Montevideo, 18 de Setiembre 2019

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Ganadería

Reilly: «Si este año baja la faena no debería generarse una alarma»

Ricardo Reilly, representante de la ARU en la junta directiva del INAC, señaló que son muchas las variables que afectan al sistema cárnico y que deben analizarse en conjunto

Si este año la faena baja respecto al año anterior, pero las demás variables que sostienen al sistema de producción de carne responden de forma positiva, tendremos desacoples en el corto plazo, pero no es algo que nos deba alarmar, ya que en el mediano plazo deberíamos alcanzar nuevamente el punto de equilibrio», dijo a VERDE el representante de la Asociación Rural del Uruguay (ARU) en la junta directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Ricardo Reilly Arrarte.

El ingeniero agrónomo remarcó que para mantener altas tasas de extracción como las actuales en el tiempo, sumando faena y exportación en pie, es necesario que la reposición acompañe el ritmo con una mayor producción de terneros. De lo contrario se corre el riesgo de ingresar en una fase de reducción de stock, advirtió.

El expresidente de la ARU y de la Sociedad de Criadores de Hereford del Uruguay recordó que a comienzos del año 2018 se decía que caería el volumen de la faena, y terminó siendo levemente superior a la de 2017.

Admitió que tras observar la actual estructura del stock vacuno, es probable que la faena sea algo menor este año. «De todos modos, pienso que no debemos centrar el foco únicamente en una sola variable. Obviamente que la cantidad de animales que se faenan es el indicador más relevante, pero no el único», dijo.

Consideró que todas las variables que afectan un sistema se deben analizar de forma integral. «Sacar conclusiones globales analizando una variable de forma aislada puede inducir a error, a centrarnos en la fotografía y perdernos la película», afirmó.

Comentó que “en el gran ciclo completo que es Uruguay como país ganadero, lo que ocurre no es otra cosa que la sumatoria de decisiones que van tomando los diferentes actores a nivel predial. Allí influyen factores como la productividad, el clima, los mercados, la economía, urgencias de caja, así como todo aquello que afecte las expectativas del negocio, entre ellas los precios de la hacienda en sus diferentes categorías”.

Por eso opinó que es clave ver la evolución de todos los indicadores, y la forma en que reacciona el sistema productivo, para buscar un equilibrio y corregir los desbalances.

En ese sentido dijo que habrá que ver cómo se desarrolla la faena de hembras, tanto de vacas como de vaquillonas, las que ya tienen más protagonismo en el proceso industrial.

Agregó que por ese motivo es importante analizar al mismo tiempo, la respuesta del sector criador pensando en la necesidad de producir más terneros.

Señaló que el porcentaje de destete pasa a jugar un rol determinante, ya que se puede tener un mismo número de vacas pero con un porcentaje mayor de terneros destetados. «Independientemente de la toma de decisiones, así como la seca del verano pasado jugó en contra de la producción de terneros, es posible que este verano se recuperen parte de los terneros que faltan», consideró el productor.

Reilly indicó que otro elemento importante a analizar es cuántos kilos de carne se faenan, cuántos kilos arroja el sistema, si se faenan animales más pesados o más livianos. También planteó analizar la performance individual, la velocidad de engorde de los machos y también la recría de las hembras.

Consideró que cualquier hueco de novillos adultos se puede cubrir, en parte, con machos más jóvenes o vaquillonas; y que un aumento en la cantidad de hembras que entran al servicio a los dos años tendría un impacto significativo para la cría.


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