Montevideo, 25 de Febrero 2020

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Agricultura

En el campo se instala la premisa de que lo permanente es el cambio

Hasta hace poco tiempo la agricultura ocupaba 70% del área y la ganadería 30% en la empresa de Miguel Carballal, sin embargo ahora la relación es totalmente opuesta

La diversificación es prioritaria en la empresa de Miguel Carballal, productor que maneja campos en los departamentos de Río Negro, Flores y Soriano. Hasta el año 2013/14 el 70% de la superficie se lo destinaba a la agricultura y el 30% a la ganadería, pero hoy esa relación es totalmente a la inversa.

«En 2015, cuando cayeron los precios y con los altos costos, la situación se complicó, y la relación entre un rubro y el otro fue cambiando. Hoy la agricultura se hace en 30% del área, solo en campos elegidos, con la tecnología de agricultura por ambientes, con rotación de cultivos, como se debe hacer; y en el restante 70%, en los campos con menor aptitud agrícola, con problemas de drenaje y demás, tenemos praderas de 2 años y medio y 3 años y medio, que después vuelven a rotación con la agricultura», explicó el productor al ser visitado por VERDE.

Carballal agregó que esa diferenciación de la productividad de los campos es marcada perfectamente en el estudio de agricultura por ambientes, que indica qué zona es agrícola superior o agrícola A y qué otra es agrícola B, donde se hacen pasturas.

El productor fue uno de los principales impulsores de la siembra directa en Uruguay. Recordó que hace más de 30 años se creyó que esa tecnología solucionaría todos los problemas y que no tendría limitantes. «Pero el tiempo nos fue enseñando que no es así. Hay que hacerla dentro de determinados parámetros, el campo siempre tiene que estar cubierto por rastrojos, cuando no alcanzan hay que hacer un cultivo de cobertura, un puente verde, rotaciones de cultivos, un manejo adecuado de plagas, malezas y enfermedades. También hay que hacer un buen balance de nutrientes para reponer lo que extraen los cultivos. Se creció mucho en genética de semillas, se puede aspirar a altos rendimientos, pero eso incluye altas extracciones de nutrientes en el campo», reconoció.

Agricultura

Hoy la base de rotación agrícola de la empresa de Carballal es cebada y soja de segunda y de primera, además de maíz de segunda. Explicó que hace unos años se excluyó al trigo del sistema, por el alto costo del flete. «Tengo fletes de 180 o 200 kilómetros hasta el puerto, son unos US$ 35 por tonelada, que en un trigo de 4.000 kilos son US$ 140 por hectárea. Al trigo hay que entregarlo puesto en el puerto, y esa es una limitante respecto a la cebada, que se envía al acopio más cercano», explicó.

Agregó que también está el problema de que el IVA de ese flete ya no se puede descontar; sin embargo en cebada el flete cuesta US$ 10. «Son US$ 25 de diferencia», señaló.

Si bien la cebada no está libre de problemas, y exigencias por parte de la industria, en el trigo ocurre casi lo mismo. En ambos cultivos se exigen porcentajes de calidad, proteína, calibre y demás, pero el hecho de no sembrar más trigo no tiene relación con esas exigencias, dijo.

En el sistema agrícola de la empresa, en años normales la cebada rinde 4.600 o 4.700 kilos; la soja de primera entre 3.200 y 3.400 kilos por hectárea; y la de segunda entre 2.500 y 2.600 kilos. Carballal reconoció que son buenas productividades, pero dijo que para alcanzarlas hay que trabajar mucho en los costos. Explicó que eso no implica bajar la inversión por hectárea, sino invertir para que impacte en la productividad. También hay que buscar precio, aplicar los productos en tiempo y forma, maximizando la logística.

El productor consideró que la agricultura se volvió más intensiva en cuanto al uso de la tecnología y los recursos. Recordó que prueba de ello fue lo que ocurrió con los grandes pooles, que sembraban 40.000 o 50.000 hectáreas, de los que ya no queda ninguno en Uruguay.

«Fue un boom, y nos vendían como que ese era el camino; pero luego se vinieron abajo. El final de la historia es que volvimos a la agricultura casi familiar. Somos empresarios pero cuidadosos en la gestión, y la diversificación entre cultivos y entre rubros, incorporando la ganadería», comentó.

Ganadería

La empresa realiza cría en los tres departamentos, con un rodeo de 1.400 vacas. Este año logró 84% de preñez y en los últimos años obtuvo entre 89% y 90%. Vende terneros al destete para exportación, mientras que las hembras se venden a productores que siguen su engorde o se recrían hasta los 360 kilos,  para vendérselas a los corrales.

Allí la genética es considerada importante, se busca buen semen para vaquillonas de primer entore, se eligen toros por destino de su producción, con bajo peso al nacer, para evitar complicaciones. «Toda la cría se cruza con Angus, porque hemos logrado mejor eficiencia con esa raza», dijo Carballal.

El empresario aseguró que hoy la ganadería se defiende bien, incluso le compite a la soja. «Si la soja sigue a US$ 330 por tonelada puesta en Nueva Palmira, me quedan US$ 295 por tonelada, con costos altos en dólares –como fertilizantes y agroquímicos, que subieron–, y rentas que aún no se adecuaron a esta realidad», señaló.

Dijo que en ganadería también se aplica tecnología, buscando la eficiencia. Los ganados se ubican en los bajos y en praderas, dependiendo de la categoría y el pasto que necesite. Depende si es una vaquillona en etapa de gestación, si es una vaca, todo se va eligiendo de acuerdo a los requerimientos del animal, comentó.

Señaló que los buenos campos permiten mayor carga y allí se logra mayor eficiencia en la conversión de pasto a carne, pudiendo llegar a ocho terneros o dos vacas por hectárea.

El futuro

Sobre el futuro Carballal consideró que es incierto. Dijo que si bien los precios de la ganadería son rentables, que se mantengan así dependerá de la exportación de ganado en pie y de que haya buenos negocios para los corrales.

Por otra parte, dijo que las rentas se están corrigiendo lentamente, porque al propietario le cuesta adecuarse. Agregó que hubo mucho desgaste de los campos, que se produjo un deterioro muy grande con la agricultura continua y que los propietarios de esos campos no están preparados para cambiar a pasturas.

«Voy haciendo mi camino y adaptándome cada año. Es difícil predecir porque esto es muy cambiante. Hay muchos factores que pueden cambiar radicalmente la situación. Puedo pensar que algo se va a comportar de una forma, pero las diferencias entre el presidente chino y el de Estados Unidos, por ejemplo, pueden hacer que cambie totalmente el negocio», analizó.

En este marco recordó la frase de Charles Darwin, autor de la teoría de la evolución: no sobrevivirán los más fuertes, ni los más inteligentes, sino los que se adapten a los cambios. «Por eso tenemos que estar adaptándonos a los cambios de forma permanente», dijo.

El produtor, por otra parte, opinó que el gobierno no está fomentando la producción,  sino que por el contrario, la está castigando. «En Paraguay se ve el mejor clima de negocios. Si bien hay falta de infraestructura, de carreteras, señal de teléfono, hay un fomento real de la inversión, para asegurar la rentabilidad. El IVA es 10%, el impuesto a la renta 10% y la seguridad social 10%. En Uruguay, sin embargo, el IVA es 22%, el Impuesto a la Renta 25%, además de otros impuestos como la contribución inmobiliaria y muchos gastos que no podemos descontar», planteó.

El empresario consideró que esa es una de las principales razones por la que muchos productores uruguayos están desarrollando actividades en Paraguay.

«Si en Uruguay invierto US$ 200.000 en una herramienta, una sembradora o pulverizadora por ejemplo, no puedo descontar ese gasto; eso queda como ingreso, entonces tributo IRAE, por lo que tengo un incremento tributario. Ese fue un cambio reciente, antes podía descontar 40% y ahora nada. Con el IVA de los fletes de los granos pasa lo mismo. Hay muchas de esas trampitas que la gente no conoce», concluyó.