Montevideo, 23 de Febrero 2020

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Agricultura

Destacan el significativo avance de Uruguay en el área de patentes

El presidente de CropLife Latin América, José Perdomo, analizó que el país estaba rezagado en la materia, pero que ahora está llegando a la vanguardia a nivel mundial

El avance significativo de Uruguay en el área de patentes, propiedad intelectual y marcos regulatorios fue celebrado por José Perdomo, presidente de CropLife Latin América. «Eso es muy significativo para nosotros, que representamos a una industria que invierte más de US$ 7.300 millones al año en investigación y desarrollo, para seguir trabajando en nuevas alternativas para la protección de los cultivos, mayor inocuidad y sustentabilidad para el medioambiente», dijo el ejecutivo al ser consultado por VERDE.

Perdomo señaló que Uruguay estaba rezagado respecto a los demás países de la región en estas leyes que protegen a la innovación, pero destacó que ahora está llegando a la vanguardia a nivel global, siendo competitivo en esa área.

Llamó ahora a implementar estos marcos  legales aprobados. «Oímos que una compañía del grupo Camagro tuvo una patente aprobada de forma muy acelerada respecto a años anteriores, la aprobación se logró en nueve meses, cuando antes pasaban años», remarcó.

Destacó que se usaron como referencia los parámetros internacionales de patentes, apoyados en las aprobaciones que se realizan en otros países, haciendo que el proceso sea rápido pero a la vez organizado.

Perdomo consideró que mientras más rápido se apruebe una patente, más rápido la organización puede comenzar a comercializar su producto, y recuperar esa inversión tan grande en innovación y en tecnología, porque tiene un tiempo límite antes de que la patente expire y se pierda la posibilidad de acceder a ese retorno.

Consultado por las diferencias entre los países de la región en este aspecto, respondió que hay muchas y que varían de país a país. De todos modos indicó que en gran parte son similares, en el proceso de registro y reglamentación de la industria, que permite que estos productos sean introducidos en los distintos países a un cierto ritmo, dependiendo de las capacidades de análisis y de procesos de cada país. «En general hay un buen marco, que le da seguridad a las autoridades, de que los países están haciendo su trabajo, de requerir los estudios, la experiencia local, la adaptación de todas esas tecnologías», señaló.

Agregó que hay países que tienen la protección de datos de 10 años, que es norma a nivel mundial. Solo México sigue con cinco años, por una exigencia del Nafta, pero se está trabajando al respecto.

«En general América Latina se ha movido hacia el futuro en ese tipo de situación, lo que permitió que podamos trabajar no sólo las compañías de investigación y desarrollo de los diferentes países, sino también con las compañías locales, que también tienen sus tecnologías y que juntos podemos abrazar y trabajar en pro de la agricultura», dijo.

CropLife es una asociación sin fines de lucro, que representa a la industria de la ciencia de los cultivos, y CropLife Latin América es parte de una federación de CropLife a nivel internacional.

CropLife Latin América tiene 25 asociaciones miembros. En Uruguay están Camagro y CampoLimpio. Su trabajo consta en llegar al agricultor a través de la industria, para fomentar las buenas prácticas agrícolas, y al mismo tiempo ayudar a que haya marcos regulatorios para las diferentes actividades y tecnologías que la compañías desarrollan, para ayudar a producir cada vez más alimentos.

Buenas prácticas agrícolas

Las buenas prácticas agrícolas son el gran desafío de la organización. En CropLife Latin América y en las asociaciones que la integran, se da apoyo a dos programas en el área de entrenamiento para agricultores, que se llama Cuidado para las buenas prácticas agrícolas, destacó Perdomo.

El programa de CampoLimpio consta del esfuerzo de recoger todos los envases vacíos, con triple lavado, los que son procesados y a los que se les da un destino correcto para no solo proteger el ambiente sino asegurar que existe esa responsabilidad.

«El año pasado entrenamos a más de 200.000 agricultores en la región, que no es tanto considerando que hay unos 16 millones de agricultores en América Latina, pero es un esfuerzo de industria, de las agencias extensionistas, de los diferentes gobiernos. Es un compromiso que tenemos para que los agricultores sepan cómo utilizar esas diferentes tecnologías», señaló Perdomo.

A través de las buenas prácticas agrícolas se podría eliminar la gran mayoría de los riesgos, como las intoxicaciones o los residuos que quedan en los cultivos. «Los productos cuando son usados de acuerdo a su etiqueta, con los cuidados y protecciones correspondientes, no tendrán problema de intoxicar a la persona que los usa, ni de dejar residuos más allá de los que están aprobados, niveles que son seguros para el medioambiente y para el consumidor. Las buenas prácticas agrícolas son la gran batalla que estamos dando», afirmó el presidente de CropLife Latin América.

Desde la organización observan que los gobiernos entienden cada vez más que no es un tema sólo para el área de agroquímicos, sino que es general, también para el uso de las semillas, fertilizantes, maquinarias, el destino de los recipientes o las bolsas de los insumos. Perdomo destacó el ejemplo de Argentina, donde los distintos actores se están integrando para crear un grupo de buenas prácticas agrícolas, de principio a fin de la cadena.

Se observa que las generaciones van cambiando y aparecen otras formas de pensar, la capacidad que se viene creando a través de las inversiones y de todo el compromiso de la industria con estas buenas prácticas agrícolas.

«Con los agroquímicos es como con los medicamentos, hay un profesional que nos administra cómo usarlos. En este caso hay una investigación que tarda casi 11 años para lograr un producto que sea utilizable a nivel mundial, de acuerdo al agua, al impacto en el suelo, en las plantas y en los seres humanos. Esta es una de las industrias más reguladas del mundo, más regulada incluso que la industria farmacéutica, porque los medicamentos no van a la tierra, no van a las plantas. Los agroquímicos son normados, y la industria agroquímica quiere que así sea, para ser más eficiente, transparente, y que permitan la seguridad de la sociedad», afirmó Perdomo.

«Es un trabajo que no se terminará nunca, porque vienen los hijos, y vemos que las nuevas generaciones están más conectadas a lo digital. Hay aplicaciones que permiten tomarle una foto a la planta y detectan de qué enfermedad se trata, y qué producto se debe aplicar. La tecnología en la agricultura es increíble», destacó el presidente de CropLife Latin América.

Perdomo enfatizó en que la educación y la democratización de la información al agricultor es un gran compromiso de la industria, y es algo que también deben buscar los gobiernos, porque los agricultores están creando riqueza. «Un agricultor exitoso genera riqueza no sólo con la producción de granos, sino también en su entorno, en su comunidad, en la educación, el trabajo y demás», subrayó.

CampoLimpio es ejemplo en países del continente

La de CampoLimpio Uruguay es una historia de éxito que CropLife Latin América pone como ejemplo en los demás países de la región. CampoLimpio cuenta con 81 miembros y sigue creciendo de forma significativa en la recolección de envases. CampoLimpio asumió la responsabilidad con agricultores y empresas, para recoger los envases vacíos de los productos agroquímicos y también los silos bolsa.

«Son un ejemplo de cómo en tan poco tiempo se organizaron y se integraron en múltiples industrias para trabajar juntos. La ley que se creó para impulsar que esto se hiciera fue algo que ayudó tremendamente. Es algo que CropLife Latin América aboga en los países donde aún no hay una ley de este tipo, que involucre a todo el sistema. Todos somos responsables, el que fabrica el producto, el que lo distribuye y el que lo usa», dijo José Perdomo.

Destacó que desde que la ley se implementó en Uruguay, el crecimiento de la recolección fue impresionante, y consideró que continuará aumentando.

Agroquímicos del futuro y el papel del agricultor

Antes de presidir CropLife Latin América, José Perdomo trabajó casi 28 años en una industria agroquímica. El ejecutivo analizó que las fusiones de diferentes compañías, así como la liberación de recursos enfocados hacia la integración de las nuevas tecnologías, le generan mucho optimismo. Consideró que la industria seguirá innovando, no solo para proteger los cultivos, sino para integrar toda la agricultura de precisión, la agricultura digital, todo lo que se está gestando y transparentando para que los procesos agrícolas y el agricultor se beneficien, a la vez que eficientice una cadena con tantos intermediarios.

«Todo eso nos ayudará a integrarnos más, a ser más eficientes, y cuando veamos dónde va a estar la industria en 5 o 10 años, vemos que traerá soluciones, con formas compatibles con el medio ambiente, siendo más efectivos en proveer al agricultor de nuevas herramientas para que elija lo que necesita para controlar, por ejemplo a insectos, sin afectar a los que son benéficos», indicó.

Ese optimismo lo llevó a afirmar que seguramente «estaremos mucho mejor que hoy». Consideró que las inversiones en el área biológica seguirán, porque la industria está involucrada. «Está la parte química, la biológica, la genética. Los recursos que se invierten son tan grandes, y las fusiones permitirán también potenciar las soluciones, para que lleguen de forma más rápida», dijo.

«Estamos empezando a aprender cómo lograr cosas integrales, para el beneficio de la agricultura y al mismo tiempo de la sociedad, que demanda más alimentos. En 2050 se necesitará 50% más alimento, y no hay 50% más de tierra. Se necesita productividad, hacer más con menos, por eso debemos proteger los recursos tierra y agua, asegurando que los precios de los productos sean cada vez más económicos, conforme a que más productividad se logre», expresó.

En ese sentido destacó la labor del agricultor. «Tenemos un programa de tres años, que se llama El agricultor primero, estamos en Facebook, los invitamos a que se sumen. El objetivo es que los citadinos entiendan el rol del agricultor, queremos realzar la importancia que tiene. Está en nuestra casa tres veces al día, cuando comemos, pero ¿quién se acuerda del agricultor? Los gobiernos deben facilitar su tarea, porque es necesaria para nuestras vidas. Toda la sociedad debe estar orgullosa de sus agricultores y en CropLife Latin América y toda la industria trabajamos para realizar esa gran función», concluyó.