Montevideo, 19 de Junio 2019

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Agricultura

Cosechas de trigo, cebada y colza alientan a sistemas de doble cultivo

Andrés Alayón, presidente de la Agropecuaria de Dolores, confirmó que los bajos precios de la soja hicieron bajar el área y que se plantara más maíz para los corrales de engorde

Luego de varios años con resultados negativos, la zafra de invierno ha sido buena en general y en la zona de Dolores en muchos casos dejará números positivos, Si bien no permite recuperar las pérdidas del verano, otorga un ingreso «para seguir funcionando”, dijo a VERDE el ingeniero agrónomo Andrés Alayón, presidente de la Asociación Agropecuaria de Dolores.

Consideró que esta zafra alienta a apostar al doble cultivo, y más considerando que permite diluir los costos y mejorar los márgenes. “Este año ya hubo un aumento del área de trigo, cebada y colza. Después de una buena cosecha, los productores quedan entusiasmados, incrementan la apuesta, entonces si las condiciones comerciales no tienen cambios severos, habría que esperar una suba del área para la próxima campaña”, opinó.

Alayón sostuvo que generalmente en la zona de Dolores hay una apuesta al doble cultivo, pero ante la caída de los márgenes en invierno, hubo más área de soja de primera. Con el cambio de precios de la oleaginosa, se ve desde hace cuatro años un crecimiento del área de pasturas, que va incorporando la ganadería, además la actividad ganadera también tuvo un incentivo con el incremento de los corrales de engorde, que a su vez hacen crecer el área de maíz.

Indicó que en esta zafra de verano hubo una leve disminución del área de soja, una suba de entre 10% y 15% en el área de maíz de primera, que viene de buenos resultados y con los bajos precios de la soja, y a priori otorga un mejor margen; y también subió el área de maíz de segunda.

“Con estos valores y costos, los números para la soja son muy ajustados, entonces comienzan a aparecer opciones. Hay una mayor diversificación de cultivos, rotaciones, sistemas productivos”, señaló.

Indicó que el 2018 fue un año muy largo, que empezó con una de las sequías más importantes de la historia, la que tuvo repercusiones muy negativas en la zona de Dolores, con rendimientos de soja que rondaron entre 800 y 900 kilos por hectárea. Esto provocó un faltante de dinero en toda la cadena. “Pero hubo revancha y la zafra de invierno dejó muy buena productividad y también calidad, lo que impacta positivamente en el ánimo del productor”, afirmó.

Por otra parte, lamentó que en otras zonas del país las abundantes lluvias de diciembre comprometieron la cosecha y la calidad de trigo y de cebada; además de retrasar las siembras de segunda, provocado resiembras y algún cambio de área de segunda de soja a maíz.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 74