El acceso de mercados comprende los temas sanitarios, las normas técnicas y los aranceles aduaneros, y en el caso de “la situación sanitaria” para las exportaciones de carne “es positiva”, al tener la posibilidad de ingresar “a tres cuartos del mercado importador, en materia arancelaria está más complicado y hay más agenda pendiente”. Así lo planteó el jefe de acceso e inteligencia de mercados del Instituto Nacional de Carnes (Inac), Álvaro Pereira, el martes 7 en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Señaló que “al ordenar de los países importadores de los más grandes a los más chicos, Uruguay no tiene un acuerdo comercial con los mayores importadores”.
“Entre los diez principales importadores de carne del mundo, solamente tenemos un acuerdo comercial con Chile y con los demás no tenemos preferencias significativas”, advirtió.
Consideró que eso pone a Uruguay “en una situación muy desventajosa”. “No hay TLC con China, ni con Estados Unidos, ni con Japón”, dijo.
Respecto a la propuesta del gobierno uruguayo en cuanto a flexibilizar el Mercosur, Pereira comentó que al evaluar “en dónde existe consenso y dónde está avanzando el bloque y cotejar eso con los principales importadores de carne, se puede observar que la coincidencia no es total”.
Señaló que la agenda Mercosur está trabajando con Canadá, con la Unión Europea y con Corea del Sur, pero “con China el bloque no tiene una negociación activa, con EEUU tampoco, al igual que con Japón”.
Indicó que en caso de avanzar con la flexibilización del bloque “China es una opción muy atractiva porque es el principal importador y es a quien le pagamos más aranceles, a EEUU también hay tenerlo en cuenta”.
Pereira realizó una exposición sobre el tema en la reunión de la Asociación de Consignatarios de Ganado, allí destacó que “la tercera alternativa es el Acuerdo Transpacífico (TPP, por su sigla en inglés) que nuclea a 11 países de esa región, como Japón, Malasia, Vietnam, Singapur y otros de América, como Chile, Perú, México y Canadá”.
“Esos países compran uno de cada cinco kilos de carne bovina, entonces parece muy atractivo sentar a estudiar la incorporación de Uruguay a ese bloque”, argumentó.
Y explicó que esa posibilidad se justifica actualmente, luego que el 31 de enero Reino Unido planteó su incorporación al acuerdo en cuestión y sus integrantes dieron una respuesta positiva. “¿Entonces porqué Uruguay no?”, interrogó.
Contó que el año pasado las exportaciones de carne uruguaya pagaron US$ 191 millones en concepto de aranceles a lo que sumaron US$ 7 millones por ventas de menudencias, y en 2021 “el porcentaje de carga arancelaria será muy similar”, aunque subirá el monto por el incremento de los precios y volúmenes.
En los últimos días, las lluvias registradas en el cinturón maicero han provocado caídas en las cotizaciones de soja y maíz en Chicago, dado que dicha humedad podría favorecer al estado de los cultivos, principalmente a aquellos implantados de forma tardía.
Otro factor bajista de la semana fue el impacto del huracán Ida, que causó daños en los puertos del Golfo complicando la logística de las exportaciones.
Las exportaciones de carne vacuna de Australia durante agosto totalizaron 77.150 toneladas (t) y se desplomaron al nivel más bajo para ese mes en los últimos 10 años.
La cifra bajó 4000 t (5%) desde la cifra de julio de 81.100 t y una dramática caída de 16.000 t (17%) del promedio de cinco años para agosto, informó Beef Central.
Las exportaciones del mes pasado cayeron solo un 1% frente a agosto de 2020, cuando la faena ya había ingresado en el fuerte declive, luego de las lluvias de mediados del año pasado.
En este 2021 las exportaciones de carne vacuna de Australia alcanzaron un poco más de 580.000 t y muestran una caída de 19,5% frente al mismo período del año pasado.
Después de una faena tres millones de cabezas durante la primera mitad del año, el Meat & Livestock Australia (MLA) proyecta para 2021 alcanzará los 6,4 millones de cabezas, un mínimo de 35 años, según reportó Beef Central.
El Secretario de Agricultura de Estados Unidos, Tom Vilsack, habló a sus pares en la Conferencia Ministerial organizada por el IICA. Alertó sobre los impactos devastadores del cambio climático y llamó a terminar con el hambre, indicando que “la agricultura debe y puede ser parte de la solución”.
La agricultura y el uso de la tierra ofrecen algunas de las mejores soluciones para mitigar el cambio climático, incluyendo el secuestro de carbono por parte de los suelos, afirmó el Secretario de Agricultura de los Estados Unidos, Tom Vilsack, quien habló a sus pares del Hemisferio en la Conferencia de Ministros de Agricultura de las Américas 2021.
En la reunión organizada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que lleva el lema “Sistemas Agroalimentarios Sostenibles, motor del Desarrollo de las Américas-, Vilsack dijo que “para lograr resiliencia y seguridad alimentaria global y reducir el impacto del cambio climático sobre las personas es crítico que las voces de la agricultura estén sentadas a la mesa en que se diseña e implementa la acción climática”.
El funcionario agregó que los agricultores deben también ser escuchados a la hora de buscar “soluciones creativas para hacer a nuestro sector más verde y a las comunidades, más resilientes y equitativas”.
En la reunión virtual, los ministros de las Américas discutieron, entre otras cuestiones, el posicionamiento común del Hemisferio ante la próxima Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU, el surgimiento de amenazas al comercio agropecuario por la aparición de nuevas plagas y enfermedades, los efectos de la variabilidad climática en el sector y su carácter estratégico para la recuperación económica post Covid-19.
El Secretario afirmó que los Estados Unidos apoya de manera sólida el trabajo del IICA y valoró el liderazgo del Director General, Manuel Otero, “y su compromiso para abordar los problemas colectivos del Hemisferio”.
“Es decisivo que continuemos trabajando juntos, que tomemos decisiones basadas en ciencia, y que juntos impulsemos herramientas y tecnologías innovativas para construir un sistema agrícola productivo más sostenible y más resiliente en el Hemisferio”, afirmó Vilsack.
“Todos –añadió- hemos sido fuertemente impactados por el desafío del Covid-19 y hemos hecho esfuerzos significativos para mantener una cadena de abastecimiento resiliente. Quiero reconocer a las esforzadas personas que trabajaron día a día en el frente en este tiempo de incertidumbre, especialmente nuestros productores y trabajadores agrícolas”.
Vilsack señaló que las transformaciones de los sistemas agroalimentarios deben hacerse de acuerdo a las características productivas, sociales y climáticas de cada país y cada región.
“Hay muchas respuestas –consideró- para los múltiples desafíos que enfrentamos en agricultura. La UE tiene un camino y Estados Unidos y otros tienen uno diferente. Un camino igualmente convincente basado en ciencia. No hay un talle que le sirva a todos los países para asegurar prácticas agrícolas sostenibles y resilientes”.
El funcionario puso en primer plano el trabajo conjunto realizado en el último tiempo por los países de las Américas, basado en ciencias y buenas prácticas regulatorias, en temas como el desarrollo de estándares internacionales para la salud animal, entre otros.
Subrayó, además, que, con el liderazgo del Director General del IICA, los Estados Miembros mantuvieron tres discusiones, al cabo de las cuales se alcanzó una voz unificada del Hemisferio Occidental de cara a la Cumbre de Sistemas Alimentarios, que tendrá lugar el 23 de septiembre en Nueva York.
“Debemos asegurar que el resultado de esta Cumbre permita a los países encontrar caminos hacia sistemas alimentarios más sostenibles, accesibles y equitativos, que no creen barreras innecesarias al comercio”, dijo Vilsack.
El secretario también hizo hincapié en que luego de la Cumbre de Sistemas Alimentarios se realizará en Gran Bretaña la Conferencia de las Partes de la Convención de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Allí Estados Unidos –adelantó- lanzará una iniciativa tendiente a aumentar la inversión y a propiciar un diálogo renovado entre las finanzas, la agricultura, la innovación y otros actores, con la finalidad de construir “una iniciativa de investigación y desarrollo agrícola que catalice una ola de soluciones climáticas”.
“Conocemos –dijo- los impactos devastadores del cambio climático, que han afectado los sistemas alimentarios, y que probablemente sean peores. Los desafíos son múltiples: tenemos que terminar con el hambre en el mundo, mitigar y adaptarnos al cambio climático y combatir la pandemia que aún está sucediendo. Juntos podemos hacer más y la agricultura debe y puede ser parte de la solución”.
“Me comprometo a trabajar junto a los estados miembros del IICA para abordar los desafíos y aprovechar las oportunidades no sólo en el Hemisferio Occidental, sino en todo el mundo”, cerró Vilsack.
Las importaciones de granos, sin contar a la soja, de China y del Sudeste asiático pasaron de 30 millones a 80 millones de toneladas en los últimos cinco años, dijo el director de la consultora argentina Nóvitas, Enrique Erize, en la Jornada Anual de Cultivos 2021, que organizó Copagran el martes 31 y transmitió en formato virtual revistaverde.com.uy.
Pero, “lo más importante es que en el último año agrícola las importaciones de maíz, trigo, cebada y sorgo pasaron de esos 80 millones a 120 millones de toneladas”. Y si a esto se les suma la soja se llega a un volumen superior a las 230 millones de toneladas, acotó.
Analizó que “Estados Unidos cerrará el ciclo 2020/21 con niveles de reservas de maíz que son las segundas más bajas de la historia”, y “la soja cierra en la peor situación”, con lo cual “los fundamentos parecen alcistas”, pero “los mercados tienen su tiempo”.
Ahora en setiembre empieza la cosecha de esos granos en EEUU, entonces “habrá 370 millones de toneladas de maíz, según USDA”, y eso “le pone paños fríos al mercado y además hubo algunas noticias bajistas”, señaló.
Reconoció también la influencia de los fondos especulativos y aconsejó a los productores locales que “sepan manejar los tiempos del mercado”.
Respecto a los precios de la soja en Chicago en marzo del año que viene, que es lo que le importa al productor de esta región, Erize vaticinó que “estará más cerca de los US$ 550 que de los 400, hasta jugaría plata por esto, pero es una opinión”, otros analistas piensan distinto.
En el caso del maíz, “la producción de Paraguay ni siquiera alcanzaría a abastecer la demanda interna debido al desastre del impacto negativo de la sequía”, por lo que “en vez de 4,5 millones van a tener 3 millones de toneladas”, advirtió. Lo que incidirá en el precio de ese grano en el mercado uruguayo.
En el caso de la cebada, el consultor argentino se refirió a la caída de la producción de cebada y al “cierre del mercado chino” para ese cereal procedente de Australia, por cuestiones políticas, entonces “China viene a la región a buscar” ese producto agrícola para forraje. El “escenario es de mucha firmeza para cebada cervecera y forrajera”, enfatizó.
“El mercado del trigo está recaliente”, dijo el analista “hablando en criollo”. Consideró que hay un mercado sostenido de aquí a julio del año próximo, debido a problemas variados que afectan a los principales productores y exportadores del mundo.
Sobre el girasol dijo que “Ucrania y Rusia, que son los dos grandes jugadores, tienen un año bueno” en su producción, pero que esos países “no pueden seguir creciendo” ni en área, ni en productividad y “la demanda crece más que la oferta”, analizó.
Escuche a Enrique Erize
Vea la Jornada Anual de Cultivos de Verano de Copagran
En agosto 2021 las solicitudes de exportación incluyendo zonas francas totalizaron US$ 999 millones, pautando una suba de 40% en términos interanuales. El aumento de las exportaciones de carne bovina, celulosa y productos farmacéuticos son los bienes con mayor incidencia positiva en la variación mensual, de acuerdo a lo informado por Uruguay XXI.
En el acumulado enero-agosto 2021, las exportaciones totalizaron US$ 6.967 millones, registrando un aumento de 35% respecto al mismo periodo de 2020. Esta cifra es 11% superior que el registro del acumulado de enero-agosto de 2019, por lo que se observa también un incremento frente a los niveles previos a la pandemia.
Las exportaciones de carne bovina continuaron la tendencia creciente. En particular, las ventas crecieron 90% interanual en agosto de 2021, totalizando U$S 234 millones. En este sentido, cabe destacar que el precio internacional de la carne se mantiene elevado, en un contexto de menor oferta de carne a nivel mundial mientas que la demanda se mantiene pujante.
China continuó ubicándose como el principal mercado para este producto, con un crecimiento acumulado de 97% interanual
La celulosa también mostró un marcado aumento en agosto, en un contexto de altos precios de exportación. En concreto, las ventas al exterior de celulosa rondaron los US$ 127 millones, cifra 36% superior en la comparación interanual. En los primeros ocho meses de 2021 las ventas externas de celulosa se situaron en US$ 913 millones y crecieron 22% frente a igual lapso de 2020.
Uruguay XXI señala que si bien los precios de exportación de la soja se mantuvieron altos, las cantidades exportadas disminuyeron 39% en términos interanuales, dando lugar a un guarismo 8% inferior comparado al mismo lapso de 2020. El incremento del acumulado del año se explica por los mejores precios internacionales.
Principales productos exportados durante agosto, según Uruguay XXI
Con un aumento de 35% respecto a 2020, el monto de las exportciones uruguayas llegaron a casi US$ 7.000 millones en el acumulado de enero a agosto de este año, según datos del instituto Uruguay XXI.
Muestran un aumento de 40% en agosto de 2021, respecto a igual mes del año pasado. El “principal impulso estuvo en China” con la demanda de materias primas del agro, como la carne vacuna, la celulosa y la soja, y ya “van ocho meses consecutivos de aumentos” en las exportaciones, en comparación con 2020, dijo la gerenta de la Unión de Exportadores del Uruguay (UEU), Teresa Aishemberg, el miércoles 1° de setiembre, en el programa Punto de Equilibrio en Carve y revistaverde.com.uy.
Consideró que “es una situación coyuntural en la que también aumentaron los costos de los fletes, por la falta de contenedores”, entre otros factores. “Algunos sectores no han alcanzado aún niveles de exportación de 2019”, comentó.
Adelantó que “si se mantiene la tendencia de aumento sustancial es posible que las exportaciones registren un incremento de 10%” en 2021, en comparación a ese año.
Aishemberg se refirió también a la agenda de trabajo con el gobierno, en la que figura el tema del dólar y la “preocupación por la baja” de la cotización de la moneda estadounidense.
Para abordar ese asunto en días pasados hubo una reunión entre directivos de la UEU con jerarcas del Banco Central (BCU), y reconoció la intervención de ese organismo público en el mercado “para evitar una caída mayor” del dólar.