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Actualidad, Lechería

Combatir las malezas resistentes exige cada vez más conocimiento

4 agosto, 2018

Las altas poblaciones exigen que haya que acompañar el control químico con medidas de manejo, temas abordados en el taller Complejo de Malezas, organizado por BASF

El combate a las malezas resistentes exige mucho conocimiento, más allá de la elección del herbicida más eficaz, expresó el Ing. Agr. Marcelo Metzler, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de Argentina. En el marco del taller de la empresa BASF que también contó con la presencia de la Ing. Agr. Grisel Fernández de la Facultad de Agronomía.

Metzler señaló que hay otras alternativas para el control de las malezas. Puso como ejemplo los cultivos de cobertura, conocer cuándo nacerá una maleza para saber cuándo aplicar el herbicida y el tamaño de esa maleza para saber si el herbicida que se va aplicar evitará o no el rebrote.

La problemática se concentra en raigrás, carnicera y yuyo colorado o Amaranthus. Señaló que el uso de algunos preemergentes nuevos para el raigrás, como Flumioxazin o Metolaclor, han tenido resultados muy interesantes, del entorno de 90%; incluso se lo puede usar dos semanas antes de sembrar trigo, sin que se generen problemas en el cultivo.

Agregó que la mezcla también es extensiva para el control de Amaranthus en soja y maíz; también indicó el Sulfentrazone, Diflufenican, herbicidas preemergentes para frenar el nacimiento.

Las aplicaciones pueden realizarse siete días antes de la siembra de soja, dos semanas antes de la siembra de trigo, sin restricciones para el cultivo de invierno. Con Sulfentrazone lo mismo, incluso se puede ir un poco más cerca de la siembra de soja o se puede aplicar como preemergente del cultivo.

Afirmó que los resultados con esa estrategia son muy buenos, aunque dependerá de la presión de las malezas. Comentó que en Córdoba hay mucha presión y no es suficiente con los herbicidas y hay que incorporar algún cultivo de cobertura. Allí hay plantas individuo de Amaranthus Palmeri que pueden producir 1,2 millones de semillas. Por lo tanto, un preemergente muy eficiente, que controle 90%, hace que potencialmente queden 120.000 semillas con posibilidades de generar nuevos individuos. Por lo tanto, hay que acompañar el control químico con otras medidas de manejo, que pueden ser cultivos de cobertura, acortamiento de distancia entre surcos, un cambio cultural para mejorar la eficacia en el control de las malezas.

Por otra parte, dijo que le asusta que el raigrás ya no solo sea resistente al glifosato sino también a graminicidas y a otras herramientas químicas.

Dijo que Flumioxazin es otra muy buena alternativa, como preemergente dos semanas antes de la siembra de trigo. Si el raigrás ya nació se debe aplicar algún graminicida, desecante, FOP o DIN, «estos últimos funcionan un poco mejor», indicó.

Remarcó que una de las estrategias más importantes es el uso de preemergente, frenar su crecimiento con graminicidas o desecantes y volver a usar preemergente, que actúa en los nuevos nacimientos, haciendo que el número de semillas en el banco vaya disminuyendo. «Se puede hacer todo esto, pero si se usan cosechadoras contaminadas con semillas, todos los años se irá transmitiendo el ciclo. El manejo cultural nuevamente cobra relevancia», remarcó.

Por otra parte, señaló que la carnicera es una maleza que tiene dos flujos de emergencia, uno otoñal y otro primaveral. El otoñal tiene mayor número, puede llegar hasta 2.000 plantas por metro cuadrado y el primaveral a 100 o 150 plantas por metros cuadrado. Allí se recomienda el uso de barbechos tempranos con herbicidas hormonales, 2,4-D y Dicamba, 2,4-D con Flumioxazin, aumentar las dosis de Saflufenasil es una alternativa interesante, comentó.

Y en el barbecho corto funcionan muy bien Metsulfuron y Clorimuron; y si hay algún escape se debe aplicar doble golpe, un hormonal y un herbicida desecante siete días después. Una alternativa nueva para soja es la mezcla de Diclosulam con herbicida hormonal; o el uso de algunos PPO para controlar biotipos de 25 o 30 centímetros de altura, pasados de tamaño, aumentando la dosis del herbicida unos 70 gramos. Así se logran muy buenos controles, evitando el doble golpe.

Admitió que el problema de las malezas resistentes es mundial y aquí aún no se llegó a las peores situaciones. «Recordemos que hay biotipos de Amaranthus que son tolerantes a seis herbicidas diferentes, y biotipos de raigrás que son resistentes a 11 mecanismos de acción. En muchos lugares la alternativa química ya prácticamente no es válida, por eso tenemos que cuidarlas, empezar a usar otras herramientas, pero nunca abusar, sino usarlas a todas de manera equitativa. Ese es el desafío», planteó.

«Lo que estamos haciendo es retrasando un proceso de selección y evolución, ganando tiempo hasta que aparezcan alternativas nuevas», concluyó.

Martín Píriz, de BASF, dijo a VERDE que las recomendaciones que están haciendo los técnicos en Uruguay para plantar soja o maíz son muy diferentes a las de hace tres o cuatro años, y hay que conocer la realidad y soluciones actuales para atacar los problemas.

Recordó que hace un par de años la compañía impulsa el programa Experto en Malezas, que incluye la capacitación a los técnicos, manuales, herbicidas y el manejo integrado, que puede incluir productos de otras compañías, porque los problemas de resistencias exigen rotar las familias de productos.

«Hasta hace unos años con Glifosato se solucionaba todo, y hoy hay que capacitar, para que los técnicos conozcan las malezas, su problemática, los tamaños de aplicación, son muchos los elementos que hay que tener en cuenta para tener un rastrojo bien controlado, para sembrar una buena soja y que rinda bien. Las pérdidas de rendimiento por malezas mal controladas son muy grandes», enfatizó.

Remarcó que BASF es una de las empresas del mundo que tiene más familias de productos de herbicidas, lo que la hace muy fuerte. Mencionó a Herbadox, un producto que se ofrece hace unos cuantos años, que también entra en la ecuación del control de malezas; Convey, que es de una familia diferente; OnDuty para barbecho; Atectra, que es de baja volatilidad; Interfield; y Heat, en dosis normal y alta dosis para maíz. «Son muchas herramientas para hacer un trabajo integrado de maleza, complementado con algún producto de la competencia», dijo.

Pero también se están desarrollando nuevas moléculas, para adaptarlas a las condiciones uruguayas, y en dos o tres años habrá novedades al respecto.

Cesar Nieto, también de BASF, señaló que hay mucha necesidad de información por parte del sector productivo. Aseguró que del lado de la compañía los recursos y la atención están puestos en solucionar el problema de malezas resistentes, pero tiene que haber también una buena concientización desde el lado productivo, comercial y gubernamental. «Todos tenemos que trabajar juntos para poder estar al día con toda esta problemática», dijo.

Reconoció que la dinámica de las malezas viene cada vez más complicada, y repetir principios activos y sitios de acción en los diferentes ciclos de cultivos hizo que hayan evolucionado para resistir a ese manejo, y se hace cada vez más importante el uso de diferentes principios para su control.

Nieto explicó que el programa Experto en Malezas, de BASF, se basa en cuatro pilares: investigación; comunicación –con manuales técnicos, una web que se está desarrollando–; el pilar comercial; y el pilar capacitaciones.

Además, comentó que se está trabajando en el lanzamiento de otro herbicida PPO, que está funcionando muy bien para el control de Amaranthus. Y en fungicidas se está trabajando en un triazol, que tiene buen potencial.

Por otra parte, se sigue trabajando fuerte en la tecnología para arroz, que es otro pilar de la investigación en herbicidas, y que se lanzará en el mediano o largo plazo. Se sigue ofreciendo en el mercado la tecnología Clearfield, y este nuevo herbicida será su soporte.