Montevideo, 23 de Febrero 2020

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Agricultura

Don Mario estima que Brasil será el principal productor mundial de soja

El país sembró 35 millones de hectáreas de la oleaginosa y esperan un incremento; 70% de las semillas se compran etiquetadas y la compañía ocupa 31% de ese mercado

Creemos que en cinco años Brasil liderará la producción mundial de soja. Necesita inversiones y espacios pero lo está haciendo. Los brasileños son muy buenos agricultores, tienen muy buenos rendimientos y un potencial enorme», dijo a VERDE el presidente de Don Mario Semillas, Gerardo Bartolomé, en el marco de la jornada anual de Barraca Erro.

Don Mario se divide en tres grandes territorios, uno que llama Latam Sur, integrado por Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia; el segundo es Brasil; y el tercero Estados Unidos.

Don Mario Semillas desembarcó en Brasil en 2003, por el sur, con el objetivo de posicionarse en la zona de Los Cerrados, ubicada al norte de San Pablo, que incluye los estados de Mato Grosso, Goiás, Minas Gerais, Maranhao, Piauí, Tocantins y Bahía. «Afortunadamente lo logramos y con Monsanto estamos liderando en el mercado brasileño de genética de soja, con el 31%», destacó el principal de la empresa.

Bartolomé analizó que la economía del agricultor brasileño está muy bien, sobre todo por la devaluación del real, y estimó que en la próxima zafra de soja se va a sembrar más área, fundamentalmente en Los Cerrados.

Hasta la zafra anterior Brasil sembró 35 millones de hectáreas, y el área viene creciendo en 1 millón de hectáreas por año. «El precio del commoditie y la rentabilidad del negocio van de la mano de ese crecimiento, pero creo que este año se puede superar esa área. Brasil se está acercando a Estados Unidos en el área destinada a la producción de soja», consideró el ejecutivo.

Destacó que en la zona de Los Cerrados se siembran más de 20 millones de hectáreas de la oleaginosa y que el área puede crecer en 10 millones de hectáreas sin problemas, «sin tocar ni un sólo árbol, pasando pasturas degradadas a soja», señaló. Se está invirtiendo en logística, y parte de la producción sale por los puertos del norte, bajando sus costos logísticos.

En esa región el nivel de lluvias se ubica entre 1.500 a 2.000 milímetros en seis meses, por lo tanto la estabilidad productiva está casi asegurada, salvo en Bahía, que es un estado más arenoso y llueve menos. «Mato Grosso tiene una alta estabilidad, del entorno de 3.300 kilos por hectárea. El porcentaje más alto de productores opera entre 5.000 y 20.000 hectáreas, pero hay varios que superan esa área, son muy profesionales, con equipamiento propio y muchos son propietarios de la tierra», destacó.

El empresario reconoció que es una complicación hacer agricultura en campos alquilados, como ocurre en Uruguay y en Argentina, mientras que en Brasil se observa más al propietario explotando la tierra, y además tiene buen acceso a la tecnología, indicó.

Por otra parte, el clima en Los Cerrados brasileños hace que el agricultor no se pueda guardar semillas, lo que las compañías semilleristas consideran una ventaja. Bartolomé destacó que 70% de las semillas que se siembran en Brasil se compran etiquetadas; y que en Los Cerrados debe superar el 80%.

También indicó que hay un marco regulatorio que obliga a comprar semilla legal, pero opinó que la principal razón de ese alto porcentaje lo explica el clima. «Don Mario vende casi 12 millones de las 35 millones de bolsas de semillas que se comercializan en Brasil», dijo.

La empresa está invirtiendo todos los recursos necesarios para ser un jugador importante en el mercado brasileño. En Londrina tiene un laboratorio de marcadores moleculares y está construyendo más instalaciones para un laboratorio de edición génica, con el que creará un Centro de Biotecnología Molecular que será muy importante, para brindarle servicios no sólo a Brasil, sino también a Estados Unidos y a Argentina.

Argentina, Paraguay, Uruguay y EEUU

Bartolomé comentó a VERDE sobre el posicionamiento de la empresa en los demás países donde opera. Sobre Paraguay dijo que es similar a Brasil en muchas cosas, aunque la legalidad es mucho más baja. «En Paraguay debe estar entre 30% y 35%; mientras que Uruguay es el país sudamericano sojero que más respeta la propiedad intelectual, lo que habla muy bien del país, porque no solo le está permitiendo al productor acceder a buena genética sino también a buenos eventos biotecnológicos», dijo.

Afirmó que Don Mario, en coordinación con Erro, a Uruguay lo tiene muy presente, y hace los esfuerzos que hagan falta. «Tenemos un plan de desarrollo muy ambicioso, que es de ajustar las variedades al manejo que necesita Uruguay. Queremos seguir siendo los número uno en el país, donde entre semilla etiquetada y de uso propio tenemos un posicionamiento de entre 48% y 50% del total del mercado», afirmó el empresario.

Explicó que en el mercado paraguayo se comenzó más tarde, y allí su posicionamiento se ubica en 30%; y en Argentina es líder con el 65%. Si se consideran las 60 millones de hectáreas de Sudamérica, Don Mario tiene 40% de posicionamiento en el mercado, siendo protagonista en la provisión de genética, aseguró.

Por otra parte Bartolomé analizó que Argentina no tiene el potencial de Brasil para crecer. En el país se siembran entre 18 y 19 millones de hectáreas y el techo estaría en 22 millones. Además señaló que tiene un problema de marco legal que no actualiza y eso la limita en el acceso a germoplasma y a biotecnologías.

«Tenemos la cuenta de cuánto invierte cada país por hectárea en mejoramiento, en germoplasma. Argentina está en el orden de US$ 15 millones, que dividido 18 millones de hectáreas da US$ 0,83 por hectárea. Brasil invierte US$ 40 millones, o sea US$ 1,14 por hectárea, mientras que Estados Unidos invierte US$ 3 por hectárea. Por sentido común el que más invierte mejores resultados tiene. Argentina se está quedando respecto a Estados Unidos y Brasil en términos de mejoramiento genético», advirtió el presidente de Don Mario.

En Estados Unidos la compañía se propuso el objetivo de tener 3% del mercado, lo que significa 3 millones de bolsas de semilla para 2020. «Creemos que lo vamos a lograr. Tenemos tres estaciones de mejoramiento, una inversión importante en germoplasma y casi 50 personas trabajando en el programa de mejoramiento. Hay que tener paciencia, porque es un mercado muy competitivo. Es como que un jugador sudamericano de básquetbol vaya a jugar a la NBA, tiene que ser muy bueno, pero creemos que con foco, humildad y pasión por lo que hacemos tendremos lugar», concluyó.

Capitalizar la distracción de las grandes fusiones

Don Mario es una compañía familiar, cuyo accionista mayoritario es Gerardo Bartolomé. «Uno de mis hijos está trabajando en Estados Unidos y ese es un buen mensaje a toda la compañía, que hay alguien que puede seguir en una próxima generación», dijo a VERDE el empresario, que aseguró que la firma no está en venta.

Analizó que los movimientos empresariales de los últimos tiempos son un mensaje de las megaempresas de que tienen más recursos para investigación y desarrollo, y eso las hace más competitivas. Pero planteó sus dudas por el choque de culturas de las empresas que se fusionan, y presupuestos muy grandes que son «difíciles de ser eficientes».

Consideró que para empresas como Don Mario se abren oportunidades en el corto plazo, y para megaempresas de muy alta capacidad financiera y económica en el mediano y largo plazo.

«Nos vemos como un jugador independiente, con nuestras ventajas, la flexibilidad en la toma de decisiones, la rapidez, lo que nos posiciona con mucho optimismo para los próximos 10 años. En el corto plazo vemos una oportunidad, porque todas estas uniones hacen que la gente se distraiga, Monsanto con Bayer, Syngenta con Nidera, Dow con Dupont, cambian los líderes, la cultura, puestos que se superponen, gente temerosa de perder el trabajo. Queremos aprovechar esa falta de foco», admitió.

Don Mario invierte 15% de su facturación en investigación y desarrollo. Factura en el entorno de US$ 250 millones e invierte US$ 30 millones solo en germoplasma.

«Si vemos cómo invierten las empresas grandes y vamos únicamente al germoplasma de soja, el presupuesto es muy parecido o menor que el nuestro», destacó el empresario.

En Don Mario prevén una revalorización del germoplasma, «es lo que aporta ciclos o grupos de madurez, resistencia a enfermedades, características agronómicas, cosas que no vienen con la transgénesis. Creemos que con estas nuevas prácticas el germoplasma se valorizará aún más. Parte de la sociedad se opone a los transgénicos, algo que también hay que tener en cuenta», dijo.

Opinó que dentro de 10 años habrá una semilla de soja con mucha más tecnología, más compleja y específica para el agricultor en el uso. «Espero un paquete tecnológico mucho más robusto, que ameritará un manejo mucho más detallado y profesional desde las características de cada variedad», planteó.

«Sueño hacer una variedad customizada, a gusto del agricultor, que llegue a diferentes alturas aunque las chacras estén a 10 kilómetros de distancia», comentó el principal de Don Mario.

Duplicar la ganancia genética anual

«Como compañía nos planteamos el objetivo de pasar del 1,5% de ganancia genética anual al 3% en 10 años. Consideramos que estas herramientas de marcadores moleculares, la genómica, la inteligencia artificial y la edición génica van a colaborar para lograr esos objetivos», dijo a VERDE el empresario argentino Gerardo Bartolomé, presidente de Don Mario Semillas.