Montevideo, 19 de Junio 2019

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Agricultura

El maíz logra rindes históricos de la mano de las lluvias y la tecnología

Gonzalo Reynoso, gerente técnico de Agroterra, destacó a VERDE que el manejo del cultivo se supera año a año, y se suman nuevos híbridos a la oferta de semillas

En esta zafra de cultivos de verano el maíz volvió a dar la nota, llegando a rendimientos históricamente altos, pero además siendo por tercer año consecutivo un cultivo rentable. El ingeniero agrónomo Gonzalo Reynoso, gerente técnico de Agroterra, dijo a VERDE que hubo un crecimiento muy importante del área frente a la zafra pasada, al tiempo que los rendimientos «vienen siendo excepcionales».

Señaló que en las distintas zonas se observan rindes que van desde 7.000 hasta 12.000 kilos por hectárea, demostrando que este fue «un año excelente”.

Reynoso dijo que esto genera entusiasmo entre los productores, los técnicos y las empresas, debido al aporte que hace la gramínea que siempre es un cultivo de difícil adopción, “pero en realidad cuando se analiza en el mediano y largo plazo tiene beneficios positivos, tanto para el suelo y el ambiente, como para el negocio del productor”.

Más allá de las condiciones climáticas que hubo para el cultivo, que lo benefició de acuerdo a lo que señalan los técnicos, año a año se registra un ajuste de manejo, el que también resulta una variable determinante de los buenos resultados.

Reynoso comentó que el manejo del cultivo se va superando. “Primero arrancó con la inversión que los productores hicieron en maquinaria, lo que determinó que actualmente más del 95% de la siembra del cultivo de maíz se haga con sembradoras neumáticas”, dijo.

Al entender del técnico eso genera una diferencia cuantitativa y cualitativa, aportando mayor logro de plantas pero sobre todo una mejor distribución, generando un impacto muy fuerte en el rendimiento, explicó.

A eso hay que sumarle que cada año se ajusta el paquete tecnológico, tanto en la fertilización como en el manejo de herbicidas. “La pérdida de fertilidad es un problema que sufren los campos uruguayos. Cada vez tienen menos capacidad de entregar nitrógeno, azufre y potasio a los cultivos, y genera la necesidad de agregar cantidades crecientes de nutrientes al maíz. Quienes lo han entendido, pudieron capitalizar estos años de buenos rendimientos”, comentó el técnico.

Pero además el manejo de las malezas también tuvo un impacto positivo. Desde el surgimiento de algunos preemergentes, que se sumaron a las tecnologías que ya estaban disponibles; hasta la consciencia sobre la importancia de controlar las malezas (a consecuencia del Amaranthus y Conyza), “lo que permitió cosechar cultivos muy limpios, y eso también contribuyó a la mejora del cultivo”, razonó Reynoso.

Respecto a la fertilización nitrogenada que menciona, el agrónomo dijo que no se puede hablar de un solo número. La cifra es variable y depende de cada chacra, no obstante, destacó que hay un mejor el uso de las herramientas.

“Se calibra mejor en función del ambiente de producción, de las expectativas de rendimiento de cada productor y principalmente se contemplan y ajustan mejor aquellos campos que vienen con varios años de agricultura continua”, explicó.

A modo de referencia, la fertilización utilizada para un cultivo de maíz nunca es menor a 100 unidades de nitrógeno por hectárea. Incluso los especialistas y técnicos manejan la teoría de que el nitrógeno que se agrega por fertilización está basado en las expectativas de demanda del cultivo, dado que es bajo el aporte del suelo. Esto deja de manifiesto la importancia y el rol de la rotación con pasturas, porque los productores son conscientes de que los suelos agrícolas tienen poca capacidad de entregar algunos elementos, generando paulatinamente aumentos en los costos de producción.

Dijo que también se registró un ajuste en la utilización de semillas, en función de incrementar la utilización de tecnología en la siembra, pero con una variante: la eficiencia se busca a través del conocimiento de cada material, basado en la información generada.

Esto quiere decir que Agroterra y sus productores no ajustan la densidad de manera homogénea para el cultivo de maíz, sino que se determina de acuerdo a cada híbrido. «Este sería otro nivel de especialización que el cultivo está dando, el manejo aplicado al híbrido», señaló Reynoso.

“Hoy pensamos primero en el ambiente de producción del que disponemos, de la fecha de siembra y del rendimiento esperado. Una vez definidos esos tres factores, se elige el híbrido y en función de ese híbrido se define el ajuste en la densidad y la cantidad de nitrógeno a agregar. Hay una respuesta diferencial, especifica por hibrido”, explicó.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 76