Montevideo, 12 de Diciembre 2019

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Agricultura

La genética y el manejo son las dos principales claves para el trigo

Barraca Erro está realizando actividades en varias zonas del país, abordando temáticas de la zafra de verano y de invierno, y presentando nuevos materiales de trigo y colza

La genética y el manejo son las dos principales claves para lograr una buena producción de trigo, según el ingeniero agrónomo Marcelo Ferreira, gerente de Semillas de Erro. En diálogo con VERDE dijo que la expectativa para la próxima zafra de invierno está en repetir los muy buenos resultados del año pasado, ya que hubo muy buen rinde e interesantes opciones de comercialización. “Tener kilos y que se puedan vender es fundamental”, comentó.

Agregó que para seguir respondiendo a las necesidades del productor, en semilla de trigo se debe continuar seleccionado variedades que cumplan el doble objetivo: que rindan y que el grano cosechado logre los parámetros de calidad para ser comercializable.

Destacó que juegan dos pilares: la genética y el manejo agronómico para cada variedad.

Por el lado de la genética, Erro trabaja con un importante programa de mejoramiento de Don Mario y la brasileña Biotrigo.

En Brasil se produce trigo con una presión muy alta de enfermedades, dado que el clima favorece su desarrollo. Allí hay una fuerte presencia de roya, fusarium, y se busca estabilidad a cosecha. «Las condiciones muchas veces son más severas de las que tenemos en Uruguay”, señaló.

A su vez, el programa de Don Mario con base en Argentina, permite sumar ciclos más largos, otros ambientes de producción, ampliando la diversidad de la base genética para seleccionar los materiales.

Ferreira indicó que las variedades “no son ni perfectas ni de plástico”, y por lo tanto, para que el productor logre capitalizar más kilos en su campo, es necesario generar información de manejo para cada variedad, con datos de fenología, sanidad, momento y dosis de fertilización, y conocer la calidad industrial o panadera, entre otros ítems.

«Esto se logra con una red de ensayos como la de Don Mario y Erro en la región, que se suma la que se genera a través de la Evaluación de INIA/INASE y la Caracterización de Cultivares de la Facultad de Agronomía”, señaló.

Explicó que «cuando Erro lanza una variedad al mercado, y llega a manos del productor, previamente tuvo que pasar por un fuerte filtro técnico”.

Para la próxima campaña serán tres las variedades que la empresa tendrá en el mercado: Ceibo, y los nuevos lanzamientos Ñandubay y DM Audaz. “Las tres tienen diferentes características para que el productor pueda armar un plan de siembra flexible y que atienda sus necesidades”, comentó Ferreira.

Sobre Ñandubay explicó que se trata de “un ciclo intermedio, cuya fecha de siembra es a partir del 20 de mayo. «Tiene un altísimo potencial de rendimiento, está en el podio de la red de desarrollo de Erro y Don Mario en la región, también en la red de evaluación de INIA/INASE y en la Caracterización de Cultivares de la Facultad de Agronomía. A esto también lo pudimos confirmar con cierres de semilleros de la zafra pasada, donde se lograron rindes de 5.800 y 6.000 kilos por hectárea”, destacó.

Ferreira resalto que “otra característica interesante de Ñandubay, es que en dos años contrastantes, como 2017 que fue caliente y 2018 que fue de normal a frío, los ensayos de fenología muestran que las siembras tempranas no tuvieron grandes variaciones en las fecha de espigazón, entre siete y ocho días, lo que permite planificar una siembra de soja de segunda sobre la segunda quincena de noviembre».

Además, dijo que se vio que en siembras tardías, sobre la segunda quincena de julio, el rinde no cae drásticamente como ocurre con otras variedades de trigo que están disponibles en el mercado.

Otro lanzamiento de Erro para esta campaña es DM Audaz. Ferreira manifestó que es un ciclo corto, para sembrar a partir de la segunda semana de junio. “Cuenta con un excelente perfil sanitario frente a roya y fusarium”, afirmó.

Además, se destaca por una característica diferenciadora frente a otras variedades del mercado que ofrecen calidad, y es que los niveles de proteína de DM Audaz logran mantenerse o superar el 11,5% y el W (fuerza panadera) en 250, con un excelente potencial de rendimiento.

«En nuestros ensayos obtuvimos 8% más de rendimiento frente a otras opciones conocidas del mercado”, aseveró.

Ferreira dijo que Ceibo es un material ya conocido y que ha tenido una fuerte presencia en los planes de siembra del productor. «Ceibo es un ciclo intermedio de excelente potencial de rendimiento que se ha destacado por liderar la Evaluación oficial de INIA/INASE y también en la Caracterización de Cultivares de la Facultad de Agronomía”, dijo.

Sostuvo que el trigo viene mostrando un fuerte progreso genético con variedades que tienen un comportamiento diferente a las tradicionales, lo que exige seguir ajustando las recomendaciones de manejo para cada variedad.

“Vemos una mejora en los momentos y dosis de fertilización nitrogenada por parte del productor, pero es necesario seguir ajustándolas para no resignar kilos y lograr calidad, en especial proteína”, agregó.

El gerente de Semillas de Erro dijo que percibe una evolución en cuanto al manejo del cultivo y que se explica por los rendimientos que se están obteniendo. “Sin lugar a dudas, en el invierno pasado los trigos tuvieron condiciones muy buenas para expresar su potencial, pero se nota que un porcentaje muy importante de los productores hizo un manejo planificado de la fertilización nitrogenada, azufrada, que les permitió tener altos rindes y buena calidad”, señaló.

Ferreira confirmó que “el área de trigo va a crecer para esta zafra, empujada principalmente por los resultados que se obtuvieron el año pasado, no solamente en rendimiento, sino por la fluidez de la comercialización”.

Pero agregó que el productor está viendo que tener un cultivo de invierno ayuda a combatir uno de los principales problemas: las malezas de difícil control. Entonces, mediante un doble cultivo se logra diversificar el riesgo productivo y mejorar el control de las malezas “porque no es lo mismo mantener un barbecho a base de herbicidas que tenerlo con un cultivo creciendo”, remarcó.


Lea la nota completa en Revista Verde N° 76