Montevideo, 20 de Octubre 2019

  • °
  • H %
Agricultura

El sistema de doble cultivo genera mayor margen y más estabilidad

El asesor privado Santiago Arana planteó que la clave es aportarle competitividad a las rotaciones, y que las empresas que solo siembran cultivos de verano son muy frágiles.

La clave para aportarle competitividad al sistema pasa por «no volcarse a un solo cultivo. Las oportunidades pasan por «planificar bien y ejecutar bien lo planificado», dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Santiago Arana, asesor privado.

En la XXIIIa Jornada Anual de Barraca Erro, explicó que Uruguay tiene lluvias todo el año, y que no hay limitaciones de temperatura, con buena radiación solar, pero por las características de los suelos, “el país no es un productor de punta en cultivos de verano porque no es competitivo a nivel mundial”.

Pero consideró que, «si agregamos a ese combo productivo los cultivos de invierno, nos convertimos en un lugar donde la agricultura puede llegar a tener rindes muy buenos. Con cultivos combinados el negocio se vuelve atractivo y competitivo, en un mercado que depende de los precios externos».

Agregó que esa es “la clave para aportarle competitividad al sistema” y subrayó que cualquier empresa productiva que en Uruguay esté volcada enteramente a cultivos de verano «es muy frágil”, ya que está sujeta a los vaivenes de precios y clima de un solo producto, «los que nos pueden llevar del paraíso al infierno en 15 días”.

La exposición de Arana demostró que el doble cultivo logra mejorar los márgenes por hectárea, con mayor estabilidad, y limita la probabilidad de tener números negativos. Dijo que de esta manera “se logra tener números positivos y de una forma más estable”.

No obstante, reconoció que esto tiene una complejidad operativa y una “mayor necesidad de capital financiero para su ejecución”, dado que para tener un sistema productivo con doble cultivo, se necesita casi el doble de dinero que para sembrar un cultivo de verano; además, operativamente es algo más complejo de manejar.

Lo mismo ocurre en la rotación con pasturas. Arana dijo que “hay lugares donde es imprescindible. Asimismo reconoció que “logísticamente no es fácil de organizar una rotación con pasturas, por los requerimientos de capital que se necesitan, superiores a los de una hectárea agrícola”.

Al analizar los números que deja una rotación con cultivos de invierno, “con una estructura de costos y de precios como los que había sobre fines de julio, se observa que es esperable duplicar o triplicar los márgenes, o incluso quintuplicarlos si se incluye el cultivo de canola».


LEE LA NOTA COMPLETA EN REVISTA VERDE N° 79