Montevideo, 8 de Abril 2020

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Ganadería

Para producir 3 millones hay que pensar en 9 millones de terneros

El ingeniero agrónomo José Mesa, delegado de Comisión Nacional de Fomento Rural en INAC, analizó qué factores impiden mejorar la eficiencia reproductiva de la ganadería.

El delegado de Comisión Nacional de Fomento Rural en la junta directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), ingeniero agrónomo José Mesa, analizó por qué la cría debe pensar en 9 millones de terneros para lograr producir 3 millones.

«Hay que pensar con una lógica bastante más temporal en la cría, no se puede mirar únicamente en lo que está pasando en este momento, sino que la cría necesita visualizarse en un tiempo bastante más prolongado, porque las situaciones que se dan hoy tienen un impacto muy fuerte en el futuro», sostuvo quien además se desempeña como asesor técnico de predios ganaderos y asesor de productores de la Sociedad Fomento Rural de Ortíz.

Mesa explicó a VERDE que el planteo de que Uruguay tiene que pensar en 9 millones de terneros se sostiene en que «la cría es un complejo muy dinámico, pero con resultados de muy largo plazo y, por lo tanto, para tener 3 millones de terneros tenemos que pensar en 9 millones, porque podemos actuar sobre el ternero que está al pie de la vaca, con determinadas medidas de manejo como el destete temporario, para que esa vaca pueda ciclar y quedar preñada».

Señaló que a ese ternero hay que destetarlo temprano, de forma definitiva, para que la vaca recupere estado corporal durante el otoño, tenga una caída de estado corporal controlada, y pueda llegar al parto y principio del entore en buen estado, para así preñarse nuevamente.

«Tenemos que tener la capacidad de mirar más lejos, considerar tres terneros con una vaca para lograr esos 3 millones. La vaca es un activo biológico, como dice el Ing. Pablo Caputti, y el interés es el ternero», enfatizó.

Para Mesa, el complejo de la cría «es bastante más difícil que la recría o la invernada, porque son sistemas biológicos muy extendidos en el tiempo».

El ingeniero agrónomo analizó que, en Uruguay, la cría se hace básicamente sobre campo natural, donde se involucran alrededor de 8,3 millones de hectáreas, y tiene una gran importancia económica y social. Además, está fuertemente afectada por la variabilidad climática, «hasta hace muy poco tenía una pobre rentabilidad económica, con una brecha tecnológica muy fuerte entre lo que se genera y lo que se adopta».

Señales claras

Mesa también señaló que el sector criador ha tenido un gran cuidado en el momento de tomar decisiones, debido a esos márgenes muy escasos. «A veces, las señales que se perciben necesitan tener tiempo para ser digeridas y adoptadas, el sector debe asegurarse de que tiene las condiciones necesarias para poder mejorar la productividad y la rentabilidad», reconoció.

Destacó que en los últimos años el sector criador tuvo un gran respaldo económico en la exportación de ganado en pie, actividad que consideró importante y que «hace ver el futuro de otra manera, pero necesita ese tiempo para acomodarse, porque los ciclos biológicos son extremadamente largos en la cría».

Tenencia de la tierra y escala

Para Mesa, la tenencia de la tierra es un tema «extremadamente trascendente». Señaló que el 50% de la tierra que tienen los productores familiares, de hasta 500 hectáreas, es arrendada.

«Eso genera dificultad, y sobre todo inseguridad muy importante en el sistema productivo, porque los contratos no son a más de 3 años. Cuando un productor necesita arrendar, necesita capital para aumentar su cantidad de ganado, y también necesita dinero para inversiones como alambrados o mejoras que tiene que hacer. Eso indudablemente surge de la renta que sostiene esa actividad, y a los tres años, si pierde el campo, se le genera un retroceso muy importante», afirmó.

Por eso, señaló que cuando se hace un promedio general y se dice que la cría produce poco, «tendríamos que pensarlo dos veces, porque no hay seguridad, porque la cría necesita tiempo para producir, porque es un proceso extremadamente lento», insistió.

Agregó que, tomar la decisión de arrendar tierra significa un movimiento muy importante, y no siempre se puede conseguir un campo lindero. «Pueden ser fracciones aisladas, que no permitan el manejo que uno quisiera, porque a veces están a 15 o 20 kilómetros, y necesitan un esfuerzo mucho más grande, del productor y de su familia. Hay que pensarlo mucho, porque puede ser una solución para la empresa, o generar problemas que terminen desestabilizando a la empresa», planteó.

Señaló que en Uruguay el 36% de las vacas (1,5 millones) le pertenece a productores de menos de 500 hectáreas; la mayoría de la cría, con el 64% de las vacas (2,7 millones), corresponde a productores medianos y grandes.

Sobre la adopción tecnológica de la cría, señaló que «claramente, los productores más chicos son los que menos aplican tecnología». En ese sentido, señaló una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), que indica que más del 70% de los productores de menos de 500 hectáreas no hace diagnósticos de gestación, el 48% tiene entore continuo, y el 60% no revisa los toros. Sin embargo, en la medida que la escala aumenta, la adopción de tecnología se hace un poco más fuerte.

El delegado de Comisión Nacional de Fomento Rural consideró que «Uruguay tendría que definir la necesidad de generar un plan ganadero nacional, que dentro de una forma de extensión apueste a modificar determinados indicadores. Lo que hay que definir es si son realmente los productores pequeños y medianos los responsables de que la cría no acelere; creo que no, porque no son los que tienen las vacas, tienen apenas 36%».

Por eso, dijo que «hay que preguntarse qué necesita la cría. Si son los productores más grandes los que adoptan tecnología, por qué no estamos saliendo del porcentaje histórico que tenemos. Hemos aumentado la cantidad de terneros porque aumentaron las vacas, pero no porque hayamos mejorado la eficiencia reproductiva».

Se puede pensar que en la medida que haya más terneros estos valdrán menos, como ha sucedido históricamente, pero «creo que hay cosas que cambiaron en los últimos cinco años, y daría a pensar que eso no se volvería a dar. Primero, porque hay una exportación de ganado en pie, que si bien no funciona igual todos los años, está activa. Salvo algunas dificultades que ocurrieron en estos últimos meses, se supone que la demanda mundial será muy importante».

Y agregó que, sobre todo, los exportadores de terneros no están en todo el mundo. «Son Brasil, Uruguay, Australia y Nueva Zelanda; y producir terneros no es tarea fácil, así que tenemos un futuro muy promisorio», opinó.

Información y tecnología

Además, el integrante de la junta del INAC planteó que «hay que llegar con información mucho más consistente a los productores, y fundamentalmente con información y tecnologías que no generen costos adicionales».

Destacó que Uruguay tiene tecnologías de procesos extremadamente probadas y, en la medida que se vayan conociendo, se irán adoptando. «Si nos referimos a la dificultad de procreo, la principal es que muchas vacas con ternero al pie no entran en celo, por su mal estado corporal. El problema en Uruguay es que las vacas pasan hambre», remarcó.

También lamentó que en la mayor parte de los establecimientos se vean más animales de los que se pueden alimentar. Indicó que la cría, en su mayoría, está en predios de las regiones Norte y Este, con poca productividad de pasto en invierno y una alta variabilidad productiva, dependiendo de las lluvias de primavera y verano.

Sobre las medidas de manejo, dijo que «lo primero que hay que hacer es definir un sistema acorde al establecimiento, donde la producción de pasto no sea limitante».

Y por encima de eso, «la cría tiene un montón de puntos que son fundamentales, con una época de entore determinada; que la vaca pueda parir en un momento de máximo aporte de forraje, que atienda sus altos requerimientos; la posibilidad de implementar la herramienta de destete temporario, que tiene un efecto muy fuerte en vacas de cría con determinado estado corporal; el destete temprano, definitivo, en marzo, que tiene un impacto en el próximo entore; el manejo de la condición corporal, para saber cómo van esas vacas en invierno; el diagnóstico de preñez, fundamental para saber qué vacas de ese rodeo están preñadas y cuáles no, y no mantener categorías improductivas; una recría eficiente de las terneras, para llegar con las vaquillonas a los 2 años, y no tener vaquillonas de más de 2 años, que son improductivas en el sistema. No son más que esas las medidas, pero la cría termina siendo como un juego de ajedrez, donde uno tiene que ir moviendo las piezas, de acuerdo a la situación que va viviendo en su momento».

Por otra parte, Mesa consideró que no se comunicaron correctamente las medidas de manejo a los productores.

Y, además, señaló que muchos opinan que hasta ahora las señales de aumentar la productividad no han sido claras, porque la cría siempre fue la última válvula de ajuste. «Cuando la invernada vendía y tenía que comprar más barato, el que recibía ese menor precio era el criador, porque el criador tiene que vender, no puede elegir, porque es su producción y la tiene que sacar temprano», comentó.

Mejoramientos

Para Mesa, los mejoramientos no son una limitante, porque «existen y con excelente productividad». En ese aspecto destacó el Lotus Maku, el Lotus Rincón, el Lotus Tenuis, además de otros nuevos, que se están conociendo.

«Creo que en tecnología de pasturas no hay dificultad, lo que sí me parece es que lo más favorable para la cría son las tecnologías de manejo. La tecnología de pasturas necesita de inversiones, pero el manejo necesita conocimiento. Las pasturas son mejoramientos extensivos, de bajo riesgo y de alto impacto, porque se pueden tener pequeñas áreas y un impacto muy fuerte».

Pero planteó que si se hace una ruta de tecnología, «es una ruta de cambios técnicos, y las pasturas serían el último escalón. Si hacemos todo bien y queremos darle un plus para darle más seguridad al sistema e intentar sacar las vacas falladas gordas, hay desde hace más de 20 años especies que están extremadamente adaptadas al país y funcionan muy bien», destacó asesor ganadero.

Pero reconoció que «la gran mayoría de los productores no adopta ningún tipo de tecnología. Trabajo con grupos de productores que van cumpliendo procesos de información, y tienen el convencimiento de que hay tecnologías que son muy seguras, pero son procesos muy lentos, de la misma forma que lo son los procesos de la cría. Pero la gran mayoría de los productores tiene la sensación de que hay que seguir esperando el escenario que pueda venir».


NOTA DE REVISTA VERDE N° 83