Montevideo, 5 de Julio 2020

  • °
  • H %
Ganadería

Gonzalo Ducós: “Tal vez estemos frente al aceleramiento del proceso ganadero en Uruguay”

13 enero, 2020

Gonzalo Ducós, coordinador ganadero de Fucrea, consideró que este año se podría alcanzar la tan anhelada producción de 3 millones de terneros, en un escenario muy distinto, con una evolución notoria de los sistemas de producción

Gonzalo Ducós, coordinador ganadero de la Federación Uruguaya de grupos Crea (Fucrea), conversó con VERDE sobre los resultados económicos y productivos de las empresas ganaderas que integran esa organización de productores. El ingeniero agrónomo analizó la evolución de los datos de las empresas en los últimos años, y destacó las estrategias de los empresarios que llegaron al objetivo de remunerar los factores de producción.

Valoró que invierten para aumentar el área mejorada, registran un incremento de la producción de carne y no gastan más. Fucrea reveló recientemente los datos económicos de casi 200 empresas que abarcan unas 470.000 hectáreas destinadas a la pecuaria.

¿Cómo cierra el año ganadero?

Desde el punto de vista del resultado económico de las empresas ganaderas tenemos un quiebre de tendencia, veníamos en un descenso constante del ingreso de capital, y en el último ejercicio se logró una mejora importante, de cerca del 46%. Esto se debió, básicamente, a la valorización del stock ganadero y de los precios de venta, y no tanto por la productividad intrínseca de los sistemas. El ingreso de capital, suponiendo propiedad de la tierra, llegó a US$ 117 por hectárea.

¿En que se sustenta esa cifra?

El 60% lo explica el precio, porque la producción de carne aumentó 7% y el incremento del promedio llegó a 46% frente al ingreso de capital del ejercicio precedente. Dentro del promedio general, hay esquemas ganaderos en Fucrea que tienen inserta la agricultura en sus sistemas. Por lo tanto, no todo es precio ganadero, sino que una parte, en el entorno del 20% de la mejora, es explicada por la muy buena productividad agrícola obtenida el ciclo 2018/19.

Desde Fucrea están hablando de la remuneración de los factores de producción ¿Hacia dónde apuntan?

Tanto Fucrea, como el Instituto Plan Agropecuario y la economía aplicada agrícola, hace varios años empezaron a trabajar para poder hablar un mismo idioma y poder comparar el resultado de una empresa mirando el ingreso de capital, suponiendo propiedad de la tierra, porque ese costo no se contempla. Tampoco se contempla el pago de intereses sobre el capital que tiene el productor en el campo, ni la totalidad del trabajo de ese productor. Una unidad ganadera, que hoy presenta un valor de US$ 700, tiene un costo de oportunidad o debería de tenerlo. Lo otro es cómo remunero el trabajo del ganadero. En un sin fin de casos, el mismo empresario vive de su explotación agropecuaria y la valorización de su trabajo es una cuestión que hay que seguir discutiendo y profundizando. Pero muchas veces se lauda por el ficto de administración, porque así como hay ficto de alimentación y vivienda para el trabajador, también hay uno para la administración.

¿Seguirán profundizando en esto?

Sí, pero debemos preguntarnos por qué o para qué. Porque la realidad es que, para que las empresas se sostengan en el tiempo, primero tienen que ser sustentables económicamente, antes de ser sustentables en lo ambiental o en el manejo de la biodiversidad, que son cuestiones sumamente importantes y en las que en Fucrea empezamos a trabajar. Como dijo el presidente saliente de Fucrea en la conferencia de prensa de cierre del año, vamos a trabajar y saber si estamos contaminando o no. Si estamos contaminando lo vamos a cambiar, porque el agua que contaminamos es la del pozo del cual sale el agua que después la familia y los colaboradores toman. Entonces, si la estamos contaminando, como país, como sociedad, vamos a tener que plantear cambios. Pero si hoy todavía no tenemos estudios, es difícil tomar decisiones. Con un proyecto multi institucional sobre biodiversidad, y otros tantos en los que trabajamos en Fucrea, queremos empezar a ponerle números y datos objetivos a esta problemática para poder tomar decisiones.

Pero, antes que nada, la empresa tiene que ser rentable.

Más que sea rentable. Al concepto de rentabilidad le pondría comillas y al freezer. La empresa tiene que ser competitiva.

¿Y qué tiene que tener la empresa para ser competitiva?

Para ser competitiva tiene que poder remunerar los factores de producción. Supongamos que ahora salimos de la sede de Fucrea, en la calle Jackson, y le preguntamos al de la pizzeria de la esquina: ¿cómo haces? Y te responde: yo tengo que pagar los costos, el alquiler y demás. Entonces, cualquier actividad que no sea en el campo tiene que pagar todos sus costos de producción y luego de cancelarlos captura valor. Pero ¿cuál es el problema que tiene el campo? Lo decía Quico Beizzo: ¡Es tan lindo trabajar de esto y todavía querés que dé plata! Esta frase, que es muy escuchada en el campo, no te digo que sea conformista, pero tenemos que pensarlo distinto. Entonces, si hablamos de ingreso de capital suponiendo propiedad de la tierra, conspiramos contra la idea de que tenemos que ser competitivos. Lo que hago tiene que permitir pagar, como mínimo todos los recursos que uso. En todas partes es así. En cualquier actividad económica. Entonces, ¿porqué al campo no lo vemos así? Como era fácil para compararnos, hemos trabajado así sobre la oportunidad de mejora, y nos olvidamos de algunas cosas. Queremos volver a poner de forma trascendente que las empresas tienen que ser competitivas.

¿Ya tienen datos sobre esos aspectos?

Sí. Eso lo tenemos estudiado en la sectorial ganadera para los últimos tres años de cierre de ejercicio (2016/17, 2017/18 y 2018/19). Mirada la economía de las empresas en moneda constante, para poder compararlos, solamente cuatro empresas lograron remunerar los factores de producción en los tres ejercicios. Estamos hablando de tierra, trabajo y capital. Hace 3 años el 10% de las empresas lo lograba; hace dos años el 13% lo logró; y este último año, producto de la mejora en los precios del ganado, el 28% de las empresas alcanzó ese objetivo.

Hay empresas que lo logran, ¿eso marca el camino?

Eso es lo primero. Hay productores que lo logran, con la cual la idea no es utópica, es posible. Pero además, existen empresas que lo logran en todas las regiones ganaderas del país y bajo todo sistema de producción ganadero-ovina, ciclo completo, solo cría y cría e invernada. Un asesor Crea nos decía: entonces no hay excusa. Es si quiero o no quiero, si puedo o no puedo, y ver a donde me tengo que adaptar. Pero todos tenemos un espejo donde mirarnos, esa es una fortaleza de la red Crea. Si soy el único dueño de la empresa y hacia atrás tengo tres en el relevo generacional que viene, seguramente van a pensar como accionistas de una empresa, por lo cual exigirán que los factores de producción tengan que ser remunerados, sino no me sirve. Y si no sirve, se la voy a arrendar a alguien que me pueda pagar la renta, que me pueda pagar el capital.

Si no se hace, otro empresario lo hará

Es una cuestión de tiempo. Porque hay productores que lo logran. Queremos pensar en el futuro de nuestras empresas Crea y, a través de eso, trasladarlo a nivel país. El otro día estuve en el campo de una familia que opera ese predio hace 108 años. Son cuatro generaciones y sigue siendo competitiva, queremos que las empresas Crea de hoy perduren en el tiempo. Cuando pensamos en crecimiento personal y el desarrollo de las empresas, si no le damos una visión de largo plazo, perdurable, económicamente sustentable y ambientalmente amigable, ¿cuánto dura nuestro esfuerzo? Ahí está el foco de lo que queremos proyectar desde Fucrea para dentro de 50 años más.

¿Cuántas empresas ganaderas analizaron este año?

Fueron 199 empresas que cerraron datos de gestión este año. Venimos aumentando cada año, producto de que los grupos están trabajando más firme en la gestión, tenemos más grupos, que a su vez tienen más integrantes. Se está dando un crecimiento en la masa crítica. La evaluación abarca unas 470.000 hectáreas ganaderas.

¿Y la forestación cuanto incide?

En lo forestal tenemos una discusión que viene dándose, y que ojalá en 2020 los asesores podamos tener un marco de acuerdo de cómo mirar la forestación.

¿Se está dejando de lado la forestación?

No, para nada. La forestación en el movimiento Crea viene en aumento. Fucrea tiene un acuerdo con la empresa UPM Forestal Oriental, y hay diferentes formas de incluirla a los establecimientos, con distintos niveles de asociación.

¿Cómo impacta la forestación en los números de la ganadería?

Si estás en Flores, alquilas una parte para forestar a US$ 180 por hectárea por 10 años. Hasta ahí todo bien, pero ¿qué figura fiscal tengo? ¿Soy una persona física? ¿Voy a tributar por Imeba (Impuesto a las Enajenaciones de Bienes Agropecuarios)? Si hago una sociedad anónima y tributo 25% de IRAE (Impuesto a la Renta a las Actividades Económicas), ahí esos US$ 180 me quedan en US$ 135. Uno a veces toma esa renta como resultado de la actividad forestal y no es así. Si en un campo de 1.000 hectáreas arriendo 300 hectáreas a la forestación, y sigo operando con 700 hectáreas, ¿al área forestada se le ponen los costos de estructura o van todos a la ganadería? Entonces, ahí cambia sensiblemente la cuenta de la forestación. De todas formas, sigue siendo una buena opción, por supuesto, con grandes externalidades para potenciar a la ganadería. A partir de esa renta puedo mejorar las pasturas, aumentar la carga ganadera, invertir en agua y dinamizar mi negocio ganadero, entonces un ingreso forestal ayuda a potenciar la ganadería. Lo otro es el negocio de la forestación realizado por uno mismo. Tenemos un grupo muy forestal que es el Crea Serrano, y allí se pueden ver cosas muy interesantes. Para lograr el ingreso que genera cada hectárea que foresta un productor, necesitaría arrendar cuatro o cinco hectáreas a una empresa forestal.

¿Qué hacen las empresas que hoy logran remunerar los factores de producción?

El asunto no es qué hacen, sino cómo lo hacen. Son solo cuatro empresas que se repiten en los últimos tres ejercicios. Dos de esas empresas están ubicadas en la zona centro del territorio, una en el Este y otra en el norte. O sea, que la zona no es una limitante, el sistema de producción puede llegar a serlo. Esas empresas tienen más áreas mejoradas, producen más carne y no gastan más. Eso muchas veces está asociado a la gestión integral, al tiempo que lleva integrada en el grupo Crea y además al cierre de gestión que se hace en la planificación. Tienen objetivos claros y definidos, trabajan con metas cortas para obtener sus resultados y realiza evaluación del plan sistemático y periódico. Esos empresarios nos muestran pautas de hacia dónde debemos seguir.

En el ejercicio 2018/19 la producción de carne en las empresas Crea ganaderas creció 7%, ¿hay una tendencia creciente en ese parámetro?

Es verdad que hubo un crecimiento de 7% en el último ejercicio, pero si miramos la evolución de la productividad en 10 años, notamos que hay un cierto estancamiento en kilos de carne producida por hectárea. Venimos en un promedio que se mueve entre 125 y 130 kilos de carne por hectárea, con un rango que va desde 80 kilos a 400 kilos. Los que producen más carne es porque tienen más área mejorada y gastan lo mismo. En las empresas del grupo Crea, el área mejorada viene en sostenido aumento en los últimos cinco años. Estamos profundizando una línea de trabajo que apunta al análisis de ese crecimiento del área mejorada y la relación con la producción de carne.

¿Hoy están dadas las condiciones para tener un salto productivo?

Ojala pasara. Creo que hoy existen condiciones para que mucho de lo que hablamos pase. Uruguay está esperando el año de los 3 millones de terneros. Este año se puede dar y el clima dirá si el próximo también será posible. Si se miran los números macro de la ganadería uruguaya se notan los descensos de la edad de la categoría de novillos, el impacto de los corrales de engorde, la mayor superficie de verdeos y pasturas de la historia –aumentó 200.000 hectáreas–, y seguramente con más área agrícola saliendo a rotar con pasturas –que van a demandar categorías de recría, lo que a su vez requiere de más vacas de cría que generen dichas categorías–. Tal vez estemos frente a un cambio positivo de aceleramiento del proceso ganadero del país, muchas veces esperado y nunca concretado. Aunque, siempre aparece alguien que nos da las explicaciones de porque no hicimos lo que debimos haber hecho para lograrlo. El escenario parece distinto, pero vivimos en Uruguay.

¿Qué implica vivir en Uruguay?

Mi visión es, en ciertos aspectos, controversial. Siempre nos gusta mirar a Nueva Zelanda. Viví dos años en ese país y la realidad es que somos muy distintos como sociedad y además vivimos en una región distinta. Miramos para el costado y tenemos vecinos muy complicados. Al lado de Holanda está Bélgica y está Luxemburgo; y al lado de Angola está el Congo. El vecindario incide, además ellos están en una isla y si no resolvían sus problemas nadie lo hacía. No podemos olvidarnos del origen de los pueblos, son distintos y, guste o no, lo sajón es diferente a lo latino. Sin embargo, estamos en una situación de oportunidad muy importante. Por ejemplo, Uruguay tiene el campo natural como valor. En el caso de las empresas Crea eso representa el 85% del sustento ganadero. De la mano de valorar esa resiliencia, esa capacidad de producción y de mejora de una ganadería que no agredió tan flagrantemente al ambiente, como lo hacen otras ganaderías no tan lejanas, donde vi arder miles de hectáreas desmontadas. Hoy, con altibajos, lo estamos comenzado a valorar. Lo mismo la agricultura que no desmontó para su crecimiento en área. Hay que mostrarle a la sociedad las cosas que el campo tiene entre manos. La producción uruguaya tiene una enorme oportunidad, por eso entiendo que es el momento de pensar a largo plazo, unir las líneas estratégicas que hay, con el objetivo de desarrollar integralmente el interior, para que las personas no tengan que terminar en Montevideo. Con eso se comienza a construir un país distinto.

TARJETA PERSONAL

Gonzalo Ducós, es ingeniero agrónomo. Dirige la consultora Agrofocus desde el año 2002. En 2005 y 2006 trabajó en Nueva Zelanda, desarrollando sistemas de pastoreo intensivo, con distribución de agua en la parcela; sistema que desarrolla en Uruguay. Fue asesor Crea entre 2006 y 2011; y desarrolló empresas agropecuarias nacionales y extranjeras. Es productor agrícola-ganadero; y desde 2015 es el coordinador ganadero de Fucrea.


NOTA DE REVISTA VERDE N° 82