Montevideo, 19 de Junio 2019

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Agricultura

La soja en los sistemas productivos del Este

En Treinta y Tres, Barraca Erro realizó una jornada donde se analizó el impacto que genera la integración de la soja al sistema arrocero y al esquema ganadero. En los últimos años se ha dado un avance del cultivo de soja en las zonas bajas, por una serie de circunstancias, entre ellas económicas. Al respecto, el ingeniero agrónomo Roberto Lima, integrante de la Consultora del Este, dijo a VERDE que “las cuentas del arroz están muy justas y se encontró en la soja un complemento en la rotación”.

Además de la mejora económica que aporta, Lima explicó que se observa en la rotación con soja mejores condiciones que terminan elevando el rendimiento del arroz. “La soja ha entrado muy bien en la rotación de zonas bajas”, llegando a un área de unas 25.000 hectáreas.

El técnico expresó que hay distintas rotaciones. Ejemplificó con lo que usualmente se observa: soja, arroz y praderas, en ese orden de rotación; pero también se hace “arroz y soja, alternados, pero siempre con la alternativa de salir a praderas, asegurando la tercera pata en la rotación, que es la ganadera, que complementa muy bien la cuenta del productor”.

Lima señaló que los precios de cada producto, arroz, soja y ganadería, “hacen que las rotaciones se acorten o se estiren, y que sean más o menos intensivas desde el punto de vista de la agricultura”.

Indicó que el costo de producción del arroz luego de la soja baja entre US$ 100 y US$ 150 por hectárea, por laboreo, control de malezas y reducción de la mano de obra. A su vez, se ha visto un efecto beneficioso sobre el rendimiento del arroz cuando la soja es el cultivo antecesor, logrando incrementos del 10%, algo que es confirmado en ensayos realizados por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).

En cuanto al manejo que se debe hacer en zonas bajas, teniendo en cuenta que la soja es un cultivo de secano, Lima señaló que es muy importante “mejorar todo lo que se pueda los drenajes superficiales”.

A su vez, explicó que se ha estado ensayado el uso de camellones o canteros para mejorar el drenaje y darle posicionamiento a la soja, logrando que esté unos centímetros por encima de lo que está usualmente.

“De esta forma uno logra prevenir y escapar a precipitaciones grandes como se registraron este año”, dijo, y agregó que esta tecnología también permite ir haciendo surcos para poder irrigar en momentos de déficit hídrico.

Esta tecnología se está comenzando a llevar a predios comerciales, con la intención de estabilizar rendimientos en niveles superiores a los habituales. “Las experiencias que hemos desarrollado en los últimos años alientan a que es posible llegar a estabilizar los rendimientos en más de 3.000 kilos por hectárea”, señaló.

Como el desarrollo de toda tecnología, esta también requiere de una curva de aprendizaje, de algunas herramientas específicas y armar equipos que se especialicen en hacerlo bien. «Nosotros siempre tenemos la cabeza en diversificar, porque es lo que nos puede agregar fortalezas, pero sin perder de vista que esa diversificación tiene que ser con especialización”, sentenció Lima.

Por su parte, el ingeniero agrónomo Rodrigo Aiello, integrante de Erro, que desempeña su labor en la zona Este de Uruguay, dijo que allí se ha pasado por un cambio abrupto luego de la caída de los precios de los granos, y específicamente de la soja.

Se pasó de un área de 230.000 hectáreas en 2013, a unas 90.000 en la actualidad, que además están siempre vinculadas a sistemas agrícolas- ganaderos en las laderas y arroceros en los bajos.

En ese sentido, Erro y Don Mario vienen trabajando en la zona este desde hace varios años. En la actualidad, con un área más estabilizada, se pudo hacer foco en manejo y variedades, centrados en los sistemas mencionados.

Incluso, teniendo en cuenta la caída registrada en el área de oleaginosa en la zona este, “la soja se ha metido en el sistema arrocero y ha logrado crecer”, explicó Aiello. Esto permitió poner foco en ese núcleo, “allí hemos logrado trabajar en el desarrollo de manejo específico y genética, con nuevas variedades que se adapten a este tipo de campos”, expresó.

En cuanto a las variedades para esa zona, Aiello señaló que en años como este, con un enero muy lluvioso (entre 250 y 300 milímetros), se observa un buen desempeño de variedades como DM Garra IPRO STS. “Es una variedad Intacta, que también tiene tecnología STS, que ha logrado soportar muy bien el período crítico de estrés hídrico, mostrando cultivos muy buenos y con mucho potencial”, dijo el técnico.

Por otra parte, cuando los campos dejan de ser bajos y se pasa a las laderas, como pueden ser sistemas agrícolas-ganaderos, “también se observa un buen desempeño de materiales como: DM garra IPRO STS y DM 67i70 IPRO STS.

No obstante, “también se observa un buen desempeño de materiales de ciclo más corto en zonas bajas, como pueden ser DM 5958 IPRO RSF y DM 60i62 IPRO”, finalizó.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 76