Montevideo, 5 de Junio 2020

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Agricultura

Marcelo Ferreira: “Semillas con datos, tratamientos y manual de uso para cada región, nos permiten maximizar rindes”

1 abril, 2020

Desde Barraca Erro se apunta a generar información y servicios para ofrecer materiales adaptados a los diferentes ambientes y sistemas productivos que existen en Uruguay.

En Barraca Erro, “vemos que el éxito va más allá de vender una semilla y está en poner foco en conocer la necesidad de cada zona, para ofrecerle al productor las mejores variedades con un manual de manejo y un tratamiento profesional de semillas. Con eso buscamos el máximo rendimiento para su chacra y el mayor retorno de la inversión. Ese es el camino que hemos elegido para seguir creciendo con el productor”, señaló a VERDE el ingeniero agrónomo Marcelo Ferreira, gerente de Semillas de la empresa.

Para esto “es clave generar información de calidad y productos que aporten beneficios al agricultor”. Por eso, “es necesario invertir recursos económicos pero también contar con un equipo humano capacitado y comprometido en lo que se hace. Si hay un foco definido los resultados aparecen”, resaltó.

Ferreira recordó que en soja, la empresa ha recorrido junto a Don Mario un camino de más de 20 años, “que nos ha permitido seleccionar y ofrecer las mejores variedades para  los ambientes de Uruguay”.

Consideró que es por eso que dentro “de las siete variedades más sembradas en Uruguay, cinco son Don Mario y Erro”; e indicó que ese proceso “también se viene dando en los cultivos de trigo y maíz”.

A pesar de que, por su escala, Uruguay está por debajo de la región en el área de siembra y en el potencial de negocio de la soja, el país tiene “una enorme variabilidad de ambientes y en pocos kilómetros. A ello se le suma la variación interanual de precipitaciones, y por esas razones la selección varietal en el país es muy compleja”, admitió Ferreira.

Esto “nos exige tener un portafolio varietal que se adecue a esa situación, y maximice la productividad por hectárea, sembrando y manejando distinto lo que es distinto”.

Agregó que, por este motivo, “ofrecemos 11 variedades de soja, desde grupo 5 corto a 6 largo, con tecnologías RR1, Intacta y STS, junto con un tratamiento Profesional Q Pro”.

Ferreira aclaró que, desde el punto de vista operativo, para Erro sería mucho más sencillo tener menos variedades y con tratamientos estándar, “pero somos conscientes de la variabilidad en Uruguay, que exige tener una genética, manejo y tratamiento de semillas, que logren maximizar la productividad de cada hectárea”.

En esa línea, el gerente de Semillas de Barraca Erro, describió algunos ejemplos. “En la zona este, donde la soja se está consolidando dentro de un sistema arrocero, hay limitantes por los suelos planos en zonas bajas que, según el año, predisponen a exceso o déficit hídrico. Claramente no todas las variedades se adaptan. Allí sobresale DM Garra IPRO STS, que acompañada con un manejo especifico ha logrado no solo aumentar los rindes sino estabilizarlos.

Consultado sobre los potenciales de rendimiento, comentó que “recorriendo la zona se ven sojas con un manejo ajustado del agua, que están para rendir más de 3.000 kilos por hectárea (kg/ha)”.

En algunas zonas del litoral y centro, “donde hay afloramiento de tosca y es necesario seleccionar variedades que rindan en esos ambientes, sobresalen DM 6.2 STS y la nueva DM 67i0 IPRO STS”.

El gerente de Semillas de Erro dijo que, otro ejemplo son los ambientes bajo riego por aspersión, donde la soja cuenta con una superficie que supera las 20.000 hectáreas. En esos casos, “la recomendación pasa por variedades de alto potencial, contenidas, asociadas a un ajuste en fechas de siembra temprana y población, que permitan capitalizar rinde.

“Hemos tenido chacras con rindes promedio por encima de 4.500 kilos por hectárea. Para esas situaciones están: DM 50i17 IPRO STS y DM 46R18, las que ya estamos testeando”, anunció.

Agregó que en soja Erro cuenta con 22 localidades de ensayos, con validez estadística donde son sembradas variedades comerciales y precomerciales, en todas las regiones del país. A lo que suman ensayos de caracterización ambiental y selección genética, con el objetivo de reducir la brecha tecnológica que es mayor al 30%. “También venimos evaluando desde hace tres años nuestra genética con tecnología Enlist. Ambas, combinadas, nos permitirán solucionar el grave problema de malezas que enfrenta la agricultura uruguaya”, dijo Ferreira.

En soja “hay un progreso genético del 1% a 1,5% anual y, por tanto, si sembramos variedades con más de 10 años en el mercado y sin un manejo adecuado, corremos el riesgo de dejar por el camino más de 350 kg/ha. Es por esta razón que nuestro foco esta en seleccionar variedades, ajustar su manejo para que el agricultor tenga más rendimiento y haga más rentable su negocio”, resaltó.

MAÍZ

Marcelo Ferreira señaló que Don Mario sigue invirtiendo en el mejoramiento genético y desarrollo de híbridos de maíz, y que en los últimos tres años ha logrado un fuerte avance en productos. “Hoy lo estamos viendo en Uruguay con dos lanzamientos: DM 2772 y DM 2771 VT3Pro. El rinde es determinante y en Don Mario está. Si no hay rendimiento esta carrera no se corre”, sostuvo.

Consideró que se observa una tendencia creciente del área, y para eso el cultivo deberá colonizar nuevos ambientes que tendrán mayores limitaciones que los típicos campos maiceros. “Para lograrlo debemos medir y conocer la rusticidad y estabilidad de los híbridos en esos nuevos ambientes”, planteó.

Por eso, dijo que Erro cuenta con 7 localidades de testeo con 10 híbridos, dos de Don Mario y ocho testigos referentes en el país. Se están testeando con cinco poblaciones en secano (4,5 a 8,5 plantas por metro cuadrado) y seis poblaciones bajo riego (4,5 a 9,5 plantas por metro cuadrado).

“Además de rinde, medimos velocidad de secado, estabilidad de caña –sobre todo por debajo de la espiga– y sanidad, pensando en siembras tardías o de segunda. En años como este, donde los rendimientos están muy por debajo del potencial, es interesante para el área de investigación y desarrollo medir y generar información sobre la rusticidad y estabilidad de los híbridos”, comentó.

En fertilización, informó que Erro está trabajando con fuentes líquidas a base de nitrógeno, potasio y azufre de alta eficiencia, así como en el ajuste de los criterios de fertilización. El trabajo se realiza en el marco de un Plan Piloto Nutricional, que lleva adelante junto con la consultora Unicampo, primero en trigo y colza, y ahora maíz.

La zafra de invierno

En su portafolio, Barraca Erro cuenta con variedades de ciclo intermedio y corto, que “son líderes en rendimiento, como DM Ceibo y DM Tbio Audaz, que cuentan con muy buena sanidad y calidad. Son variedades Urutrigo. Se suma el lanzamiento de DM Pehuen, para siembras a partir de fines de mayo”. Para completar el portafolio, se está presentando el material DM Sauce, “un ciclo largo para arrancar a sembrar desde mediados de mayo”.

El ejecutivo de Erro dijo que “la gran novedad de la empresa para esta zafra es Ñandubay, una variedad que corre en toda la cancha. Lidera en rendimiento dentro de los ciclos intermedios, con un amplio rango en fecha de siembra, desde fines de mayo hasta principios de julio, con muy buena sanidad de hoja y espiga”. La gran adaptabilidad “de nuestras variedades se basa en el programa de mejoramiento que tiene Don Mario junto con Biotrigo (empresa brasileña de mejoramiento). En Brasil hay una fuerte presión sanitaria y una alta exigencia de calidad, lo que hace que la performance de los materiales sea destacada”.

Crecimiento de la colza

En colza, Ferreira dijo que desde Erro se observa un crecimiento del área. “Es un cultivo que genera beneficios agronómicos y se adapta perfectamente a la rotación con soja o maíz. El gran desafío es lograr tener un rinde medio país por encima de los 2.000 kilos. Estamos convencidos que es posible. Hay productores que lo han logrado mediante la adopción de un paquete tecnológico, que no necesariamente viene acompañado de un incremento de costos, y está con rindes que se ubican por encima de los 2.500 kg/ha.

Comentó que esos productores han ido ajustando determinadas variables, “que es necesario tener en cuenta, como garantizar que el área a sembrar no tenga carry (restos) de herbicidas en el suelo. Este no es un tema menor, porque la problemática de malezas hace que tengamos que aplicar herbicidas con mayor persistencia en el suelo, y esto es un riesgo alto para cultivos sensibles como colza, porque te roba kilos sin darte cuenta. Otro aspecto relevante es la elección de chacras, es que deben ser bien drenadas y libres de crucíferas. También deben considerarse fechas de siembra tempranas, en mayo, la calidad de siembra, además de un ajuste en la fertilización nitrogenada y azufrada, entre otras”.

Ferreira sostiene que, si el manejo de la colza se hace como un cultivo artesanal y desde el arranque, “estamos convencidos que el objetivo de lograr altos rindes se logra”. Pero admitió que “aún hay mucha área que se realiza como un cultivo más industrial, sobre la base de un supuesto ahorro de insumos, y con baja tecnología, que termina produciendo pocos kilos y un resultado económico desfavorable, generando un desestímulo al cultivo”.

El portafolio de Erro en colza cuenta con híbridos primaverales. En ese marco Ferreira destacó Solar CL, con tecnología Clearfield, “que brinda un seguro frente al carry de herbicidas de la familia de la imidazolinonas”.

Desde Erro se recomienda la siembra a partir del 15 de abril. “Es una buena opción para aprovechar los rastrojos de maíz de primera y cosechar dentro de la primera quincena de noviembre, lo que permite la siembra de soja de segunda, prácticamente con fecha de primera”, sostuvo.

Para siembras de junio, señaló a Hyola 433, “un híbrido más corto con un altísimo índice de cosecha y muy alto potencial”.

El tratamiento Q Pro en todas las semillas

El gerente de Semillas de Erro, Marcelo Ferreira, valoró el tratamiento de semillas Q Pro que se realiza a todos los productos que comercializa la empresa. “Q Pro garantiza al productor una excelente calidad, uso de terápicos acordes a las necesidades del año, inoculantes larga vida en el caso de soja, promotores de crecimiento y polímeros de cobertura y plantabilidad. Todo esto permite lograr un mayor coeficiente de implantación, menor densidad de siembra y ahorro en semilla. Tenemos productores que siembran menos 60 kg/ha y logran un porcentaje de implantación superior al 90%. El gran beneficio de Q Pro es un menor costo por hectárea, simplicidad operativa con menor impacto ecológico y con mayor seguridad para el operario”, concluyó.


Nota de Revista Verde N° 84