Montevideo, 18 de Junio 2019

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Un ambiente hostil que no impide producir lanas de muy alta calidad

Las Islas Falkland/Malvinas, un lugar muy pintoresco, donde se produce en campos duros, con mucha piedra, en sistemas muy extensivos, con un clima muy frío y ventoso

Serranías, campos con mucha piedra, abundan los ríos y arroyos, de agua dulce pero también salada. Vehículos con el volante a la derecha y una ruta que se está asfaltando donde se conduce por la izquierda. El frío en marzo es equivalente a los días más severos del invierno uruguayo; las sensaciones térmicas son bajas y llueve dos o tres veces al día, pero enseguida sale el sol. El viento es relativamente fuerte y constante, de unos 30 kilómetros por hora en promedio.

Al llegar a las Islas Falkland/Malvinas no está permitido tomar fotos. El aeropuerto está en medio de una base militar británica con cerca de 2.000 soldados. El operativo de seguridad es importante tanto para quienes arriban como para quienes embarcan.

Falkland/Malvinas se presenta como un país independiente, que solo recibe asistencia británica en seguridad y relaciones exteriores, ya que no tienen la infraestructura como para hacerlo por sus propios medios.

A unos 60 kilómetros está Stanley, la capital, una pequeña ciudad, con unos 3.000 habitantes, donde las casas son de madera, del típico estilo sajón. Todo es muy prolijo, ordenado, limpio y a la vez colorido. Estar allí es como estar en un pueblo del interior de Inglaterra.

El principal rubro de ingreso de las Islas son los permisos de pesca. El turismo y la producción agropecuaria, sobre todo de lana, se disputan el segundo lugar. Al puerto de Stanley suelen llegar cruceros, y la población de la ciudad se duplica y hasta triplica cuando desembarcan los turistas. Se estima que cada uno deja entre US$ 100 y US$ 300 en compras de productos y servicios.

La guerra de 1982 entre Argentina y Gran Bretaña aún está latente en cada rincón de las Islas. Al recorrer los campos es común encontrar tumbas, armamento, municiones, restos de un Jeep o de un helicóptero. También se puede ser testigo de la historia viva, ver respetuosos encuentros de excombatientes de ambos bandos, algunos pactados y otros casuales.

VERDE integró una delegación de uruguayos que concurrió a las Falkland/Malvinas invitada por el gobierno de las Islas a través de la embajada británica. Integraron esa delegación productores –incluyendo al presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Gabriel Capurro–, técnicos y periodistas.

El agro

En las Islas Falkland/Malvinas hay 82 productores que tienen en promedio 14.000 hectáreas, el establecimeinto más grande es de 150.000 hectáreas –le pertenece al gobierno– y el menor es una isla de 2.000 hectáreas.

La producción se basa en el rubro ovino, con un stock de 483.675 animales de esa especie. La producción se enfoca en la lana. Cada establecimiento tiene entre 6.000 y 8.000 lanares (la dotación de 0,5 ovejas por hectárea). Una hectárea vale entre US$ 30 y US$ 40, precio que incluye la casa y la majada, pero el postulante a comprarla tiene que ser ciudadano de las Islas.

En ese territorio llueven entre 400 y 600 milímetros por año, pero no toda esa lluvia es absorbida por los suelos, porque el viento es fuerte y constante, y se seca casi de inmediato, según explicaron los lugareños.

La preñez de los ovinos se ubica en el entorno del 100%, se evita la producción de mellizos por los problemas de sobrevivencia en el invierno y la señalada es de entre 60% y 70%, por efecto del frío. Si bien los números pueden parecer bajos comparados a los de otros países que se dedican al rubro, los especialistas consideran que dado el contexto tan adverso, los índices productivos alcanzados allí son muy buenos.

A pesar de la adaptación de los animales a ese contexto, las ovejas pierden 10 kilos de su peso corporal en invierno, por lo dura que es esa estación y la muy escasa disponibilidad de forraje en ese momento del año.

La genética ovina no es de una raza pura, sino que predomina un animal que podría ubicarse entre Merino e Ideal, de lana fina pero a la vez de gran estructura corporal, para poder caminar sin problemas en esos campos duros y resistir un invierno que es muy riguroso.

La finura promedio de la lana es de 24 micras, la fibra es muy blanca, limpia, de mecha larga y resistente. Allí se produjo 1.739.172 de kilos de lana en el último año, según cifras del Departamento de Agricultura.

Las Islas cuentan con una planta frigorífica de pequeñas dimensiones si se la compara con las de Uruguay, pero donde se logra una productividad muy alta. La planta faena anualmente unos 55.000 ovinos, con una actividad intensa en primavera y verano, donde se procesan unas 800 cabezas por día, que se esquilan antes de faenar. El  precio promedio es US$ 3,20 a la carne y el rendimiento en cuarta balanza se ubica en 46%.

La mano de obra se integra de isleños, pero también hay muchos chilenos, asiáticos y africanos, que en muchos casos luego de terminar la zafra regresan a su país de origen.

El ganado vacuno es muy escaso por las dificultades operativas para su producción y comercialización. El stock vacuno es de 3.357 cabezas, y la preñez se ubica en 50%. Predominan las razas Belted Galowey, Aberdeen Angus, Hereford y caretas.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 76