Montevideo, 13 de Agosto 2020

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Agricultura

Primera chacra geonivelada con pendiente variable en Uruguay

31 julio, 2020

Nueva línea de investigación del Programa Arroz de INIA, que contó con el apoyo de las empresas 2R Agricultura de Precisión, Consultora del Este, Erro y Gamil Uruguay

Las empresas 2R Agricultura de Precisión, Consultora del Este, Erro y Gamil Uruguay SRL (politubos) apoyaron al Programa de Investigación de Arroz del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en la implementación de un estudio de evaluación y validación de una serie de nuevas tecnologías de geonivelación, que permiten una suavización con pendiente variable, realizando un ajuste en la topografía original. El trabajo es llevado adelante por el Ing. Agr. MSc PhD Alvaro Roel, investigador principal del INIA.

La disponibilidad de georreferenciación con RTK a nivel de chacras, con la instalación de bases móviles a nivel de campo, permitió adicionar a la buena precisión horizontal una muy buena precisión vertical.

Esto posibilita disponer de un plano altimétrico del terreno detallado, que se está utilizando cada vez más, para el marcado de taipas, por presentar varias ventajas operativas sobre los sistemas tradicionales con uso de láser.

Hoy existen softwares que, una vez obtenido el plano altimétrico permiten generar alternativas de la alteración de la topografía original, denominados proyectos.

En estos se define el movimiento de suelo y la ubicación dentro de la chacra donde hay que proceder, por un lado a rellenar en las zonas relativamente más bajas (pozos) y cortar en las zonas relativamente más altas (coronas).

El objetivo final es establecer una pendiente dominante dentro del potrero, logrando que toda la superficie tenga siempre una posibilidad de salida de agua.

Antes, para realizar esto era necesario establecer una pendiente uniforme, mover volúmenes importantes de suelo, con los consecuentes problemas de sostenibilidad y costos. Con este nuevo enfoque, a través del corte y relleno, se suaviza la topografía de la chacra.

La implementación de esta tecnología implica utilizar un tractor y pala niveladora, con la instrumentación necesaria (hidráulica, válvulas, software, dispositivos), para ir ajustando la profundidad del corte vertical en forma variable. Este es un importante paso para alterar la topografía original del suelo, pero con niveles poco agresivos de corte y movimiento.

Permitiría lograr un riego más eficiente, uniforme (con la eliminación de pozos y coronas), menos taipas y taipas más rectas en el arroz. A su vez, permitiría implementar el riego en otras fases de la rotación, como en soja o pasturas, donde facilitar la salida del agua es tan importante como el riego en sí.

En este contexto, el estudiante de doctorado Marcos Bueno, orientado por los ingenieros agrónomos Alvaro Roel (de INIA) y José Barbat Parfitt (de Embrapa), conformó una nueva línea de investigación para validar y estudiar las posibles ventajas y potenciales problemas de aplicación de estas tecnologías.

Algunas preguntas que se analizan son: ¿Cuánto se afecta el rendimiento en las zonas de corte y por cuánto tiempo? ¿Hasta qué profundidad es posible cortar? ¿Cuánto es la reducción en el largo de las taipas? ¿Cuánto sería la potencial mejora de la eficiencia y velocidad del riego? ¿Es más ventajosa la inclusión de otros cultivos regados con esta tecnología?

Para este estudio, INIA implementó en su Unidad Experimental de Paso de La Laguna dos potreros de 12 hectáreas, uno para soja y otro para arroz, que pertenecen a la nueva Unidad de Producción Arroz Ganadería (UPAG).

Puesta en Marcha

Fue necesario disponer de un sistema de geoposicionamiento RTK, así como válvulas, pantalla completa y habilitación de códigos necesarios para que la pala pueda alterar su nivel de corte, de acuerdo a los proyectos generados por los programas y la altimetría.

Los softwares utilizados para este trabajo, Farmworks y WMform, de Trimble, fueron disponibilizados por Embrapa. La pala niveladora fue viabilizada por el productor Leandro Radunz, a través de gestiones realizadas por el productor Alex Chagas y el ingeniero agrónomo Roberto Lima. La pala es de origen español, de la marca Los Antonios y tiene 4 metros de ancho. Y el tractor utilizado para la operación de corte y relleno fue un New Holland TM 7020, de 150 Hp, año 2010, de INIA.

Tan importante como la nivelación o suavización es la elaboración del proyecto en la computadora. En esa instancia se juega el éxito, donde es necesario discutir y evaluar varias alternativas, como la interacción entre agrónomos, agrimensores y productores.

Algunos resultados preliminares

Para el caso de arroz, el potrero de 12 hectáreas fue dividido a la mitad. En una se aplicó la tecnología de suavización con pendiente variable, y en la otra se realizó un manejo tradicional. Ambos lados fueron sembrados con la variedad INIA Olimar el 12 de noviembre de 2019. El manejo del cultivo fue similar en ambos lados, siguiendo las recomendaciones del INIA.

Debido al tiempo que insumió la puesta a punto de toda la tecnología y las condiciones de altas precipitaciones en setiembre, las labores de nivelación se realizaron entre 10 y 15 días previos a la siembra.

Un segundo aspecto muy importante a tener en cuenta es que los trabajos de altimetría, elaboración del proyecto e implementación (corte y relleno) deben realizarse el verano anterior. Esto permite trabajar con mejores condiciones de humedad de suelo y tener tiempo para realizar los ajustes necesarios.

En la zona suavizada se observa el relevamiento topográfico y el marcado de taipas con un intervalo de 4 centímetros. Allí se aprecia algo muy común, los lugares donde existen pozos (el agua no tiene para donde salir) y dos lugares con coronas. Aún en el arroz, eso hace dificultosa la llegada del agua, lo que puede ocasionar pérdidas en la eficiencia de aplicaciones de herbicidas y nutrientes. Esto es aún más importante para otras especies que no toleran la inundación.

A las taipas cuando se aplicó la correspondiente suavización quedan más rectas, y hay una estructura de pendientes mucho menos compleja, lo que facilita un riego más automatizado. En este caso se obtuvo una reducción del largo de taipas de 14% (sin suavización 3,6 km, suavizado 3,1 km).

En las zonas donde la pala cortó o rellenó, fue necesario mover 108 m3/ha para alcanzar la topografía presentada en la Figura 4. Se pueden ver las zonas con diferentes alturas de corte y las pequeñas áreas en rojo, donde se superó el criterio fijado de 5 cm.

Entre el 30 y 31 de marzo se realizó la cosecha comercial de ambas mitades, con una cosechadora equipada con monitor de rendimiento. Fue la primera chacra geonivelada con pendiente variable en Uruguay.

En términos generales, la productividad global de la chacra fue muy buena, alcanzando un rendimiento promedio de 210 bolsas de arroz seco por hectárea, sin diferencias importantes entre ambas mitades.

Al comparar el mapa de corte y relleno con su correspondiente mapa de rendimiento, si bien se aprecia una menor productividad en las zonas de corte, estas alcanzan niveles muy aceptables, lo que determinó una muy buena productividad promedio.

Son datos preliminares; resta analizar mucha información generada; y en la próxima zafra se repetirán estos trabajos.

La implementación de estas tecnologías son una oportunidad para mejorar y potenciar los sistemas de riego y drenaje, y viabilizar la inclusión de otros cultivos y pasturas de alta productividad en zonas arroceras.

La experiencia, con actores privados, generó el marco para la elaboración de una propuesta de escalamiento a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación. El proyecto, luego de varios ajustes, fue aprobado, y permitirá expandir esta experiencia tanto en arroz como en soja con riego, además de transferir y validar los resultados en chacras comerciales.


NOTA COMPLETA DISPONIBLE EN REVISTA VERDE N° 86.