Montevideo, 12 de Agosto 2020

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Agricultura

Maltería Oriental invierte US$ 50 millones y su capacidad industrial aumentará un 60%

26 marzo, 2020

Con el impulso del grupo brasileño Petrópolis, se invertirán US$ 50 millones en la obra que le permitirán pasar de 140.000 a 220.000 toneladas de cebada malteada al año.

Maltería Oriental SA (MOSA) invertirá US$ 50 millones en la construcción de una segunda torre, de similares características a la que construyó hace seis años, con el fin de pasar de una producción de 140.000 toneladas a 220.000 toneladas de cebada malteada.

“Significa otra expansión relevante para MOSA, considerando también la ampliación anterior, que fue muy importante en los 85 años de la empresa. Pasar de 60.000 toneladas de malta a 140.000 toneladas hace seis años fue el crecimiento histórico más importante de la empresa; y con esta nueva ampliación pretendemos llegar a una producción total de 220.000 toneladas”, dijo a VERDE Martín Uhlig, director industrial de MOSA.

El grupo brasileño Petrópolis adquirió el paquete accionario de MOSA en diciembre de 2011, y es el que impulsa esta segunda ampliación. “Pensamos que desde el inicio de la obra, hasta el comienzo de las primeras pruebas de producción de malta se demandarán algo menos de dos años”, estimó Uhlig.

La obra civil comenzó en diciembre, a cargo de la empresa Saceem, y se cree que en octubre de 2021 ya se realizarán las pruebas de producción de cebada malteada en la nueva torre.

“Esto nos permite seguir apuntando a la eficiencia en la producción, tener mejor escala, mejor nivel de competencia en la región; y nos permite abastecer con cebada malteada a Grupo Petropolis, un grupo cervecero que es el segundo más importante de Brasil, que cuenta con casi 20% de ese mercado, y sigue creciendo”, destacó.

El Grupo Petrópolis también está construyendo su séptima cervecería, en este caso ubicada en la ciudad de Uberaba, en el estado brasileño de Minas Gerais; y en sus planes está la construcción de otras dos plantas. “Vamos a acompañar esa necesidad de malta, producto del aumento en la producción de cerveza que tiene Petrópolis”, comentó el director industrial de MOSA.

Las principales marcas de la empresa brasileña son Itaipava, Crystal, Petra y Black Princess, pero también cuenta con otras. La matriz nació en la ciudad de Petrópolis, cuando el grupo era distribuidor de la cerveza Schincariol; y hace 25 años comenzó a producir y distribuir su propia cerveza.

Uhlig destacó, además, que MOSA está certificada para ser proveedora de cervecería Heineken, certificado que se renueva cada tres años. “Tenemos el proceso validado y las condiciones del equipamiento para producir maltas para Heineken, pero actualmente estamos exportando casi el 100% de la malta al Grupo Petrópolis, por la fuerte demanda que está teniendo con el aumento de la producción en Brasil”, explicó.

Y, por otro lado, MOSA se consolidó en el mercado local, como la principal proveedora de las cervecerías artesanales Mastra, Davok, Volcánica, Cabezas Bier, entre otras.

El director industrial de MOSA recordó que hace seis años estas marcas de cervezas artesanales demandaban entre 100 y 150 toneladas de malta por año, pero tuvieron un crecimiento exponencial y ahora están demandando 700 toneladas.

“El crecimiento del mercado artesanal tiene una tendencia mundial. Empezó básicamente en Estados Unidos, después se fue difundiendo a otros países; y a Uruguay llegó un poco más tarde. Pero la cerveza artesanal ofrece otros sabores, otras variedades, por ser un producto natural. Así fue que Uruguay tuvo un crecimiento exponencial en los últimos años en este mercado”, subrayó.

En la empresa trabajan 75 personas, y la nueva inversión demandará más mano de obra, aunque no en forma directamente proporcional al aumento de la producción, “porque seguimos con el modelo de una planta 100% automática”, admitió Uhlig.

Los equipamientos son de origen alemán-suizo, y el nivel de automatismo es casi del 100%. Comentó que también se necesitará una nueva caldera, para suministrar agua caliente para el secado de la malta verde.

“Necesitaremos, sobre todo, personal calificado, porque son equipos modernos. Ya tenemos un contrato de abastecimiento con la primera empresa del mundo en equipos de maltería, que es Bühler. Son los equipos que ya tenemos instalados en la torre que está funcionando. Son robustos, confiables”, remarcó.

También destacó que el sistema centralizado de control de todo el proceso productivo permite ser eficiente en los recursos humanos necesarios para realizar la producción. “Nos permite ver, desde una computadora en un sector de la fábrica, todo lo que está ocurriendo en otro sector”, señaló.

La superficie de cebada

Históricamente MOSA demandaba en torno de 30.000 hectáreas de siembra de cebada en Uruguay, en ese momento la producción se ubicaba entre 55.000 y 60.000 toneladas de malta por año. “Pero hace cuatro años, cuando se incrementó la capacidad industrial, la superficie paso a unas 65.000 hectáreas. Si todo corre bien en octubre de 2021 vamos a tener la segunda torre, y en el 2022 con todo funcionando a pleno, vamos a demandar la producción de unas 100.000 hectáreas”, destacó Bruno Maneiro, gerente agronómico de MOSA.

El profesional consideró que “es un salto importante. Tratamos de estar cerca de los distribuidores, y con un plan comercial competitivo para que los agricultores piensen en cebada”.

La zona productiva que provee de cebada a la empresa está básicamente en el litoral oeste y centro del país. “La idea es fomentar el cultivo en esa zona, con los distribuidores que tenemos, más alguno que se sume en esta zona, y probablemente creceremos también en otras regiones agrícolas, más hacia el norte, como en Paysandú”, admitió.

Destacó que se viene redimensionando la red de distribuidores, “para estar preparados en el momento de realizar el salto de área”.

El plan comercial de la empresa para la siguiente zafra se lanzó a inicios de marzo. “En los últimos seis años venimos con la referencia del mercado de Chicago, donde la cebada de MOSA copia en un 100% el precio del trigo”, recordó Maneiro.

Calidad maltera

Maneiro remarcó que “la producción de malta necesita de una genética avalada por la maltería y la cervecería”. El programa de investigación y desarrollo de MOSA “tiene el objetivo de liberar genética acorde a esas características, que cumplan con los requisitos”.

Agregó que, a nivel de campo, se busca rendimiento, estabilidad de producción, “características que hacen que el material sea demandado por el productor”.

Por su parte, Uhlig destacó que “a nivel maltero buscamos calidad, variedades que en el corto plazo logren esa transformación física y química que ocurre dentro del grano, que permita una producción importante de enzimas, que rinda en extracto”.

El extracto “está directamente relacionado con el rendimiento en cervecería”, explicó, y a mayor extracto se obtienen más litros de cerveza por kilo de malta. “El extracto es el rendimiento cervecero. Es un parámetro que no es tan fácil y rápido de determinar como por ejemplo lo es el peso hectolítrico en trigo. El análisis no está relacionado a los parámetros físicos con los cuales compramos la cebada, son análisis químicos y enzimáticos”, detalló.

También indicó que el equipamiento del laboratorio para analizar la calidad de malta simula la primera parte del proceso que ocurre en la cervecería.

Uhlig señaló que además se necesita un balance en proteína, y eso requiere de un promedio, que no sea ni muy alto ni muy bajo. “La proteína da origen a la producción de aminoácidos, y los aminoácidos son necesarios como fuente de alimento para la multiplicación de las levaduras a la hora de ejecutar la fermentación”, comentó.

Dijo que también se necesita un balance de proteína para que el cuerpo de la cerveza, el color y la espuma no se vean afectados.

Por otra parte, indicó que las cervecerías modernas usan adjuntos, no solo cebada malteada sino jarabe de maíz, arroz o maíz molido, y por eso se requiere de un potencial enzimático importante de la malta, que forma parte de la receta de la cerveza, así como de ese contenido proteico.

“Hay una tendencia mundial de crecimiento de las cervecerías artesanales, que elaboran un producto de gusto diferente, con otros procesos, sobre el que los consumidores pueden conocer los detalles. Estas producen cervezas que le llaman pura malta, que son 100% de malta en su receta. Eso para la maltería es favorable, porque están usando más malta en relación al volumen de cerveza que producen, e incrementan la demanda. Al ser cervezas fabricadas en un 100% con malta, se necesita que la calidad de la malta en esa receta sea excelente”, destacó.

Genética acorde a la demanda

Consultado sobre la evolución de la calidad en cebada, Uhlig respondió: “tengo varios años en la industria y recuerdo haber trabajado con variedades antiguas de cebada con las cuales era muy difícil llegar a 80% de extracto, pero ahora se llega a 82% e incluso se logra 83% en algunos casos”.

Señaló que si se obtiene más de 81% “ya es un muy buen valor, pero la genética ha venido evolucionando, no solo en rinde sino también en calidad”.

Señaló, además, que otro de los parámetros relevantes son los betaglucanos. Uhlig detalló que “son difíciles de disolver y pueden perjudicar el proceso de filtración en la cerveza. Los criaderos europeos, con los que tenemos varios acuerdos de intercambio genético, han logrado mejorar esos parámetros. En términos relativos es un análisis que se pide desde hace 20 o 25 años”.

Afirmó que “va evolucionando la exigencia de la cervecería. Ellos también buscan la eficiencia, tener varios ciclos de fabricación en el día, para que el proceso cervecero ocurra sin trastornos”.

Por último, se refirió a las micotoxinas que también vienen adquiriendo relevancia dentro de la inocuidad. “Hay más conocimiento científico a nivel global sobre su incidencia en la salud y en la producción”, sostuvo el director industrial de MOSA.


Nota de Revista Verde N° 84