El mercado global de fertilizantes continúa mostrando un escenario de precios firmes tanto en nitrogenados como en fosfatados, impulsado principalmente por restricciones en la oferta, aunque con una demanda que empieza a mostrar señales claras de resistencia en varias regiones.
En el caso de los nitrogenados, la dinámica sigue fuertemente condicionada por el contexto geopolítico en Medio Oriente y por la licitación de India, que hoy domina el mercado internacional. Las interrupciones logísticas y productivas en el Golfo, junto con daños en infraestructura en países clave, continúan limitando la disponibilidad global y sosteniendo los valores, según el informe semanal de Ingeniería en Fertilizantes (IF).
Sin embargo, a pesar de este sostén desde la oferta, comienza a evidenciarse una menor fluidez comercial, con compradores que enfrentan problemas de asequibilidad y optan por postergar decisiones. India, con su demanda activa, logra sostener los precios en el corto plazo, aunque con dudas sobre su capacidad de cubrir completamente sus necesidades.
En términos de precios, la urea registró subas moderadas en la última semana, con el valor internacional (FOB) en US$ 718 por tonelada (+3%), mientras que en Brasil (CFR) alcanzó US$ 768 por tonelada (+4%) y en Argentina (CFR) US$ 815 por tonelada (+2%). Entre los principales exportadores, Egipto se ubicó en US$ 842 por tonelada (+4%), consolidando la firmeza del mercado, indicó IF.
Por su parte, el mercado de fosfatados mantiene una lógica similar, con oferta restringida y costos elevados de materias primas, en un contexto donde persisten problemas logísticos globales y recortes productivos. La disponibilidad continúa ajustada por limitaciones en insumos clave como el azufre y el amoníaco, lo que refuerza el piso de precios.
Desde el lado de la demanda, el comportamiento es heterogéneo pero con un denominador común: la dificultad para convalidar los niveles actuales de precios, lo que reduce la actividad comercial. India vuelve a jugar un rol relevante tras actualizar subsidios y concretar compras, aunque los valores se mantienen por encima de los niveles económicamente sostenibles sin apoyo estatal.
En este contexto, los precios del MAP también mostraron subas generalizadas, con el valor internacional (FOB) en US$ 835 por tonelada (+3%), Brasil (CFR) en US$ 881 por tonelada (+2%), Argentina (CFR) en US$ 871 por tonelada (+1%) e India (CFR) en US$ 865 por tonelada (+4%).
IF señala que el balance general muestra un mercado de fertilizantes que sigue sostenido por restricciones en la oferta, pero con una demanda cada vez más selectiva. La combinación de precios elevados, márgenes ajustados y elevada incertidumbre global genera un escenario donde predominan la cautela y el manejo de inventarios, con decisiones de compra que dependen cada vez más del timing y de la evolución del contexto internacional.
El mercado de carne ovina atraviesa un momento de precios “elevados”, pero con “serias” limitantes desde el lado de la oferta, lo que condiciona la operativa y genera “riesgos” en la continuidad de algunos mercados. Así lo señaló el broker de carnes, Jorge Dimu, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que, si bien los valores actuales son muy altos en términos históricos, el negocio se ve restringido por la falta de producto. “El problema mayor es el stock, hay muy poca mercadería”, dijo, en el entendido de que hoy la disponibilidad es el principal factor que condiciona la operativa.
En el caso de Brasil, principal destino para el cordero uruguayo, la actividad se mantiene, aunque con volúmenes muy por debajo de los niveles habituales. Actualmente, la exportación a ese mercado varía entre 3 y 4 camiones mensuales, cuando en otros momentos alcanzaba hasta 15 camiones por mes. Este ajuste responde tanto a los precios elevados como a la escasa oferta disponible. “No hay corderos suficientes para cubrir todos los mercados”, sostuvo.
La suba de precios generó, además, la entrada de competidores en Brasil, como Chile y Australia, que han ganado espacio ante la dificultad de Uruguay de abastecer la demanda. “Entraron (embarques de) otros orígenes porque faltaba mercadería”, indicó, evidenciando cómo la pérdida de volumen abre oportunidades para otros proveedores.
Más allá de Brasil, la demanda internacional por carne ovina uruguaya se mantiene firme, con pedidos desde mercados como Estados Unidos —a través del compartimento ovino—, México, la Unión Europea y países árabes. Sin embargo, en muchos casos no se logran concretar negocios por falta de volumen. “Nos están pidiendo de todos lados, pero no tenemos mercadería”, afirmó. Incluso se registran solicitudes específicas de cortes y carcasas que no pueden ser atendidas, lo que refleja con claridad el desbalance actual entre oferta y demanda.
En este contexto, Dimu advirtió sobre el riesgo de perder mercados si no se logra recomponer el stock ovino en el corto plazo. “Esto lo venimos advirtiendo hace años, hay que aumentar el stock urgentemente”, señaló. El objetivo, según planteó, es llevar el rodeo a niveles de entre 8 y 10 millones de cabezas, lo que permitiría sostener la presencia internacional y dar continuidad a los negocios.
En paralelo, el operador subrayó la importancia de mantener la calidad y la consistencia en la oferta, evitando problemas comerciales que puedan afectar la reputación del producto. “Hay que cumplir con lo que se vende, no se puede mezclar mercadería”, indicó, al apuntar a la necesidad de sostener estándares en un mercado cada vez más exigente.
En el mercado de carne vacuna, en tanto, también se observan señales de firmeza, con menor disponibilidad global y una demanda sostenida. Brasil, principal proveedor regional, muestra menor volumen disponible, en parte por nuevas habilitaciones a mercados asiáticos. “Los stocks son menores y la demanda es fuerte en todo el mundo”, sostuvo.
En este escenario, tanto en carne ovina como vacuna, el eje pasa por la disponibilidad de producto, en un mercado donde la demanda continúa firme y los precios elevados no logran compensar la falta de volumen.
La hacienda argentina perdió cuatro centavos de dólar por efecto de la devaluación y se ubica 18 centavos por debajo del máximo alcanzado a fines de febrero. Aun así, el ganado en Argentina mantiene una cotización 22% superior al promedio de sus vecinos, en un escenario regional con comportamientos dispares, con subas en Brasil y Uruguay y bajas en Paraguay.
Se informan los valores de novillos tipo exportación en los mercados del Mercosur y su evolución tanto en la última semana como en el último año.
Argentina: el novillo trazado y pesado se paga US$ 5,90 por kilo carcasa, al tipo de cambio neto de exportación, cuatro centavos menos que la semana anterior debido a la devaluación. Se ubica 18 centavos por debajo del máximo de fines de febrero, aunque sigue claramente por encima del resto de la región, según indicó Valor Carne.
Uruguay: el novillo tipo exportación cotiza a US$ 5,25 por kilo, con una suba de un centavo en la semana, pero casi 50 centavos por debajo del pico de principios de marzo. La faena se redujo a 23.000 cabezas, afectada por feriados, con caídas de entre 40% y 50% frente a la semana previa y respecto al promedio de las diez semanas anteriores. En marzo, las exportaciones totalizaron 39 mil toneladas equivalente carcasa (tec), 11% menos interanual, informó Valor Carne.
Brasil: el novillo gordo se ubica en US$ 4,68 por kilo, con una suba semanal de 12 centavos, impulsada tanto por mejoras en el precio interno como por la valorización de la moneda. En marzo, exportó 234 mil toneladas, 9% más interanual y un nuevo récord para el mes.
Paraguay: el novillo apto para la Unión Europea se paga US$ 4,80 por kilo, con una baja de diez centavos en la semana, en un contexto de oferta limitada y actividad industrial reducida.
Precios extra Mercosur
Fuera de la región, los valores de referencia para novillos terminados continúan en niveles elevados: Estados Unidos: US$ 8,49 por kilo carcasa y en la Unión Europea: US$ 8,27 por kilo carcasa.
En EEUU, las cotizaciones subieron 28 centavos en la semana, acercándose nuevamente al récord de fines de febrero. En Europa, en tanto, el precio bajó tres centavos, aunque la apreciación del euro compensó casi completamente esa caída en términos de dólares.
Se trata de la primera vez en más de un año que el valor en EEUU supera al europeo.
Suba generalizada en el último año
En los últimos doce meses, los precios del novillo mostraron subas sostenidas en todos los países del Mercosur, junto con una ampliación de la brecha entre sistemas productivos templados y tropicales, que comenzó a moderarse en las últimas semanas.
Un año atrás, Argentina y Uruguay presentaban valores similares, en torno a US$ 4,60 por kilo. Posteriormente, el precio se estancó en Argentina mientras subía en Uruguay, hasta que la tendencia se revirtió a mediados de diciembre, situación que se mantiene hasta hoy, especialmente tras la corrección a la baja en la plaza uruguaya.
Brasil y Paraguay también partían de niveles similares, entre US$ 3,80 y US$ 3,90 en abril del año pasado. Paraguay aceleró desde julio hasta alcanzar un máximo cercano a US$ 4,95, mientras que Brasil mostró una recuperación más gradual, desde US$ 3,85 a casi US$ 4,70 en la actualidad.
El fortalecimiento de los precios internacionales fue internalizado por los cuatro mercados, sosteniendo valores elevados a nivel regional.
Estados Unidos y Europa en niveles históricamente altos
En los mercados extrarregionales, los precios se mantienen en niveles históricamente altos, tanto en términos nominales como reales.
En Europa, el novillo se sostuvo mayormente entre US$ 8,50 y US$ 9, alcanzando un récord de US$ 9,09 en septiembre.
En EEUU, el comportamiento fue más volátil, con oscilaciones entre US$ 7,50 y US$ 8,50, aunque en los últimos meses volvió a acercarse a sus máximos históricos. El récord se ubicó en US$ 8,56 en febrero, y actualmente los valores vuelven a moverse en esa zona.
La agricultura enfrenta un escenario desafiante tras una campaña de verano marcada por la sequía, con rindes “muy bajos” en soja y “resultados negativos» en maíz, lo que condiciona las decisiones productivas hacia adelante.
Pese a este contexto adverso, la actividad no puede detenerse. “No hay manera de parar la rueda, hay que seguir sembrando”, señaló el productor agrícola del departamento de Colonia, Matías Cafaro, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Enfatizó que la zafra dejó pérdidas “importantes”, especialmente en soja, con rendimientos muy por debajo de lo esperado. “No esperamos llegar a los 1.000 kilos por hectárea en nuestra empresa”, dijo.
En este contexto, la planificación de la próxima campaña de invierno se presenta con márgenes muy ajustados, donde prácticamente todos los cultivos muestran números en rojo. A pesar de ello, algunas alternativas aparecen con mejores perspectivas relativas.
“Le vemos una oportunidad un poco mayor a la canola”, indicó, destacando su rol dentro de la rotación. En tanto, el trigo y la cebada seguirán presentes en el esquema, aunque con una menor participación, en función de los riesgos productivos y económicos.
El doble cultivo, sin embargo, se mantiene como una base del sistema agrícola. “No está en discusión, es la rotación que más rentabilidad muestra”, sostuvo.
No obstante, el principal factor de incertidumbre pasa por el comportamiento climático, especialmente ante la posibilidad de un año Niño.
Si bien este escenario podría favorecer los cultivos de verano, también genera dudas para los cultivos de invierno, particularmente por eventuales excesos hídricos en primavera. “Da temor que la primavera no acompañe para los cultivos de invierno”, señaló.
De cara al próximo verano, el productor indicó que el cambio de escenario climático podría impulsar una mayor apuesta al maíz de primera. “Con un escenario Niño, la idea es hacer algo más de maíz de primera”, explicó.
En paralelo, el movimiento en el mercado de insumos agrega presión a la toma de decisiones. La suba de precios y la incertidumbre internacional dificultan la planificación, llevando a los productores a tomar posiciones más cortas. “Estamos llegando tarde con las decisiones de compra”, advirtió.
A su vez, el sistema de seguros agrícolas muestra limitaciones para cubrir este tipo de riesgos. “Hay un retroceso enorme en los seguros, son muy caros y cubren poco”, afirmó.
La actual zafra de soja cerraría con una “fuerte” caída productiva como consecuencia de la sequía, aunque las perspectivas para el próximo ciclo muestran un escenario mucho más favorable con la posible instalación de un evento Niño. Así lo señaló el integrante del área de research de Cofco, Diego Bancalari, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Explicó que el cierre de la campaña de verano se perfila como uno de los más complejos de los últimos años, con rindes muy por debajo de lo habitual en varias zonas del país. “Estamos viendo lotes de 800 a 1.500 kilos donde antes teníamos 3.500”, afirmó.
La proyección de producción se ubica entre 1,7 y 1,8 millones de toneladas, lo que implica una “caída significativa” respecto a campañas anteriores.
Este resultado refleja no solo el impacto de la sequía, sino también una fuerte heterogeneidad dentro de los propios lotes, con diferencias marcadas incluso dentro de una misma planta. “La heterogeneidad es enorme, tanto dentro del lote como dentro de la planta”, indicó.
El fenómeno climático fue más complejo de lo previsto. Si bien el evento Niña comenzó a disiparse hacia enero, otros factores atmosféricos prolongaron el déficit hídrico.
Entre ellos, Bancalari destacó el impacto del fenómeno Madden-Julian, que extendió el período seco en el sur de Sudamérica. “Ese evento fue el que terminó de extender la sequía y la hizo más severa de lo esperado”, dijo.
Sin embargo, el panorama cambia de forma significativa hacia la próxima campaña. Las proyecciones indican la instalación de un evento Niño de forma anticipada, posiblemente entre julio y agosto, con una intensidad que podría ubicarse entre moderada y fuerte.
“Hay una alta probabilidad de tener un Niño temprano y de intensidad importante”, sostuvo.
Este escenario implicaría un cambio en el patrón de lluvias, con precipitaciones por encima de lo normal en el sur de la región durante la primavera y el verano.
En consecuencia, la próxima zafra podría mostrar una recuperación productiva relevante. “Podríamos volver a producciones de 3,5 a 4 millones de toneladas” de soja, indicó.
El nuevo desafío, en ese contexto, pasaría de la falta de agua al manejo de excesos hídricos y enfermedades durante el invierno. “La estrategia debería pasar por manejar excesos”, señaló.
A nivel regional, el Niño generaría impactos diferenciados. Mientras el sur de Sudamérica —incluyendo Uruguay, Argentina y el sur de Brasil— se vería beneficiado, el centro y norte de Brasil podrían enfrentar condiciones menos favorables. “En Mato Grosso, Goías y Matopiba, podría tener rendimientos de mitad de tabla para abajo”, dijo.
En tanto, Estados Unidos tendría un escenario relativamente positivo, con buenas condiciones productivas, mientras que Australia podría enfrentar una campaña más ajustada en cuanto a lluvias.
La zafra de invierno comienza a tomar forma con foco en la eficiencia productiva, donde la correcta elección de genética, el manejo del nitrógeno y el monitoreo del cultivo serán determinantes en un contexto de costos “elevados”. Así lo indicó el responsable del área de Investigación y Desarrollo de ADP, Sergio Pieroni, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Señaló que la empresa ya comenzó a preparar la campaña, con un “fuerte” trabajo en análisis de suelos y evaluación de los efectos que dejó la zafra de verano.
En muchos casos, los bajos rendimientos generaron una menor extracción de nutrientes, lo que podría traducirse en niveles más altos de nitratos y fósforo disponibles para el invierno. “Debido a los bajos rendimientos, algunos niveles de nutrientes pueden quedar más altos”, dijo.
En paralelo, ADP inicia sus ensayos de invierno, incluyendo los denominados ensayos fenológicos, que permiten ajustar el posicionamiento de cada variedad según su ciclo y fecha de siembra.
Estos ensayos se realizan en dos zonas clave, en el entorno de Dolores y Young, y se complementan con información de INASE y ensayos de campo. “Estos ensayos nos permiten posicionar cada material en su mejor fecha de siembra”, explicó.
En trigo, la empresa cuenta con una amplia paleta de materiales que cubre todo el rango de siembra, desde fines de abril hasta mediados de julio. Entre las variedades disponibles se destacan Maitén, Guayabo, Sarasa, Saúco, Álamo, Molle y Feroz, lo que permite adaptar la elección según ambiente y estrategia productiva. “Tenemos genética para cubrir todo el rango de siembra”, sostuvo.
El posicionamiento varietal se basa en cuatro pilares: rendimiento, sanidad, estabilidad y calidad, factores que definen el comportamiento del cultivo en distintos escenarios.
En particular, Pieroni puso el foco en la sanidad, destacando la importancia de enfermedades como fusarium, que impacta tanto en rendimiento como en la calidad comercial del grano. “El fusarium no solo afecta el rendimiento, también la comercialización”, advirtió.
Más allá de la genética, el técnico remarcó que el éxito del cultivo depende de un conjunto de decisiones de manejo. En un contexto de fertilizantes caros, el monitoreo del nitrógeno cobra especial relevancia para ajustar dosis y momentos de aplicación.
En ese sentido, recomendó un enfoque más dinámico, basado en el seguimiento del cultivo y el uso de herramientas de diagnóstico, en lugar de esquemas rígidos. “La genética es importante, pero es un elemento más dentro del sistema”, afirmó.
La ganadería atraviesa un momento “clave”, con precios “firmes” y un “buen” posicionamiento internacional, aunque con desafíos en la recomposición forrajera y en la captura de “mayor” valor a través de la calidad. Así lo señaló el productor ganadero e integrante de la Sociedad de Criadores de Angus, Mauricio Rodríguez, en el programa Punto de Equilibrio en Oriental Agropecuaria AM 770 y verdenews.com.uy.
Describió el escenario actual como un punto de inflexión, donde las lluvias recientes permitieron revertir el impacto de la sequía en varias zonas del país.
En su caso, en la Sierra de los Caracoles, las precipitaciones acumuladas en marzo y abril permitieron recomponer el sistema productivo. “Ya se terminó la seca”, afirmó.
Sin embargo, el foco ahora pasa por la recuperación de la base forrajera, especialmente en sistemas intensivos que dependen de pasturas mejoradas. “Hubo que recomponer mucha pastura porque la seca fue muy dura”, indicó.
En este contexto, el negocio ganadero muestra números positivos, aunque con una fuerte incidencia del precio de la reposición.
El aumento del valor de los terneros, en un escenario previsible de escasez, genera presión sobre los márgenes. “La disparada del precio de los terneros era previsible y está vigente”, sostuvo.
A pesar de esto, Rodríguez destacó que los valores actuales siguen siendo favorables, especialmente en sistemas que logran sostener buenos niveles de productividad. “Cuando hay productividad, las cuentas se pagan más fácil”, afirmó.
Su sistema se basa en la recría, comprando terneros en el entorno de 150 a 160 kilos y llevándolos a 380–400 kilos, en ciclos de uno a un año y medio.
El modelo se apoya en acuerdos comerciales tanto para la compra como para la venta, lo que permite dar mayor previsibilidad al negocio. “Priorizamos convenios que aseguren salida y estabilidad de precios”, dijo.
Desde el punto de vista estructural, el productor valoró el posicionamiento de Uruguay en el mercado internacional, destacando el rol de la institucionalidad y la industria en la apertura y consolidación de mercados.
“Uruguay tiene un posicionamiento muy reconocido a nivel internacional”, señaló.
En ese sentido, Rodríguez identificó oportunidades de mejora vinculadas a la captura de valor por calidad, particularmente en el desarrollo de sistemas que premien el marmoreo.
Rodríguez consideró que el país cuenta con las condiciones necesarias —genética, sistemas productivos y capacidad industrial— para dar ese salto. “Tenemos todo para capturar ese valor, pero falta encadenar la cadena”, indicó.
El principal desafío, según planteó, es avanzar hacia una grilla oficial de clasificación por marmoreo, que permita alinear a todos los actores de la cadena y generar señales claras de precio. “Hoy falta una decisión política para consolidar ese sistema”, consideró.
Experiencias como las de Estados Unidos y Australia muestran que este tipo de esquemas permiten capturar mayor valor en mercados exigentes y sostener la demanda a largo plazo.
En Uruguay, la industria ya ha avanzado en ese camino, pero resta consolidar un sistema a nivel país que permita escalar el modelo. “El próximo salto es consolidar la calidad de forma consistente”, planteó.
En un escenario de buenos precios y demanda firme, la ganadería uruguaya enfrenta el desafío de combinar productividad, estabilidad y calidad para seguir mejorando su posicionamiento en el mercado internacional.