Montevideo, 19 de Junio 2019

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Las razones de un verano «muy atípico»

En enero de este año Uruguay recibió lluvias muy superiores al promedio histórico de ese mes, fenómeno que favoreció a muchos rubros de la producción agropecuaria, aunque generando importantes dificultades, pero también perjudicó la productividad de otros. Si bien muchos creen que estas abundantes lluvias se debieron al fenómeno de El Niño, por el calentamiento del océano Pacífico, esto no fue así, según explicó a VERDE el especialista argentino en climatología, Eduardo Sierra.

Indicó que estas lluvias ocurrieron por el calentamiento del océano Atlántico, con un efecto directo en las zonas más cercanas a la costa. Agregó que si fuera un verano Niño las precipitaciones serían «realmente inundantes. Llovió mucho, pero no tanto como para provocar inundaciones, y el estado de los cultivos, en general, es bueno. Lo que ocurrió fue un calentamiento muy importante del Atlántico, por eso la distribución de lluvias fue muy particular».

Señaló que cuando ocurre El Niño las lluvias son abundantes y bastante bien distribuidas, desde Paraguay hasta el suroeste de la región pampeana en Argentina. Sin embargo, esta vez llovió de forma abundante pero sólo en la provincia de Corrientes, al norte de Santa Fe, Río Grande do Sul, Entre Ríos y en Uruguay.

Al mismo tiempo hubo una sequía muy grande en Paraguay, que no es compatible con el episodio de El Niño; en el suroeste de la región pampeana de Argentina; y en las regiones agrícolas brasileñas, que abarca los estados de Paraná y Mato Grosso.

«En esta temporada hay un foco muy árido de tormentas, que está afectando a Bolivia y al noroeste argentino; el otro foco muy grande afectó a Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos, Río Grande do Sul y Uruguay; y en el medio quedó un foco seco, que afectó a Paraguay, al norte del Chaco argentino, Mato Grosso, Goiás, Minas Gerais, Mato Grosso do Sul, San Pablo y Paraná», detalló.

Etapa de inestabilidad climática

Sierra dijo que trabaja con estadísticas, que indican cuáles son las probabilidades pero no cuándo ocurrirán. «Son fenómenos que desde 2008 vienen ocurriendo cada menos tiempo, entramos en una etapa de inestabilidad climática. Pasamos por unos 30 años de estabilidad, desde la década de 1970 hasta la campaña 2008/09, aunque también hubo una gran sequía (en 1988/89), y luego cambió», recordó.

Señaló que después de 2008 hubo 11 campañas con todos los extremos, pero sin situaciones intermedias. «Tendremos que acostumbrarnos a convivir con esto. Se está pasando de un extremo al otro y no se puede esperar que el clima se estabilice», dijo.

Señaló que el Atlántico ya se enfrió bastante, aunque siguen algunas lluvias. Mientras tanto, el Pacífico está prácticamente neutral, y se puede esperar un fin de verano con cosechas sin lluvias excesivas. La perspectiva indica que se puede reactivar El Niño a fines del otoño.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 75