Montevideo, 8 de Julio 2020

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Agricultura

La diversificación para enfrentar el cambio climático y mayores costos

11 abril, 2020

Rodolfo Lugaro dijo que el negocio «está muy ajustado», lo que obliga a plantear un esquema de distintos cultivos, fechas de siembra e interacción con otros rubros.

La diversificación de cultivos, de fechas de siembra y de rubros de producción es la estrategia para enfrentar los efectos del cambio climático y del aumento de costos, comentó a VERDE el productor Rodolfo Lugaro.
“Es una especie de estrategia de ruleta en el casino, apostar un poco a cada rubro, no por timba, sino para distribuir los momentos críticos de distintos cultivos, con distintas necesidades. El cambio climático, sobre el que era muy escéptico, es real. Tener más cultivos y en distintos momentos, es una manera de abrir cada vez más el frente de ataque”, explicó.

Lugaro realiza agricultura propia, pero también en sociedad, además de gerenciar una empresa agrícola. Dijo que “los márgenes cada vez se complican más, por los aumentos de costos en fertilización. Las zonas agrícolas tradicionales han tenido un proceso de intensificación; y el problema de las malezas resistentes exige más pasadas de herbicidas con distintos principios activos, que es un aumento de costos, la parte nutricional otro tanto. Los costos por hectárea están subiendo cada vez más. La falta de rotación hace que el margen sea cada vez más chico, y si el clima no ayuda se complica”.

Consideró que “el negocio agrícola está muy ajustado, acorralado en una esquina”, y que el escenario de sequía afecta especialmente su actividad en algunas zonas del país.
Analizó que el mercado se maneja por los mensajes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Twitter y por el impacto del coronavirus, que “hacen un desastre”.
Comentó que el escenario de precios (a principios de marzo) “es malo, como el del año pasado; y a nivel internacional está por debajo de lo que debería, a nuestro entender”.

El aporte ganadero

Sobre la introducción de pasturas a los sistemas agrícolas, Lugaro comentó que “aporta muchísimo”. Analizó que en estos 15 años la agricultura salió de las zonas tradicionales a las de distintas aptitudes, y “hay que trabajar agronómicamente más fino, porque cada zona, o cada tipo de suelo, tiene distinta potencialidad y distinto prolongamiento del período agrícola. La rotación con pasturas, sin dudas, es la mejor solución”, señaló.

Pero analizó que se venía de un modelo de muchos propietarios de tierra que tenían todo su esquema de vida armado en base a la renta agrícola, y cuando se incluye la ganadería baja el precio de esa renta, porque los márgenes ganaderos son muy distintos a los agrícolas. “Fue un proceso que se vino dando, pero hoy está bastante aceptado”, consideró.

Consultado sobre si hay margen para introducir ganadería en campos arrendados, respondió que generalmente sí, pero que el dueño de la tierra normalmente tiene su ganado. “En la zona núcleo se está empezando a ver cada vez más. Tengo un campo familiar en una zona muy buena, en Rincón del Pino (San José), y siempre tuve una pata ganadera. Es algo muy sui generis, lo hago con ovejas por el tema de la compactación del suelo y siempre con algún puente verde, con leguminosas, un manejo muy puntual, pero es lo que me mantiene el rendimiento. Hay muchas alternativas tecnológicas, algunas que no incluyen a la ganadería, semilleros de trébol rojo, por ejemplo. Lo que está claro, es que para tener algo más sustentable en el largo plazo, la rotación con leguminosas, aunque sea de períodos cortos, beneficia a todos. También beneficia a la agricultura que se hace después, y corta el ciclo de las malezas, repone materia orgánica”.

“No creo que nada sea rápido”

Lugaro también se pronunció sobre cómo ve a Uruguay para poder producir, en un momento de cambio de gobierno que genera expectativas. “Creo que una cosa es la expectativa y otra es lo que realmente se puede hacer. Expectativas tengo un montón, pero no creo que sea rápido, porque se perdió mucho tiempo en hacer cosas que ahora van a llevar tiempo desarmar, entonces ese tiempo y ese esfuerzo en desarmar cosas que a mi manera estaban muy mal encaradas, va a hacer perder tiempo en poder progresar en otras. Además, los precios ganaderos han bajado pero siguen siendo buenos, los precios agrícolas, sobre todo el de la soja, están un poco más golpeados, pero son los nuevos escenarios que tenemos y en base a ellos hay que intentar que el número dé”.

Recordó “lo que siempre decían nuestros mayores: los huevos en diferentes canastas. En un momento pensamos que había que especializarse, lo que es cierto, pero en la interacción. Si cada uno mira solo su chacra se complica. Este es un país caro, con muchas regulaciones y cosas ridículas que hay que sacar”.

Mencionó que “empresarios extranjeros me han comentado que muchos se fueron del país porque les han ido cambiado las reglas del juego. Un día una, al día siguiente otra, al tercero la otra, hasta que en un momento los tipos te dicen: perdóname, pero no es lo que me dijeron. Hay que decirles: vamos a tener un negocio todos, empresarios nacionales y extranjeros, porque hay que dinamizar”.

Planteó que “no hay que demonizar al empresario, a la inversión, sino al revés, que vengan, inviertan, no solo del extranjero, porque hay capitales nacionales que están quietitos. Dejemos trabajar y que la gente haga algún mango, ahí es donde se dinamiza todo. Ya lo vivimos en el período de la expansión agrícola, el desarrollo que tuvo, y eso no fue un mérito político, fue el mercado, ayudado por algunas medidas que en su momento tomó el gobierno de Jorge Batlle, facilitando algunas cosas, como trámites bancarios de sociedades anónimas. Eso hizo que viniera gente de afuera y se generara un derrame en toda la sociedad”.

El mascarón de proa de barco

Lugaro enfatizó que “la agricultura es el mascarón de proa del barco. Recordó que cuando estudió en Facultad de Agronomía le mostraban soja “como algo raro. Me llevaron en ómnibus a Mercedes, donde estaba la única chacra de soja. En 2003 había 15.000 hectáreas. Luego apareció la siembra directa, el glifosato, un sistema muy fácil de hacer, con una coyuntura de precios que no era de US$ 500 por tonelada, sino de US$ 170. Estuve ahí y era un negocio”.
Agregó, en el marco de esa reflexión, que “para hacer agricultura, además de soja tengo que hacer maíz o sorgo. El maíz o sorgo se lo queda el dueño del campo, le dejo el bolsón en la esquina, para que trabaje con una ración para su ganado. El agricultor maneja mucha herramienta tecnológica de aviones y sembradoras, entonces le dejan el verdeo sembrado, cosa que para el productor ganadero que no está armado es más complicado. Esa es la dinámica que le da a todo el sector en su conjunto… Al retraerse esa actividad, se retrotrae toda la economía”.

Contratistas que se volvieron agricultores

El empresario apreció que muchos contratistas o gente que trabajaba para terceros, vio que tenía las máquinas, aprendió, y decidió hacer agricultura por su cuenta. “Es un poco mi caso. Ya hacía agricultura antes, pero ahora hago más. Eso hace que la gente local crezca. Es bueno que estemos todos y que podamos competir en igualdad de condiciones, que sea algo beneficioso para todo el sistema”.

Shorthorn, Romney y agricultura

Lugaro es criador de bovinos de la raza Shorthorn y de ovinos Romney Marsh, que se vinculan con la agricultura. “El Romney es un negocio muy interesante, que lo hago a una escala de 350 ovejas, no muy grande. A la oveja la vi siempre como una herramienta de la agricultura; lo aprendí de unos mayores. Es muy buena mejorando los suelos, para el reciclaje de nutrientes, el estiércol, funciona bien”.

“La cabaña Shorthorn es un disfrute familiar, que lo hago con mis hijos. Me gusta la genética y tengo ganas de despuntar el vicio. Además, tengo un rodeo Hereford, ese sí es comercial”, comentó.


Nota de Revista Verde N° 84