Montevideo, 12 de Noviembre 2019

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Agricultura

En Argentina cada año aparecen de dos a cuatro malezas resistentes

Se van contabilizando 34 casos y hay más en estudio; INTA recomienda monitorear los lotes, conocer el historial, combinar modos de acción y aplicar agronomía en cultivos

Las malezas resistentes generaron cambios importantes en la agricultura, con incrementos de costos significativos para los productores. En Argentina todos los años aparecen entre dos y cuatro apariciones de malezas resistentes, dijo a VERDE el investigador argentino Pablo Belluccini, del departamento de Protección Vegetal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de Marcos Juárez.

Esta situación «nos preocupa y nos hace replantear el negocio, para ver de qué forma enfrentarlas, para controlarlas bien, con herbicidas y con otras estrategias de manejo, que ayuden a que los herbicidas funcionen mejor».

En Argentina hay 34 casos de especies resistentes, dos más en registro, a las que hay que sumarles las malezas tolerantes, generadas por un mal uso de herbicidas. «Son muchas, y en la provincia de Córdoba, que es de tránsito, aparecen malezas del sur de Buenos Aires, como gramíneas y raigrás, y del norte, también muy difíciles de controlar», comentó.

Sugerencias con foco en Amaranthus

Lo primero que se sugiere es individualizar los lotes, monitorearlos continuamente, y si se van a tomar lotes en arrendamiento hay que tratar de ver qué historial tienen, «porque así como tenemos problemas de malezas, tenemos problemas de mal uso de agroquímicos, sobre todo en el sur de la provincia de Córdoba, lo que genera un problema de presencia de herbicidas que no queremos en el lote, que van a dificultar el cultivo a implantar. Entonces necesitamos conocer en profundidad el historial de los lotes, en el uso de herbicidas y también el planteo y rotación de cultivos».

La resistencia del Amaranthus es una de las más complejas, tanto por su presencia en soja como en maíz y, además, viene de la mano de las malezas-gramíneas, dijo.

En ese caso, su sugerencia es combinar modos de acción, para tratar malezas de hoja ancha y malezas gramíneas, sin olvidarse de que es muy posible que en posemergencia, si hay malezas-gramíneas perennes, tenga que hacer repasos con graminicidas.

Pero Belluccini consideró que preferentemente se deben usar herbicidas residuales, «para no dejar todo atado al uso de herbicidas en la posemergencia, porque podemos perjudicar al cultivo, generándole un problema de fitotoxicidad, que es muy frecuente en posemergencia, y a la vez no controlar bien las malezas».

Sostuvo que es mejor el uso de herbicidas residuales, para que los tratamientos de posemergencia no sean los principales para controlar malezas. «Los cambios culturales son muy importantes para controlar esta situación. Por suerte hay mucha gente joven en el agro, que absorbe el golpe enseguida y actúa en consecuencia», analizó el investigador.

Pero INTA plantea no dejar librado el control de malezas solo al herbicida. «Aunque el herbicida es la pata más importante, debemos conocer las habilidades competitivas de los cultivos, la semilla de soja a elegir, la distancia a sembrar esas semillas, el híbrido de maíz a elegir. Son todos puntos que hay que tener en cuenta, como la rotación de modos de acción, la rotación de cultivos, los cultivos de cobertura, la implementación de puentes verdes. Son estrategias que están funcionando bien, nos ayudan, y cuando el productor ve los resultados los adopta», afirmó.

Indicó que en la zona de Marcos Juárez se logró detener bastante el avance de malezas resistentes, por implementar otras estrategias, además de las químicas. Pero agregó que «Argentina es un país muy grande, y los herbicidas a veces se usan mal y ahí la maleza responde».


LA NOTA COMPLETA EN REVISTA VERDE N° 80