Montevideo, 20 de Octubre 2019

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Ganadería

Incertidumbres políticas: la principal limitante de la ganadería argentina

Los productores y la industria cárnica esperan los resultados de las elecciones de este año para ver cómo quedará el escenario y definir estrategias de inversión de largo plazo.

El negocio ganadero en Argentina “no está en el mejor momento”, dijo José Lizzi, líder del área ganadera de CREA Argentina. No obstante, reconoció que hay indicadores que mejoraron, principalmente a nivel productivo, como la recomposición del stock de hembras y la mejora de precios de la hacienda durante el primer trimestre de 2019. Pero la incertidumbre del escenario político «es una de las mayores condicionantes”, admitió.

En la jornada binacional organizada por CREA Argentina y FUCREA, Lizzi dijo que la ganadería argentina enfrenta “un equilibrio histórico”, pero con una “compleja situación”, producto del difícil momento que atraviesa la demanda doméstica por una caída del poder adquisitivo, lo que llevó a tener “el récord de consumo mínimo de carne vacuna por habitante”. Pero, a su vez, volvió a niveles históricos de exportación, por la demanda China.

Esto determina que “el negocio de la ganadería esté equilibrado, si no tuviésemos la exportación abierta estaríamos con precios mucho más deprimidos y una etapa de liquidación de vientres, además de gente saliendo del negocio”, sostuvo Lizzi.

Consideró que no habrá más oferta que logre sostener una demanda creciente, tanto de las exportaciones como del consumo interno, ya que en el mundo la demanda crece a una tasa superior a la de la producción.

Advirtió que, si bien hubo una recuperación de precios en términos reales durante el primer trimestre de 2019, que ayudó a la invernada y la fase de terminación, “no se llegó a trasladar a los sistemas de cría”.

Agregó que “la invernada y los corrales mejoraron su ecuación económica y su margen, pero que eso no se trasladó a una mejora de los precios a la cría”, y esto determina que “la relación compra-venta entre ternero y novillo esté en un piso histórico”.

“El invernador y los corrales, si bien mejoraron su situación económica, aún tienen complicaciones financieras por las tasas de interés, y no hay mucha demanda de terneros”, lo que impide que el precio se traslade.

Para Lizzi el cuello de botella es la industria frigorífica, que «está faenando al 100% de su capacidad y tiene las cámaras abarrotadas de carne, aún con las cuotas que se abrieron”.

Si bien podría esperarse que en algún momento se traslade la mejora de precios a la cría, “hasta tanto la industria exportadora, que es la que más ha crecido en este último tiempo, no sienta la necesidad de tener que salir a buscar más hacienda, no trasladará más margen al engordador y tampoco se trasladará al criador”.


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