Montevideo, 19 de Junio 2019

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Federico Montes: «Con Japón no hay acuerdos, pero atrás de la carne van los granos»

El jerarca del MGAP remarcó que se trabaja para generar confianza en los países de destino, sobre todo en China, pero también hacia adentro de la cadena agrícola local

El exministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, tenía como una de sus condiciones para elegir los integrantes de su equipo que sean profesionales que vengan del sector privado. Uno de ellos fue el ingeniero agrónomo Federico Montes, a quién convocó para hacerse cargo de un proyecto que tenía como objetivo dinamizar al sector citrícola. Algunos años después, (ver Tarjeta personal), Montes pasó a encargarse de la Dirección General de Servicios Agrícolas.

En esta entrevista con VERDE, el jerarca analizó varios temas relacionados a su función y al sector agrícola en general.

Se refirió, por ejemplo, a la relación comercial y sanitaria con China y los efectos del protocolo firmado con Uruguay para la exportación de soja; al relacionamiento entre los distintos eslabones de la cadena sojera; y a las oportunidades de negocios en los demás países del continente asiático, incluyendo a Japón.

También explicó en qué se está trabajando para generarle más oportunidades de negocios al sector arroccero; y comentó las políticas relacionadas con las Buenas Prácticas Agrícolas, que serán beneficiosas para mejorar la imagen internacional y para comunicar a la sociedad la forma en que se produce.

¿Cuál es la línea de acción con China?

En el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca vemos a China como el gran motor para dinamizar el desarrollo de Uruguay. Es por eso que venimos siguiendo un hilo conductor que empezó en el año 2015, con el ex ministro Tabaré Aguerre, con quien se desarrolló una línea estratégica de trabajo para una serie de cultivos. Empezamos con la soja porque era claro que debíamos hacer un protocolo para continuar con la comercialización hacia ese país. Pero también había otros cultivos que el sector había visto con buenos ojos, allí se avanzó con protocolos en cebada, maíz y sorgo; algo que no estaba en la agenda, pero que surgió a raíz de las reuniones con las autoridades chinas. Ese fue el comienzo de un trabajo que apunta a tener un protocolo para la soja no transgénica con destino al consumo humano. Tal vez eso fue lo más innovador de la agenda agrícola con China. Lo que estamos haciendo es avanzar en los procesos que habían quedado. En el caso de la soja, cebada y maíz ya concluimos los protocolos, están operativos y tienen una duración de dos años.

¿Qué requisitos tienen estos protocolos?

Siempre digo que tienen dos cuerpos. Por un lado están las malezas, los virus u hongos; el otro implica una vigilancia específica donde China marca su preocupación. En el caso del maíz, por ejemplo, a ellos les preocupa el virus del mosaico enanizante, que en algunas regiones de Argentina es un problema, pero que en Uruguay no lo es. En cebada también hay una vigilancia específica, pero nada que genere problemas. En cuanto a las malezas, son las que enfrentamos en los cultivos, no hay cosas que no existan.

Ya están firmados los protocolos que permiten exportar cebada y maíz, ¿qué pasa con el de sorgo?

Aspiramos a tenerlo concluido a fines de 2019. En octubre de 2018 presentamos las características del cultivo en Uruguay y esperamos para el segundo semestre de 2019 tener concluidos todos los aspectos técnicos. En ese momento recibiremos una misión técnica de China, que también visitará una planta de arroz que había quedado pendiente en la misión de los técnicos chinos en 2016.

¿Y en arroz cómo se está trabajando?

Hay cuatro plantas habilitadas y hay una más que está pendiente de habilitarse. De todas formas hay un flujo comercial muy pequeño. Aunque creo que un cultivo empuja a otro. En la medida que ven que la calidad de nuestra producción es buena, se va generando una imagen positiva, hay un efecto dominó. Estoy convencido que la credibilidad que tiene Uruguay en China es lo que está agilizando todos los protocolos y permitiendo avances en acuerdos técnicos y comerciales. Nada es ajeno ni individual. Ni la soja, ni la carne, ni la madera, ni la celulosa. Este es un país pequeño, así lo ven ellos, pero tenemos un conjunto de rubros que les genera confianza, ya sea por la trazabilidad, por nuestro sistema de certificación o por la forma en que trabajamos. En la medida que todos los rubros van avanzando correctamente, las puertas se van abriendo para otros.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 74