Montevideo, 19 de Junio 2019

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Agricultura

El agricultor que más concursos de productividad en soja y maíz ganó

Quizás ningún otro sojero sea más conocido a nivel mundial que Kip Cullers, quien desarrolló una tecnología con recomendaciones para alcanzar los rindes más altos

Kip Cullers es un estadounidense, natural del minúsculo pueblo de Purdy, al suroeste de Missouri. Es un agricultor típico de esa región, mastica tabaco, habla con marcado acento, rápido y poco, incluso hasta cuando comenta sobre el asunto que más entiende: producir mucho en poca superficie.

Al joven Kip no le gustaba estudiar y no consiguió terminar su enseñanza media, nunca estudió biología o química, pero es sin dudas una autoridad mundial en genética, fertilizantes, fungicidas, herbicidas, agua o la necesidad de una pizca de azúcar para tener una cosecha nockout de soja o maíz.

Hijo de un tambero, tampoco le gustaba ordeñar vacas, pero le encantaban las hortalizas y empezó a cultivar hace 30 años.

Desde el inicio le gustó experimentar todo tipo de alternativas de manejo y productos para incrementar las productividades y calidad de las verduras que cultivaba.

Cullers es en realidad un científico loco que siempre quiere producir más, que no se queda quieto repitiendo año tras año lo mismo. No cree en lo que otros dicen que es posible, cree que hay mucho más potencial… no quiere ser un agricultor promedio, quiere ser superior, el mejor.

La producción de verduras de alta calidad lo llevó a ser muy observador, detallista y a usar los productos más adecuados para  producir frutos de máxima calidad, a la vez que obtenía records de producción en papa, batata, maíz dulce, chauchas, arvejas, entre otras hortalizas.

“A veces fallo miserablemente, pero no decaigo y sigo adelante”, reconoció.  Al fin de la campaña evalúa cuáles combinaciones fueron las que resultaron en mayor productividad y las lleva a escala comercial.

En su parcela comercial de soja, Kip promedia 100 bushel por acre (6.700 kilos por hectárea), sin hacerles el tratamiento de “cuidado de bebé”, el que sí practica en su área de concurso de productividad.

«Podemos llegar a 200 bushel por acre», dice Cullers. No obstante, para alcanzar esos niveles de rendimientos debe monitorear las plantas dos veces por día, siete días a la semana, a fin de hacer las correcciones nutricionales y aplicaciones de riego necesarias, además de ponerle un nombre a cada planta.

«Nunca he aprendido de mi éxito, aprendo con mis defectos, los agricultores necesitan salir de su zona de confort y probar nuevas tecnologías cada año, para que en 2050 estemos produciendo 50% más sobre el mismo número de hectáreas, de manera que podamos atender la demanda de alimentos de la población de esa época”, planteó.

Cullers admite estar “gastado” de tratar de enseñar a los agricultores estadounidenses a ser más competitivos.

«La meta que United Soybean Board se propuso alcanzar fue un promedio nacional de 60 bushel por acre, y ya se debería haber alcanzado», dijo. Consuderó que el problema es que «los productores americanos no quieren sufrir ningún dolor en el progreso. Por ejemplo, si aplicas fungicidas vas a ver el follaje más verde; o sea que vale la pena usarlos”, afirmó.

Manifestó que los agricultores practican la segunda profesión más antigua del mundo, y que la misma requiere de permanente innovación, aunque la misma pueda parecer bizarra.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 74