Montevideo, 19 de Junio 2019

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La experiencia uruguaya al servicio de los productores ovinos isleños

El veterinario Daniel Pereira, de importante trayectoria en tareas de transferencia de tecnología, contó a VERDE cómo es el desafío de trabajar en las Islas Falkland/Malvinas

Hace un año y medio que el gobierno de las Islas Falkland/Malvinas realizó un llamado a profesionales experimentados en tareas de transferencia de tecnología para asesorar a los productores ganaderos isleños. Fue así que el doctor Daniel Pereira, médico veterinario uruguayo de gran experiencia en el rubro ovino concursó y después de varias entrevistas fue seleccionado para quedarse con ese puesto que ocupará durante dos años.

«Necesitaba trabajar y me pareció una buena oportunidad para alguien que ha estado vinculado al ovino, justo en un lugar donde ese es el rubro más importante de la producción agropecuaria», comentó a VERDE.

Pereira trabaja en el Departamento de Agricultura de las Islas Falkland/Malvinas, en equipo con dos ingenieros agrónomos: Adam Dawes (de Australia) y James Bryan (de Nueva Zelanda). El uruguayo se desempeña profesionalmente en áreas como mejoramiento genético, manejo y salud animal con ovinos. Dawes y Bryan se dedican más a la parte de pasturas y trabajan integrados en nutrición, explicó el veterinario.

«Me encontré con un grupo humano y técnicamente excelente, algo que es fundamental cuando te vas a un país que habla otra lengua. Hay muchas cosas que acá funcionan de manera diferente. Pero así como hay cosas que me esperaba, hubo otras que fui descubriendo, que me llamaron la atención, como los tipos de pasturas que no tienen nada que ver con las de Uruguay, o algunas causas de mortalidad de animales, como unas zanjas que se cubren de pasto, donde los ovinos caen y mueren ahogados», señaló.

El Departamento de Agricultura de las Islas está preocupado por varios temas como la mortalidad ovina, sobre todo de corderos, y las deficiencias minerales. Pero por el clima frío, en esas tierras no existen varias de las enfermedades que afectan a la producción ovina de Uruguay, como sarna, piojo, lombriz, bichera o pietín. «Es una majada bastante saludable, pero el principal problema es nutricional», indicó.

En las Islas las majadas se juntan dos o tres veces por año, sobre todo para señalada, destete y esquila. Hay quienes dosifican solo una vez al año, en la señalada, y otros que optan por no dosificar. Además, el calendario tradicional es distinto al de Uruguay. «Es un mundo aparte y hay que moverse en esos esquemas», dijo.

En relación a la nutrición mineral de los ovinos, señaló carencias de cobalto y de selenio, pero dijo que eso no ocurre en todos lados ni con la misma intensidad.

«De acuerdo a eso y a algunos estudios, se va planificando la sanidad, por ejemplo suplementando con bolos de cobalto y de selenio, que son una especie de pastillas grandes, que el animal las traga, y eso va dispersando el mineral en el período de un año o dos. Hay otros de menor duración, que vienen con la dosificación», explicó.

El Departamento de Agricultura tiene como su centro de investigaciones el campo de Saladero, llamado así porque alrededor de 1830 allí se salaban cueros vacunos. En ese predio se concentra el trabajo de mejoramiento genético, donde se destaca un progreso muy importante. Los animales son de alto nivel, según los calificó Pereira y confirmaron varios criadores y productores uruguayos que visitaron recientemente el establecimiento y revisaron el plantel de padres.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 76