Montevideo, 19 de Junio 2019

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Agricultura

En Uruguay se arrienda 53% del área total destinada a la agricultura

Información de DIEA señala que 39% del área se siembra en campos de los propios agricultores y el 7,6% restante en medianería y a través de otros acuerdos

La superficie agrícola total con destino a grano seco –que consta de lo sembrado de cultivos de invierno en 2018 para grano seco, más lo sembrado de verano 2018/19, menos lo sembrado de verano sobre cultivos de invierno– suma 1.198.018 hectáreas. De ese total, 466.252 hectáreas (39%) se realiza en campos de los propios agricultores, 639.130 hectáreas (53%) en campos arrendados, mediante aparcería se siembran 77.620 hectáreas (6,4%) y mediante otras formas se cultivan 15.016 hectáreas (1,25%), según la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

La información a la que accedió VERDE indica que los productores que operan más de 2.000 hectáreas siembran el 42,2% del área total que se dedica a la agricultura en Uruguay. Quienes siembran entre 1.000 y 2.000 hectáreas representan el 17,6% del total y los que están en una escala entre 500 y 1.000 hectáreas siembran el 14,6%. Esos tres perfiles representan el 74,4% del área agrícola total que existe en el país.

La encuesta agrícola Invierno 2018, elaborada por DIEA, estima que la superficie sembrada con trigo fue de 198.400 hectáreas, casi 3% más que el área del año anterior, cuando se estimó en 193.000 hectáreas.

El rendimiento promedio de trigo estimado a nivel nacional alcanzó los 3.667 kilos por hectárea. Para los departamentos que la encuesta releva mayor cantidad de casos se estimaron los rendimientos medios, destacándose Soriano con 4.326 kilos por hectárea; mientras que Flores y Paysandú revelaron los rendimientos más bajos de este grupo, con valores en el entorno de los 3.100 kilos por hectárea.

Comparando el desempeño del cultivo de trigo entre departamentos, se puede señalar una diferencia de 1.208 kilos por hectárea entre Soriano y Paysandú, que representan los máximos y mínimos rendimientos promedios respectivamente

El área sembrada con cebada fue estimada en 167.300 hectáreas, casi 10% más que en la zafra anterior, con un rendimiento promedio de 3.813 kilos por hectárea, llegando casi al récord histórico para el cultivo, de 3.840 kilos por hectárea registrado en 2015/16.

Para la cebada se estimó un rendimiento promedio nacional de 3.813 kilos por hectárea.

A nivel departamental se vuelve a destacar Soriano, con 4.264 kilos; seguido por Colonia, con 3.975 kilos por hectárea.

El cultivo de cebada mostró un desempeño similar al del trigo entre departamentos, destacándose una diferencia de 1.415 kilos por hectárea entre Soriano (en dónde se registraron los mejores rindes) y Paysandú, que fue el de menor rendimiento de los cinco departamentos destacados.

La información suministrada por los productores, respecto al uso inmediato posterior de las chacras de invierno, brinda una aproximación de cómo se está planificando la actividad agrícola en el corto plazo.

El principal destino de las chacras de invierno cosechadas en 2018 son los cultivos de verano mediante siembras de segunda (87% de la superficie), seguido por las praderas plurianuales (7%) y el resto de la superficie tendrá como destino la siembra de cultivos forrajeros y barbechos para cultivos de invierno de 2019.

La superficie de invierno destinada a cultivos de verano en los últimos ocho años se ha mantenido en valores cercanos al 90% –fue del 87% en la última campaña–; mientras que la superficie destinada a praderas plurianuales, que hasta el año 2007 superaba el 25%, registró una abrupta caída a partir de 2008, estabilizándose en valores menores al 11% desde la zafra 2008 a la actualidad.

Las chacras de cebada y colza de 2018 se destinaron en más del 90% a cultivos de verano, las de trigo 86% y las de avena se sembraron con segundas de verano en un 75%.

La superficie de trigo destinada a praderas plurianuales fue del 10% (19.200 hectáreas), mientras que cerca del 4% del área de cebada (6.200 hectáreas) tendrá praderas en 2019.

Los cultivos forrajeros anuales implantados sobre cultivos de invierno, principalmente sobre trigo y cebada, ocuparán en 2019 unas 5.500 hectáreas, 1,2% del área total de invierno.

En colza y Carinata se aseguró el 60% del área y para la avena se aseguró tan solo el 33 % sembrado, unas 8,6 mil hectáreas. Las coberturas de seguros más contratadas por los productores para los cultivos de invierno 2018 fueron granizo – incendio con 1.423 casos, seguido por viento, resiembra y heladas. Cada tipo de cobertura corresponde a un caso, por lo tanto, un productor puede tener más de un caso.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 75