Montevideo, 18 de Junio 2019

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Ganadería

La productividad ganadera puede crecer 30% según modelo del INIA

La clave es la adopción y buena gestión de las tecnologías disponibles, se planteó en una jornada en INIA Treinta y Tres, que convocó a actores de toda la cadena cárnica

Un modelo de simulación presentado por el contador Bruno Ferraro y el ingeniero agrónomo Juan Manuel Soares de Lima demostró que es posible aumentar 30% la productividad de la ganadería en base a la adopción y buena gestión de las tecnologías disponibles. Los integrantes del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) señalaron que la amplia mayoría de los ganaderos uruguayos no utiliza herramientas tecnológicas que le permitirían mejorar su productividad, y en caso de adoptarlas y gestionarlas de buena manera podrían mejorar sustancialmente su resultado económico.

El estudio se presentó en el marco de la jornada Uruguay ganadero 2030, posibles escenarios y su impacto productivo y económico, que convocó a distintos actores de la cadena cárnica en la sede de INIA Treinta y Tres.

Dicho análisis consideró la información de la Encuesta Nacional Ganadera, realizada en 2016, en base a la que INIA hizo una caracterización del sector ganadero uruguayo.

El punto focal fue la tecnología que aplican los productores ganaderos, los que se caracterizaron en función del uso de esa tecnología, además de la producción que realizan; y a través de un modelo de simulación, modelaron distintos escenarios de intensificación de esa tecnología para los distintos extractos de productores clasificados.

La primera clasificación de productores se realizó en función de la escala, en chicos, medianos y grandes. Luego se los clasificó por tipo o especificidad, separando en cría, cría con engorde de vacas, ciclo completo, ciclo incompleto, recría e invernada. Y luego por intensificación del uso de la tecnología, elemento que fue importante para determinar los escenarios de mejora de gestión de esos productores.

«Una de las cosas que percibimos es que hay un importante número de productores, sobre todo en los extractos más chicos, que tiene sistemas productivos con una utilización de tecnología muy básica, muy primaria, en casi todos los sistemas de producción, incluso en la invernada», dijo Ferraro a VERDE.

Esos productores no son pocos, y significan una base muy importante donde trabajar en transferencia de tecnología, para dar un salto de productividad y en los resultados económicos, porque está demostrado que el resultado económico está asociado a la productividad y al uso de la tecnología, remarcó.

La cría, por ejemplo, se clasificó en sistema base, ajustado, mejorado y avanzado. Diversas variables que se tomaron en cuenta como uso básico de la tecnología: entore continuo, no revisación de toros previo al entore, no realización de diagnósticos de gestación, no clasificación del rodeo utilizando la tecnología de escala de condición corporal y la dotación o carga animal.

«Son elementos centrales, que además no exigen grandes inversiones. Tal vez a los productores con una escala pequeña sí les signifique un problema al no tener más potreros hacia donde sacar los toros. Casi la mitad de los productores de menos de 500 hectáreas Índice Coneat 100 entora de forma continua, pero cuando nos vamos a escalas más grandes eso se reduce al 5%», explicó.

El 60% de los productores más pequeños no revisa los toros antes del entore; 73% de los productores más chicos tampoco realiza diagnósticos de gestación; y 76% no usa la escala para medir la condición corporal.

«Ahí hay mucho para hacer y para trabajar. Quizá esa misma escala intervenga para que ese tipo de prácticas no se pueda llevar adelante, u otras razones de índole económico o social», admitió Ferraro.

Un 34% de todos los productores encuestados –no sólo los criadores–, aplica un sistema de intensificación muy básico.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 74