Montevideo, 3 de Julio 2020

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Agricultura

Uruguay es el más atrasado de la región en eventos biotecnológicos

8 abril, 2020

Desde la Cámara Uruguaya de Semillas se considera que el sistema regulatorio para aprobar nuevas autorizaciones funciona, pero se frena al llegar a la instancia política.

La Cámara Uruguaya de Semillas (CUS), considera “excesivamente largo” el período sin aprobaciones de nuevos eventos biotecnológicos en el país, según comentó a VERDE el gerente de dicha cámara, Andrés Arotxarena. El ejecutivo indicó que “desde el 15 de diciembre de 2017 no se aprueba ningún evento biotecnológico para uso comercial”.

Señaló que en 2018 el Gabinete de Bioseguridad trabajó, pero no definió aprobaciones comerciales, “pero en 2019 ni siquiera se juntaron. No necesariamente se tienen que juntar para aprobarlos, pero el Gabinete de Bioseguridad no se convocó en todo el año”, remarcó.

Para Arotxarena, “el sistema regulatorio está ante una moratoria y con un atraso que lo paga todo el sistema agrícola, no solo las empresas, sino también los productores, que cuentan con menos posibilidades para el control de malezas como de insectos”.

Por otro lado, el gerente de la CUS sostiene que no avanzar en biotecnología es comenzar a limitar el acceso a germoplasma de punta, “porque los eventos biotecnológicos no aprobados en Uruguay están asociados a la genética más avanzada”.

Indicó que “año a año la genética va teniendo su ganancia, mediante inversiones en investigación y desarrollo, y a toda esta plataforma de mejoramiento genético, se le incorpora el avance de la biotecnología mediante nuevos eventos”.

Arotxarena precisó que “el sistema regulatorio no funciona, y no es porque los solicitantes no introduzcan solicitudes para aprobar, sino porque existe una clara falta de voluntad política”.

Informó que son 23 los eventos que están pendientes de aprobación, “muchos de ellos ya pasaron el análisis de riesgo que establece el sistema regulatorio, es decir que ya terminaron los análisiss técnicos, y por lo tanto cuentan con informes elaborados por parte de los equipos que trabajan y realizan los respectivos análisis de riesgo. En esos informes se recomienda o no la respectiva aprobación de cada uno de esos eventos”.

Agregó que el evento presentado recorre todas las etapas técnicas, “pero el sistema regulatorio funciona hasta que llega a la instancia política, y allí está la falla”, admitió el gerente.

Dijo que la CUS considera prologando el tiempo que se le destina al análisis de riesgo, que es sustancialmente más prologando frente a otros sistemas regulatorios. “El análisis de riesgo es algo que se debe hacer para la biotecnología y para toda aquella tecnología que se adopta. Hay que ver si los otros sectores manejan los mismos tiempos que la agricultura”, planteó.

Arotxarena dijo que en Uruguay no se pueden sembrar materiales que se siembran en la región, porque los países vecinos cuentan con eventos biotecnológicos que no están aprobados en Uruguay, sin embargo, “a la hora de importar productos alimenticios o incluso los granos, escasean los controles de ingreso. Entonces, ¿por qué a la semilla se le exige una cantidad de restricciones y a los granos u otros productos para consumo humano o animal no?, se preguntó”.

El gerente de la CUS, entiende que el tema no pasa por sacar las restricciones, sino que “las reglas deberían ser las mismas para todos, de lo contrario quién pierde respaldo es el propio sistema regulatorio para la biotecnología”.

El sector semillerista “está sumamente profesionalizado y tiene una cantidad de protocolos y certificaciones que hacen a una sólida trazabilidad, con sistemas operativos sumamente profesionales, modernos, y afortunadamente Uruguay está en línea con eso, “por eso es importante que todos trabajemos con las mismas reglas”.

Lo que está pendiente

Sobre los eventos para uso comercial pendientes de aprobación, Arotxarena informó que “hay ocho en maíz, 13 en soja, uno en trigo y uno en algodón. Estamos hablando de eventos que le confieren mejores mecanismos de defensa para combatir malezas e insectos, ya sea para resistencia de glifosato sumado a isoxaflutole, al glufosinato de amonio, eventos tolerantes a sequía, eventos tolerantes a dicamba, a 2,4-D, resistentes a lepidópteros, a coleópteros, entre otros que se asocian al metabolismo”, detalló.

Indicó que el escenario actual pasa por “rotar los mecanismos de acción de estos eventos, diversificando así el método de control sobre las malezas e insectos plagas de la propia biotecnología”.

La mayoría de esos eventos está aprobada en la región. Arotxarena admitió que “de los eventos que están pendientes de aprobación en Uruguay, 19 están aprobados en al menos un país de la región y/o en China”.

Desde que Uruguay aprobó los últimos eventos, en diciembre de 2017, Argentina lleva aprobados 10, Brasil cuatro y Paraguay 22. Entre 2015 y 2019, Brasil aprobó más de 45 eventos, Argentina y Paraguay en torno de 40 y Uruguay en solamente cuatro.

“Eso rompe los ojos. Tenés a Brasil con casi 50 eventos aprobados en los últimos cinco años, Argentina 41, Paraguay 40 y Uruguay cuatro. Ahí está la muestra de que esto no funciona. Pero quiero respaldar el trabajo que hacen los técnicos del sistema regulatorio, porque, insisto, la falla es en la fase política”, recalcó el gerente de la CUS.

“Es la etapa política, donde no hay acuerdos y se utilizan argumentos que carecen de sustento técnico, en algo que ya cuenta con muchos años de investigación en el mundo. El problema es que el sistema regulatorio no es predecible, y cuesta creer que funcione en base a voluntades políticas y hasta personales, y no mediante criterios técnicos. Dicho sistema requiere el pago de un canon, y una vez realizado el pago el usuario no tiene ningún tipo de certeza de cuándo va a tener el resultado. A esto se suman tiempos de aprobación, incertidumbre con los plazos y el escenario se torna imposible de predecir”, afirmó.

Arotxarena entiende que la biotecnología “tiene permanentes dobles discursos, y que en algún momento debería llegarse a un acuerdo. No podemos estar a favor de la biotecnología para la insulina, para el vino, para el queso, y cuando hablamos de la soja o del maíz no; ahí está el tema”.

Recordó que en las últimas dos décadas en Uruguay se aprobaron 19 eventos. Entre el 2003 y 2004 (gobierno de Jorge Batlle) se aprobaron dos eventos; entre el 2005 y 2010 (primer gobierno de Tabaré Vázquez) no se aprobó ningún evento; luego, en los años 2011 y 2012 se aprobaron 17 eventos (gobierno de José Mujica); y finalmente, en 2017 (segundo gobierno de Tabaré Vázquez), se aprobaron cuatro eventos. “Esto expresa la complejidad política que incide en el sistema regulatorio para la biotecnología”, concluyó.


Nota de Revista Verde N° 84