimaciones de Yalfin.

Indicó que “el daño directo causado por la alimentación de la chicharrita no es significativo, pero sí «es un vector de diferentes patógenos que pueden provocar mermas importantes en el cultivo, dependiendo de las condiciones climáticas, el momento de ingreso en la planta y el material genético del maíz». Puede transmitir una bacteria que produce la enfermedad llamada espiroplasma, un virus denominado virus rayado fino del maíz y otra bacteria que produce la enfermedad llamada fitoplasma”.

Leiva hizo hincapié en la importancia de realizar rotaciones para reducir la intensidad de la plaga, controlar los maíces en invierno, utilizar híbridos de maíz con mayor tolerancia y llevar a cabo control químico durante el período vegetativo del maíz.

Advirtió que la idea no es alarmar sobre esta plaga, sino informar sobre su presencia en Uruguay y evaluar sus efectos en los cultivos, además de explorar alternativas, especialmente de cara a las próximas zafras.

Sobre la situación de los cultivos de maíz en la presente zafra, opinó que en los maíces de primera “se esperan muy buenos rendimientos, dado que no fueron tan afectados por el periodo de sequía y altas temperaturas que se registraron. Cuando se produjo ese estrés, los cultivos estaban finalizando el llenado de grano, por lo que en algunos casos podría haber habido una merma en el peso de los granos”.

En tanto, los maíces de segunda “sí experimentaron la falta de lluvia, pero dado que se encontraban en estado vegetativo, las consecuencias en el rendimiento no serían tan significativas, sobre todo porque las últimas precipitaciones pueden permitir una recuperación y entrar en el periodo crítico con buenas condiciones”.

Escuche a Pablo Leiva

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La caída del sector ovino y de la población rural se relacionan, lo que “empobrece” a la campaña, advirtió Gabriel Capurro

By Ruben Silvera,

La “falta de políticas públicas” dirigidas al sector ovino y “la caída de la población rural guardan cierta relación entre sí”, considerando que “la población rural de Uruguay cayó del 5% al 4%”, según el reciente Censo Nacional, lo que a su vez representa “el porcentaje más bajo de América Latina”, pese a ser “el país más dependiente del agro. Así lo señaló el productor ovino y ex presidente de la Asociación Rural, Gabriel Capurro, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.

Dijo que en 1960 la población rural representaba el 20% del total, a fines de la década del setenta bajó al 17%, en su momento había 80.000 productores rurales y más de 300.000 trabajadores rurales, mientras que hoy quedan algo menos de 40.000 productores y de 100.000 trabajadores en el campo.

Es una población “muy baja, con una densidad de menos de un habitante por kilómetro cuadrado”, lo cual es “preocupante” y que determinaron el “mayor proceso de concentración de la tierra” de los últimos 120 años, por lo que “debería ameritar la atención de la política”, planteó.

Capurro fue uno de los expositores en la conferencia titulada Certezas e incertidumbres del rubro ovino, organizada por revistaverde.com.uy y el suplemento Agro de Búsqueda, el martes 13, cuando habló sobre este asunto en cuestión.

Advirtió el impacto de la reducción del stock de ovinos en el agro local en cuanto a la generación de divisas y de empleos, como el caso de las esquilas que mueven unos US$ 12 millones anuales y que los trabajadores rurales gastan en comercios y servicios en los diferentes poblados.

Ha desaparecido mucho ovino”, “eso significa mucho menos salarios permanentes” y “zafrales” lo que “empobrece la campaña”, se lamentó.

Escuche a Gabriel Capurro

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Las inversiones en riego totalizaron US$ 136 millones en 2021 y 2022, destaca un análisis de Opypa

By Cristina Fumero,

En ese período la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap) recibió 656 proyectos vinculados al suministro, desarrollo de infraestructura y distribución de agua

La preocupación y la inversión de los productores y empresarios del agro por el factor climático, y especialmente por la importancia de hacer un manejo adecuado del agua y de las diferentes fuentes del recurso, parecen haber calado hondo en el sector productivo, pero todavía resulta insuficiente para enfrentar los desafíos presentes y futuros.

En los últimos años se registró un “incremento significativo de las inversiones relacionadas con la disponibilidad de agua y la implementación de sistemas de riego”; sin embargo, “en 2023 se evidenció una tendencia a la disminución en la presentación de proyectos e inversiones, aunque se mantiene por encima de los niveles anteriores” a la aprobación del decreto 268/2020, que modificó ciertos aspectos del marco legal de incentivo a las inversiones.

Así lo señala un informe técnico elaborado por la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), publicado en su Anuario 2023, en el que realiza un análisis a modo de síntesis sobre los proyectos aprobados por la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap).

Durante el período comprendido entre 2021 y 2022, la Comap recibió un total de 656 propuestas de proyectos relacionados con el suministro y la distribución de agua, así como con el desarrollo de infraestructura de riego; estas iniciativas representan una inversión conjunta que asciende a la cifra de US$ 136 millones, destaca.

Opypa informó que en 2021 la inversión promovida en riego totalizó US$ 63,5 millones, en 2022 llegó a US$ 71,5 millones y hasta setiembre de 2023 se ubicaba en US$ 41,6 millones. La inversión vinculada con el riego ocupó un 23% del total de la inversión promovida mediante proyectos presentados al MGAP, en 2022 llegó al 24% y hasta setiembre de 2023 representaba 29% del total.

Aclara que “estos beneficios solo se aplican al segmento específico de las empresas que son sujetos pasivos del Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE)”.

Con la promulgación del Decreto 268/20 se otorga un puntaje más elevado a las propuestas que incorporan medidas de adaptación al cambio climático y tecnologías limpias, lo que resulta en un incremento del porcentaje de exoneraciones.

A la vez, considera que desde 2020 Uruguay ha experimentado un período “severo” de escasez de precipitaciones, por lo que resulta crucial evaluar qué sucedió con las inversiones destinadas a mejorar la disponibilidad de agua y riego en los sistemas agropecuarios. El impacto del déficit hídrico durante 2022-2023 en la producción agropecuaria ha generado pérdidas económicas estimadas en alrededor de US$ 1.800 millones para la economía uruguaya.

Al repasar los montos de inversión de los proyectos presentados al amparo de la Ley Comap y la proporción que representa la inversión en disponibilidad de agua y riego en el total, la repartición del MGAP advierte un “leve incremento en 2022 en relación con el mismo período de 2021”. Sin embargo, en el año que acaba de terminar, “se evidencia una tendencia a la disminución en la presentación de proyectos e inversiones”, puntualiza.

De todos modos, el porcentaje de las inversiones vinculadas con la disponibilidad de agua y riego muestra una “tendencia creciente”, acota. Desde Opypa se afirma que la Ley de Promoción de Inversiones ha demostrado ser efectiva en estimular la adopción de sistemas de disponibilidad de agua y riego en un segmento específico de productores que tributan IRAE.

Según esa oficina del MGAP, un aspecto que requiere una evaluación es lo que está sucediendo en 2023, ya que se observa una tendencia a la disminución en la presentación de proyectos e inversiones en comparación con el mismo período de 2022, frente a eso la hipótesis sugiere que las empresas han atravesado un período excepcional de escasez de  agua, lo que ocasionalmente podría  estar desestimulando las inversiones en este sector producto de los resultados obtenidos durante el último ejercicio.

LOS CAMBIOS EN LA COMAP

Desde el comienzo de la implementación del decreto 268/20, en octubre de 2020, hasta 2022 hubo un “aumento tanto en la cantidad como en el monto de inversión” de los proyectos agropecuarios presentados, valora.

Consigna que el decreto en cuestión tuvo el objetivo de “fomentar” la inversión, aumentando el límite de exoneración del IRAE al 90% por año y extendiendo el plazo mínimo de cuatro años. Además, con esa norma se buscaba impulsar la generación de empleo al proporcionar beneficios adicionales a las empresas que hicieran uso de este indicador.  

Es “importante” destacar que con esta promulgación se otorga un mayor puntaje a las propuestas que incluyen medidas de adaptación al cambio climático y tecnologías limpias, sostiene la Opypa en el informe titulado Avances en el régimen de promoción de inversiones (Comap) y su impacto en las inversiones de agua.

Opypa señala que ese cambio se reflejó en el MGAP, donde el promedio de proyectos presentados anualmente, entre 2013 y 2019, fue de 65, mientras que en el período 2020-2023 se elevó a 374 proyectos.

Al desglosar la cantidad de proyectos recibidos por el MGAP y por año, marca que en 2021 se presentaron 489, en 2022 fueron 523 y hasta setiembre de 2023 fueron 241 proyectos. A la vez, en 2021 el total de proyectos presentados bajo el régimen de Comap llegó a 1.847, en 2022 a 1.841 y en 2023 (de enero a setiembre) fueron 765 proyectos. 

Opypa remarca que del total de proyectos presentados en cada uno de estos períodos, el MGAP tiene asignado un 37% de los ingresados entre enero y setiembre de 2022 y un 35% en el mismo período de 2023.

Nota de Revista Verde N°112

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Granos: con 14 metros de calado en el puerto de Montevideo se pueden cargar hasta 80.000 toneladas

By Ruben Silvera,

Uruguay logró aprobación de Argentina para el dragado del canal de acceso al puerto de Montevideo. El canciller de la República, Omar Paganini, anunció que la delegación argentina ante la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP) resolvió que la información presentada por Uruguay para la profundización y extensión del acceso al puerto de Montevideo a 14 metros resultó completa y suficiente. “Se trata de un hecho de absoluta relevancia para nuestro país y la consecución de un objetivo largamente buscado”.

Es una “muy buena noticia”, porque “el puerto de Montevideo va a ser cada vez más competitivo”, al tener un puerto de aguas profundas, ya que “hoy los barcos cargan con un calado de 12,50 a 13 metros” y “como van tan al límite tienen que esperar un metro de marea para poder salir”, dijo el gerente general de Terminal Granelera de Montevideo,  Agustín Idoyaga, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y en revistaverde.com.uy.

Consideró que esto le dará mayor seguridad a los barcos que operan en la región y será posible llegar a cargar un volumen de “entre 77.000 y 80.000 toneladas” de mercadería.

Es “afianzar la posición que hoy ya tiene el puerto” montevideano de top off, para competir “de igual a igual” con los puertos de Bahía Blanca y Necochea, además de tener cierta ventaja porque el puerto de Montevideo es de pasada y en el caso de los otros argentinos es necesario ir hasta abajo, comparó.

Idoyaga también habló de la operativa de buques de los últimos meses y de lo proyectado para 2024, así como de los embarques de granos uruguayos hacia el exterior.

Escuche a Agustín Idoyaga

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Juan Baroffio: “estamos muy abocados a la producción, porque es la forma de cuidar el negocio”

By Cristina Fumero,

La expectativa pasa por una mejora de los márgenes agrícolas luego de un ejercicio “extremadamente malo”, dijo en entrevista con VERDE el gerente de Ingleby Farms & Forests, Juan Baroffio. Valoró el avance que muestra la productividad de los cereales de invierno y también en los cultivos de verano, influenciados por el riego. Sobre el negocio ganadero indicó que la producción de carne por hectárea defenderá los márgenes en un escenario de precios bajos frente a los que había hace un tiempo atrás. Agregó que la empresa está abocada a la producción, porque “entendemos que es la forma de cuidar nuestro negocio”.

Ingleby Farms & Forests es una empresa internacional con 25 años de trayectoria, con sede en Dinamarca. Está presente en siete países, donde abarca un total de 100.000 hectáreas, pero su mayor área de producción está en Uruguay, donde opera desde 2009 y actualmente cuenta con 27.217 hectáreas distribuidas en siete establecimientos ubicados en Paysandú, Río Negro, Soriano, Flores y Durazno. En esos campos realiza agricultura y ganadería pastoril, cada vez más especializada, sustentada en las pasturas naturales y en la raza Angus. 

También tiene su propia marca de carne, que se ofrece en la plaza local y en los principales mercados internacionales. La empresa cuenta con varias certificaciones destacándose: Carne Natural con aprobación del USDA; en Bienestar Animal, con el sello Certified Humane; y la certificación Never Ever 3.

Ingleby Farms & Forests empezó su actividad en Estados Unidos, produciendo pistachos, y después se expandió a Australia, Nueva Zelanda, Rumania, a los Países Bálticos, Argentina, Uruguay y Perú. Baroffio destacó la inversión en riego y la apuesta al crecimiento porteras adentro, con un fuerte foco en el cuidado de los recursos naturales.

¿ Cómo se define el sistema de producción que lleva adelante Ingleby en Uruguay?

La empresa lleva adelante un sistema agrícola-ganadero típico, o ganadero-agrícola por la superficie utilizada, adecuado a los campos que se explotan. Los suelos que tienen potencial agrícola están en agricultura con rotaciones. Mientras que campos agrícolas de menor aptitud, si estaban en agricultura pasaron a una fase de pasturas más larga. El campo natural se conserva como tal, resguardando y protegiendo ese ecosistema. En toda esa área de campo natural y de pasturas se realiza ganadería de ciclo completo. A la vez, el sistema de producción incluye en el área agrícola una rotación que contempla la diversificación de cultivos que el Uruguay permite y tiene, incluyendo cultivos invierno, de verano, de renta y de servicio.

¿ Cómo definen el esquema de rotaciones?

Si bien tiene ciertas variaciones, en promedio en torno al 20% o 25% del área agrícola está en rotación con pasturas, a veces varían según la duración, pero en líneas generales es así y se mantiene bastante estable.

¿Qué evolución muestra la productividad de los cultivos?

Hemos mejorado los niveles de productividad, sobre todo en los cultivos de verano como maíz y soja, de la mano de la incorporación y la expansión del riego en nuestro sistema de producción. En los cultivos de invierno venimos de dos zafras excelentes que permiten augurar una buena tendencia de mejora de los rendimientos. En cebada, la zafra 2022-2023 fue la mejor de nuestra historia, la 2023-2024 se estuvo por debajo, pero en los últimos tres años el promedio productivo se ubicó en 5.000 kilos por hectárea (kg/ha). En trigo, la última zafra fue mejor que la 2022-2023, y en los últimos tres años la media productiva está por encima de los 5.000 kilos por hectárea. En colza la productividad ha sido más errática, el rendimiento de la zafra pasada fue flojo y promedió 1.500 kg/ha. 

¿Cómo encaja la colza en el sistema de producción de la empresa?

Para nosotros la colza es un cultivo más entre las opciones de cultivos de invierno. Obviamente que tenemos la flexibilidad de haberle dado un poquito más de área el año pasado, porque era tentador el precio y la ecuación, pero en la zafra pasada le dimos menos superficie, y eso fue positivo porque no fue un buen año para la colza. En la superficie de invierno sembramos cultivos de renta y cultivos de cobertura o de servicio. Entre las áreas de cultivos de renta la colza tiene presencia, lo que varía es la proporción. En la campaña 2023-2024 ocupó un 25%, el trigo 50% y la cebada 25% del total. En otras campañas el área de dichos cultivos ha sido más equilibrada.

¿Qué superficie está bajo riego?

Actualmente estamos finalizando la ejecución de obras del quinto proyecto que suma 540 hectáreas, con el que llegaremos a 3.000 hectáreas bajo riego. No de forma instantánea, porque son sistemas de equipos móviles, pero permite tener riego en el período crítico de cada cultivo, según la adecuación de las fechas de siembra y la rotación. Sobre fines de diciembre casi todas las represas estaban completas, excepto una, cuya relación cuenca y área regada es mucho más baja y no se alcanzó a captar el volumen de área necesario. De nuestra capacidad de almacenaje de agua llegamos a un nivel de 90% de acumulación.

¿En maíz y soja qué muestra la evolución productiva?

En ambos cultivos el incremento de la productividad responde a la influencia del riego. El maíz es el cultivo que ha mostrado más ajustes tecnológicos que se han ido incorporando al manejo. Hay un trabajo muy fuerte de Regadores Unidos del Uruguay (RUU) donde se han explorado variables a ajustar para mejorar y estabilizar la productividad. El manejo del agua durante el riego ha sido una variable muy importante, porque un manejo incorrecto puede llevar a no lograr las respuestas en rendimiento esperadas y en consecuencia un uso ineficiente de los recursos. Se han ajustado los temas operativos para llegar con el riego en tiempo y forma. También el manejo del nitrógeno ha sido otra variable que ha permitido potenciar el cultivo. Es decir, adecuar la oferta de nitrógeno al potencial y a la demanda del cultivo. En tercer lugar, posicionar la oferta de híbridos, los materiales para cada situación y su respectivo manejo, ese fue otro aspecto que permitió potenciar al maíz. Dichas variables han motivado una mejora de la productividad.

¿Qué promedio se está logrando?

Dejando de lado la zafra anterior, cuando no pudimos completar riegos por el déficit de agua en las represas, en promedio estamos por encima de 12.000 kg/ha, lo que nos deja muy conformes porque lograr promedios tan altos en áreas grandes es un desafío. El maíz también está incluido en los planteos de secano, porque creemos que es un componente muy importante en la rotación, por la diversificación y el aporte agronómico. Más allá de las cuestiones económicas que a veces van y vienen, o de las expectativas de resultado económico-productivo que pueden ser mejores o peores según varían los precios o los pronósticos climáticos, el maíz ha estado siempre en nuestras rotaciones. 

¿Cuál es la situación de la soja bajo riego?

En soja, como muestran los datos de Regadores Unidos del Uruguay, ha sido más difícil ajustar las variables que se relacionan directamente con mejoras de productividad. Hay una línea de trabajo vinculada con la fecha de siembras más tempranas, con grupos de madurez más cortos. Hay un tema con la implantación de los cultivos en fechas de siembra temprana, suelos fríos, problemas sanitarios, excesos de agua, entre otros. Vemos que en algunas situaciones se obtienen excelentes rendimientos que alientan bastante esa práctica, pero en otras zafras vemos que aparecen todos estos problemas, que terminan limitando el potencial. A nivel sanitario y nutricional se viene trabajando sin tanta claridad para identificar las medidas de manejo que nos permitan una diferenciación mayor en rendimiento. Si bien los rindes son buenos, vemos que la brecha a nivel experimental y en los modelos de simulación frente a lo que pasa en el campo es más grande de lo que debería ser. Hasta ahora no hemos podido superar consistentemente la barrera de los 4.000 kg/ha, salvo en algunas chacras excepcionales que con esa estrategia se han alcanzado 5000 kg/ha.

¿Cómo evolucionó la productividad en secano?

En maíz está bastante estabilizado. Si uno mira una serie larga de años encuentra pocas zafras con muy buenos rendimientos de maíz con fechas de siembras tempranas. Hay que aclarar que sembramos en planteos de primera y no de segunda. Con fechas de siembra en setiembre vemos que hay pocos años en los que se obtuvieron muy buenos resultados y varios años en los que se lograron promedios entre 5.000 y 6.000 kg/ha. En esa secuencia histórica hay varios años secos y muy duros. Hacemos más maíz de primera que de segunda por una definición que marca la rotación, buscamos diversificar el momento crítico de los cultivos, porque en soja ya sea de primera o segunda la definición de rendimiento está en febrero y marzo. El maíz de segunda también tiene su etapa crítica en esa fecha, por eso se busca diversificar el riesgo climático con la rotación y aprovechar la oferta de lluvias de diciembre o enero. Del área de maíz de primera se realiza 40% o 50% bajo riego y el restante 50% o 60% en secano. Aunque eso depende de cada zafra, pero generalmente no tenemos menos del 40% bajo riego.

¿Y en soja?

En soja la mayoría se hace en secano. Veníamos con una curva ascendente en los rendimientos, pero creo que estos últimos tres años hay que relativizarlos, porque fueron muy contrastantes, sobre todo las últimas dos zafras. Hay que aclarar que la zafra 2021-2022 fue excelente y pasamos a una extremadamente malo, lo que altera los resultados. Estábamos observando un crecimiento en la productividad, debido a los ajustes en las variedades, grupos de madurez, fechas de siembra y demás.

¿ Cómo se visualiza el negocio agrícola en este ciclo 2023-2024 con la primera parte del ejercicio ya finalizada?

En cultivos de invierno los resultados fueron muy cambiantes, lo que provocó que algunos márgenes que podrían haber sido muy buenos finalmente no lo fueran. Probablemente sigan siendo positivos, pero no como esperábamos, como en el caso de la colza. Los resultados en trigo son positivos y en cebada también, pero el número está más relacionado con la calidad de lo cosechado y los precios logrados. Los cultivos de verano, a pesar del alto nivel de resiembra, en términos generales se están instalando de manera correcta. Los precios todavía son bastante inciertos. Aún es difícil poder afirmar si será un muy buen ejercicio. Sin dudas será mejor que el anterior y eso alivia, pero todavía hay que manejarse con cautela. 

¿Qué área ocupa la agricultura continua y qué nivel de intensidad tiene?

Estamos con 7.000 hectáreas de agricultura, y la intensidad se ubica entre 1,7 y 1,8 cultivos por año, donde se incluyen los de renta y los de servicio.

¿Qué estrategia tiene la gestión del riesgo, ya sea de precios o clima?

No especulamos mucho con los precios. Tratamos de defender lo mejor posible los precios que obtenemos por nuestra producción, pero sin un uso muy sofisticado de herramientas como las coberturas y demás. Estamos muy abocados a la producción, porque entendemos que es la forma de cuidar nuestro negocio. Para el riesgo climático nuestra estrategia pasa por la diversificación de cultivos y fechas de siembra. Y sobresale la inversión en riego, una herramienta que es fundamental para mitigar los riesgos en los años secos, y en los extremadamente secos es un desafío porque es muy difícil que los rindes se vean imperturbados. Pero en las zafras medianamente secas se pueden estabilizar muchísimo los resultados, los rendimientos y el ingreso de las empresas.

¿Piensan seguir incrementando la superficie bajo riego?

Sí, en la medida que los proyectos sean viables es una estrategia definida.

¿Cómo está viendo al negocio ganadero?

Está con los precios planchados, lo cual no permite visualizar un bueno resultado, pero somos optimistas y sabemos que productivamente los campos y las pasturas sembradas están mostrando una excelente performance y eso defenderá los márgenes de la producción de carne en nuestros sistemas. Obviamente nos gustaría ver algún precio más parecido a los que tuvimos en otros momentos para tener un mejor resultado.

¿Qué producción de carne por hectárea tiene el sistema pastoril de Ingleby?

En nuestro ciclo completo, dejando de lado el año anterior, cuando la sequía tuvo grandes consecuencias, la producción venía estabilizada entre 115 y 120 kilos de carne por hectárea. El sistema se caracteriza por tener una presencia mayoritaria de pastoreo sobre campo natural, con una estrategia cautelosa en cuanto a cargas para asegurarnos de no degradar ese recurso. 

¿Cómo ven el clima de negocios?

En Uruguay hay estabilidad y las reglas son claras. Es un país donde se hacen negocios con reglas transparentes y constantes en el tiempo, y eso se valora mucho.

¿Los planes de inversión apuntan a más superficie o crecer porteras adentro?

Estamos en una muy buena escala para trabajar. Hoy el objetivo es consolidar la fase de crecimiento porteras adentro, con riego y mejoramiento de los campos.

TARJETA PERSONAL

Juan Carlos Baroffio tiene 37 años, es ingeniero agrónomo egresado de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República en el año 2008, cuenta con un posgrado en Alta Dirección en Agronegocios y Alimentos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en Argentina. Es gerente de Ingleby Farms & Forest Uruguay desde setiembre de 2019, compañía en la que trabaja desde el año 2010.

 

Nota de Revista Verde N° 112 – Sección AL GRANO: Juan Baroffio, gerente de Ingleby Farms & Forest Uruguay

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El trigo logró un rendimiento récord: 5.037 kilos por hectárea

By Ruben Silvera,

La Dirección de Estadísticas Agropecuarias (Diea) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) informó que la producción de trigo alcanzó un rendimiento de 5.037 kilos por hectárea y es el máximo histórico logrado por Uruguay.

Sobre la superficie, Diea señala que se ubicó en 267.000 hectáreas, un 11,6 % menos que en la zafra anterior cuando se sembraron 302.000 hectáreas, con lo cual la producción total se estimó en 1,34 millones de toneladas, un 5% por encima de la zafra pasada. Desde el sector privado se estima que la superficie superó las 300.000 hectáreas.

Para la cebada Diea estimó un rendimiento promedio nacional de 4.789 kilos por hectárea sembrada, valor similar a la zafra 2020 cuando se alcanzó el máximo para el cultivo. La producción por su parte alcanzó las 914.000 toneladas, de las cuales 684.000 toneladas fueron para maltería y 231.000 no alcanzaron la calidad necesaria y tuvieron destino forrajero.

El área sembrada entre Colza (Brassica napus) y Carinata (Brassica carinata) alcanzó en ésta zafra 132 mil hectáreas, con un rendimiento promedio de 1.596 kilogramos por hectárea, informó Diea.

Según Diea, la superficie total sembrada con cultivos de invierno fue estimada en 607.246 hectáreas, un 29,5% menos que en la zafra del invierno anterior, cuando se concretaron 860.997 hectáreas de cultivos de invierno.

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