Montevideo, 23 de Febrero 2020

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Ganadería

Discutir la exportación en pie no es el desafío sino abatir los altos costos

El consignatario Gustavo Basso dijo a VERDE que la clave está en conseguir mejor acceso a mercados, menores aranceles y bajar costos internos que afectan la producción

El centro del problema no es la exportación de ganado en pie; el foco de la discusión debe estar en los altísimos costos de Uruguay, lo que le impide competir con países que le disputan los mercados, consideró el consignatario de ganado Gustavo Basso, al ser consultado por VERDE sobre la discusión que enfrenta a productores e industriales.

«Vemos que tanto productores como industriales están sufriendo por los altos costos y luego viene un canibalismo entre unos y otros;  el problema no está en la materia prima, sino en los costos exagerados», planteó.

Según Basso, el precio del ganado pasa a ser un resultante de todas las ineficiencias, de los altos costos, como por ejemplo los salarios, que no acompañan la productividad. El intermediario analizó que se cede en las negociaciones de los consejos de salario, y luego se quiere deducir ese costo del precio de la materia prima –en el caso de la industria–, y de un mayor precio del producto a vender –en el caso de los productores–. Y señaló que es necesario buscar un mecanismo para que todo ese altísimo costo que el Estado le recarga a la producción sea más racional.

Ante la discusión sobre la exportación de ganado en pie, dijo que lo ideal sería que todo se faenara internamente, pero advirtió que ni con toda la capacidad instalada se podría dar cumplimiento al potencial que tiene Uruguay para producir ganado.

Calculó que en la primavera nacerán 2,8 millones de animales, a pesar de la sequía, y si se exportan 500.000 en pie y se faenan 2,2 millones, igual sobran 100.000 animales.

«Eso habla a las claras de que no hay que asustarse con el faltante de ganado para la faena. La discusión que se da entre los productores y la industria por la exportación de ganado en pie no es positiva, el problema no es la exportación, ojala estuvieran dadas las condiciones para que el país tenga mejores accesos a los mercados, menos aranceles, ser más competitivos, con menores costos relativos frente a sus competidores, que es lo que hoy afecta a la industria frigorífica y a los productores», comentó.

Recordó que el año pasado la faena fue de casi 2,34 millones de cabezas, la mayor desde 2006, y además hubo una exportación récord de terneros (332.320 cabezas).

Basso dijo que hay que considerar además la estructura del negocio, consolidado en base a la exportación de ganado en pie, que le da mayor impulso a la cría, sector que fue históricamente el eslabón más débil de la cadena. Agregó que el productor de terneros sabe que puede colocar toda su producción sin mayores problemas, y eso le dio un impulso adicional a la faena con un mayor remanente de ganado.

Consultado sobre si la exportación de ganado en pie puede influir en la faena futura respondió que es relativo, porque los ganados se engordan en menos tiempo, con mayor peso de carcasa, y eso está impulsado por estos cambios. «Hay que tener en cuenta que la industria prefiere que la exportación de ganado en pie no exista, porque eso le da la oportunidad de comprar esos ganados de la forma que más le conviene», opinó.

Basso recordó que cuando se restringió la exportación de ganado en pie inmediatamente los precios bajaron y los productores disminuyeron la cantidad de vientres entorados. «Es un conjunto de aspectos que hay que analizarlos de forma muy objetiva y se puede demostrar fácilmente lo positiva que es la exportación en pie. Es probable que sin la exportación haya más ganado para faenar, pero también es probable que haya menos terneros», opinó.

Planteó que una alternativa es impulsar la faena de ganados jóvenes, que no tienen por qué ser todos machos.

«Cambió la estructura del negocio, tiene mayor solidez, con una altísima extracción y una dinámica muy importante, que llevó a que el productor, a pesar de la seca, logre una preñez muy positiva, que asegura la producción de terneros necesaria para llevar adelante toda la operativa de faena planificada y además seguir atendiendo el mercado de la exportación de ganado en pie», planteó.

El consignatario opinó que la exportación es un valuarte fundamental para darle estabilidad al negocio y generar condiciones de estímulo para al criador, para que no haya vacas vegetando sino que estén preñadas o criando un ternero de forma eficiente.

Dressing

El dressing o emprolijado de la res durante el proceso industrial fue otro de los temas de debate que durante largo tiempo mantuvieron productores y frigoríficos, pero luego de que se estableciera un dressing máximo por ley, hubo una mejora sustancial en ese aspecto, reconoció Gustavo Basso.

Pero opinó que la solución definitiva hubiera sido que la liquidación de compraventa del ganado gordo se concretara en tercera balanza, previo al dressing. «En la cuarta balanza se retira parte del producto, pero eso que se le saca a la canal no se tira, sino que se vende, por lo tanto tiene un valor, sin embargo al productor se lo descuentan», explicó.

Agregó que «la cuarta balanza era un proceso discrecional de cada planta, porque cada una tiene distintos negocios y operativas. Es más dificultoso y caro establecer ese control que concretar el negocio en tercera balanza, pero de todos modos la mejora fue sustancial en el rendimiento de los ganados y hay números que lo demuestran claramente».

El futuro

Basso analizó que la ganadería uruguaya es muy competitiva y tiene un capital genético que es la envidia de sus competidores; además tiene un desarrollo industrial enfocado en la exportación, que incorpora la última tecnología para atender de la mejor forma a los mercados más exigentes.

Destacó la proximidad de ingresar al mercado japonés, la importante inversión que realizó la firma nipona NH Foods para comprar el frigorífico más grande y moderno del país (BPU), y que además estaría interesado en anexar otra planta (San Jacinto); también destacó las inversiones realizadas por capitales chinos y brasileños en la industria frigorífica local. «Eso habla a las claras de la visión que existe en el exterior sobre nuestra ganadería», expresó.

Pero consideró que ahora Uruguay debe atender otros temas como los acuerdos comerciales, que inciden mucho en la competitividad y los altos costos de toda la cadena, frente a sus competidores. «Pero a pesar de eso, nuestra ganadería es competitiva, y es el gran bastión para defender la economía uruguaya en su conjunto», concluyó.

Conectando inversión con la producción

Gustavo Basso es director del escritorio Gustavo Basso Negocios Rurales y además de la empresa Conexión Ganadera, que realiza negocios de capitalización entre inversores de fuera del sector, en su mayoría pequeños ahorristas, y productores que necesitan capital para poblar sus campos con ganados. Conexión Ganadera maneja una base de cría de entre 25.000 y 27.000 hembras que producen unos 21.000 terneros cada año, pero también realiza recría e invernada; tiene casi 20 años de trayectoria y cuenta con una cartera que oscila entre los 400 y 500 clientes.

«La situación general llevó a que el productor tenga dificultades con el cierre de sus números, y Conexión Ganadera fue un instrumento para que mantenga los niveles de stock que requiere en sus campos, además de darle una oportunidad a quienes están fuera del sector de participar en el negocio ganadero. Es algo enriquecedor para todas las partes, que le da la oportunidad al inversor de fuera del sector y al productor de tener una alternativa de acceder a ganados, que de otra forma no podría hacerlo. Todo esto con un marco de seguridad importante”, indicó Basso.